La reina Beyoncé ha dictado sentencia con su disco Cowboy Carter: el country está de moda y ese tsunami fashion llamado Cowboy Core (el mismo con el que Pharrel Williams, director creativo de la línea masculina de Louis Vuitton, arrolló en la presentación de su colección otoño/invierno) se corona tanto en los armarios de las celebrities como en el street style. 

A pesar de que muchos no lo hayan visto venir, si echamos un vistazo a las cuentas de Instagram más granadas, podemos ver sombreros de cowboy por doquier: desde las Hadid (no es casual que Bella esté inmersa últimamente en el mundo de los rodeos: su pareja se dedica a ello) a Olivia Rodrigo pasando por Kim Kardashian o Jennifer Lopez, el sombrero de cowboy, cuando no las botas, se ha convertido en abanderado de una estética que abraza el American Way of Life, pero también el exceso.

Porque ya te adelantamos que, aquí, discreción cero: las botas se serigrafían, los cinturones se hacen maxi y se decoran con tachuelas, la piel se vuelve omnipresente, las corbatas renuncian al estilo clásico y se transforman en corbatas de bolo y el denim se erige en común denominador.

Dolly Parton
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Aunque, si lo pensamos bien, no es que Beyoncé haya descubierto la pólvora a golpe (de efecto) de total look. Antes que ella hubo otras cantantes que hicieron de la música country su convicción, y del estilo cowboy su bandera. Entre ellas, la reina, sin duda, Dolly Parton (en la imagen).

La cantante, que es al lujo silencioso lo que un reguetonero a la ópera (no relation), se convirtió desde sus inicios en el emblema del kitsch texano, con entalladísimas camisas, flecos y, por supuesto, sombreros. Hasta dónde habrá llegado su impronta que la mismísima Beyoncé versiona uno de los hits de Parton, Jolene, en su nuevo disco. Una sinergia de esas, como dirían en su tierra, made in heaven. 

Miley Cyrus
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Pero los tentáculos de Dolly son alargados y también han alcanzado a su ahijada, Miley Cyrus. La actriz, sobre todo en su etapa de Hannah Montana y años inmediatamente posteriores, lució mucha bota vaquera, mucho fleco y hasta corbata de bolo.

Claro que el modelo en el que mirarse lo tenía en su propia casa. Miley nació en Tennessee, cuya capital es Nashville, santa patrona de la musica country. Hasta ahí bien, pero la cosa mejora viendo el árbol genealógico de la autora de Flowers, cuyo padre, Billy, firmó aquel superéxito (también por estos lares) titulado Achy Breaky Heart y del que se han hecho más versiones que de la tarta de queso.

Shania Twain y Anne Marie
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Otra cantante de country a la que también habría que reconocerle los looks pelín exagerados, los pantalones ligeramente acampanados y el sombrero de rigor es Shania Twain. La artista canadiense, que se atrevió a decir aquello de “Okay, ¿así que eres Brad Pitt? No me impresionas demasiado” en su hitazo That Don’t Impress Me Much, se adelantó por unos meses a Beyoncé con la estética lucida en el videoclip de la canción Unhealthy (verano del 23; en la imagen, un fotograma del mismo), que interpreta junto a Anne-Marie y a la que no le falta detalle: shorts vaqueros, plata, flecos (¡de cristales!), botas XXL… Una fantasía. 

Madonna
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Quizás, si nos podemos a divagar, la inspiración de Shania hubiera podido ser Cher. La cantante y actriz, a la que apenas se le ha resistido ningún estilo, aunque ella los lleve siempre a su terreno como la reina que es, tuvo también su etapa vaquera a base de llamativos cinturones y el gorro de rigor. Igual que la mismísima Madonna, a quien recordamos en la portada de su álbum Music vestida con la estética cowboy versión azul, que respetó (la estética, no tanto los tonos) en videoclips y actuaciones en directo, donde también se aventuraba con pasos de country que todos quisimos aprender nada más verla en acción.

Taylor Swift
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Y no nos olvidemos de la flamante nueva billonaria del mundo de la música y superestrella universal: Taylor Swift. Ahora es muy popera, pero en sus inicios fue muy country. De hecho, su primer álbum seguía estrictamente las pautas del género y lo editó un sello especializado en música country. Entonces, Swift lucía su pelo rizado natural y adoptaba looks que llenarían de orgullo a cualquier madre texana: vestidos de princesa vaquera (que no falten los brillos) y botas convenientemente tuneadas.

Sí, era la misma época en la que Taylor se declaraba fan forever de Shania Twain. La admiración mutua de estas dos llega a nuestros días y su estética también, así que ya sabes: este verano, entrégate al denim (más es más), a los cinturones anchísimos y plagados de tachuelas, a los flecos y al sombrero y a los brillos muy poco austeros. Si ellas triunfaron con tales outfits, tú no vas a ser menos.