Quien haya sufrido a un bebé en casa sin parar de berrear sabrá bien de qué hablamos. Hubo en tiempo en el que colocar pegado a la canastilla un vídeo de YouTube con un secador de imagen fija se tornó en la solución perfecta para invocar al sueño del recién nacido. “¡Funciona!”, clamaban con alivio los desesperados padres. La razón del éxito era el ruido que emitía el utensilio, denominado “blanco” y con poderes neutralizadores.

Ahora que quienes no podemos dormir a pierna suelta somos los adultos, en cifras que apuntan hasta los cuatro millones de españoles los que sufren algún trastorno del sueño crónico y, entre un 20 % y un 48%, los que tienen dificultad para iniciar o mantener el sueño, según la Sociedad Española de Neurología (SEN), el sonido de la pureza se hace necesario. Pero hay más ruidos terapéuticos en la paleta cromática. 

¿Qué pueden hacer por nosotros los sonidos de colores? Lo primero: distraernos de ese rumiar con el que nos quedamos a solas cuando estamos en la cama y en silencio. Un diálogo interior que, según recoge la empresa Sanicat en una encuesta, tiene que ver con el desasosiego laboral.

Ojo al dato: “Un 63% de los españoles señala la sobrecarga de trabajo como la situación que les genera mayor estrés”. Entre las soluciones que se buscan para relajarse escuchar música figura como la favorita para el 73% de los encuestados. En particular, el género lo-fi (baja fidelidad o frecuencia) es uno de los más tranquilizadores. Y a él pertenecen los ruidos de colores: blanco, rosa, marrón, verde y azul, cada uno con sus características y función.

¿Te gustaría saber de qué van? Sigue leyendo y amplía tu playlist (de forma gratuita).

 

Ruido blanco: de las olas del mar al ronroneo de un gato

Aunque no es el único sonido terapéutico, sí es el más famoso. Un reciente estudio concluía que a las personas que escuchaban este color les vencía el sueño más rápido (casi en la mitad de tiempo). Y ¿con qué nos encontramos? Pues con el sonido de las olas del mar (para el 70% de los españoles, el más relajante, según la encuesta de Sanicat), la lluvia (favorito del 63%) y uno que nos parece de lo más original: el ronroneo de los gatos, que el 45% de los españoles asocia con un estado de serenidad.

La playlist Catfulness utiliza el ronroneo del gato como base musical. 

Ruido rosa para el descanso y la memoria

En el ruido blanco las frecuencias se dan a una misma intensidad, algo que no a todo el mundo le resulta agradable. El rosa, a diferencia, crea frecuencias algo más altas y con finales suaves, lo que lo convierte en fácil de escuchar. “No sólo ayuda a conciliar el sueño, sino que mejora la fase más profunda de éste y mejora la memoria”, apuntan desde la firma Best Matress Brand.

Ruido marrón o el bloqueo del mundo exterior

El hashtag #brownnoise acumula más de 84 visualizaciones en TikTok. El sonido marrón recuerda al que se siente en cabina cuando el avión se encuentra a velocidad crucero y que coincide, curiosamente, con el instante en el que uno comienza a relajarse.

¿Lo mejor? Tiene la capacidad de bloquear los ruidos externos y los internos, ojo, porque está demostrado que ayuda a apartar esos interminables (y poco fructíferos) monólogos mentales que algunos mantienen cuando se van a dormir.

Ruido verde, el aliado de la mente

Parecido en algunas frecuencias al marrón, este sonido ha tomado TikTok. Se llama green porque parece invocar a la naturaleza. Y es que se asemeja a la acústica de estar escuchando a lo lejos el incesante flujo de una cascada, en un dulce mix con melodía musical. Promueve la relajación y la calma, favorece el sueño y es idóneo para el estudio y la meditación, ya que bloquea otras experiencias sensoriales que puedan  interferir en la concentración.

Ruido azul: para relajarte al final del día

Resulta parecido al sonido blanco, pero algunos decibelios más alto. Cuando lo escuches seguro que te recuerda a una ducha que alguien ha dejado abierta. Es quizás el ruido que más consigue aislar los ruidos de fuera. Te será útil, eso sí, si no te molestan los matices sonoros agudos.