La historia del mundo se ha regido por narices con mucha personalidad. Es inevitable no pensar en Rossy de Palma, Lola Flores, Lady Gaga, Lea Michele, Barbara Streisand o Cate Blanchett, entre muchas otras, cuando hablamos de este tema. Además, es bien sabido que los chicos con narices grandes suelen resultarnos atractivos a la gran mayoría. Sin embargo, mientras unas han labrado toda una carrera reconocidas por su nariz, a otras es un tema que les genera mucha inseguridad. Ahí es donde entra en juego la rinoplastia

Has oído hablar de ella porque es una de las operaciones estéticas más famosas y que más veces se ha llevado a cabo por celebridades como Jennifer Aniston, María Pombo, Blake Lively o nuestra mismísima reina Letizia Ortiz. Es segura, ofrece los resultados esperados y puede cambiar vidas.

Sin embargo, corren ríos de tinta acerca de ella. Generalmente, inducidos por los nuevos cánones de belleza (que a veces nos meten con calzador); y también por desconocimiento. Por eso, hemos hablado con los mejores expertos en rinoplastia y esto es lo que nos han dicho.

Qué es una rinoplastia y en qué consiste

La rinoplastia es la técnica quirúrgica que trata las alteraciones tanto estéticas como  funcionales de la nariz. “Muchos pacientes presentan problemas respiratorios por desviación del tabique nasal o por hipertrofia de los cornetes nasales que actúan como filtros de paso de aire. Con la rinoseptoplastia corregimos estas alteraciones”, nos cuenta la Dra. Beatriz Berenguer, secretaria general de la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP)

Sin embargo, su poder de acción va mucho más allá, porque también permite corregir esos defectos estéticos que incomodan o molestan a los pacientes. “En muchos casos, son cirugías combinadas en las que tratamos las dos circunstancias, la parte estética y la parte funcional”. 

Tipos de rinoplastia

¿Hay varias? Ya lo creo. Tal y como nos cuentan desde la AECEP hablaríamos de tres diferentes: la tradicional, la estructural y la de preservación:

  • En la rinoplastia tradicional o clásica se realizan fracturas de los huesos nasales, a la vez que se resecan cartílagos y se movilizan ampliamente las estructuras para conseguir una nariz  más armónica, más pequeña y más estética. Para ello, se utiliza la instrumental tradicional  como osteotomos y/o escoplos. “Se consiguen muy buenos resultados aunque, a veces, el  proceso de recuperación es más lento”. 
  • “Una evolución de esta técnica es la rinoplastia estructural, un paso más avanzado”. En esta técnica, además de haber cortes en los huesos y cartílagos, se restaura toda la  estructura, muchas veces utilizando injertos de cartílago. Además, se suelen utilizar  instrumentos más modernos, como motores eléctricos o ultrasónicos.  
  • Finalmente, la rinoplastia de preservación es la más conservadora con respeto de partes blandas, mucosa y ligamentos nasales. Conserva más la anatomía y la función y el tiempo de recuperación más rápido. 

Todas ellas se pueden realizar de manera abierta (con un pequeño cortecito en la columela) o cerrada (sin cicatrices externas). “La elección de una técnica u otra depende de las características personales de cada  paciente, forma y circunstancias de la nariz y por supuesto de las preferencias del cirujano”, añaden. Sobre todo, porque como bien destacan, “no todas las narices son iguales y hay que valorar cada caso de forma individual”.

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Cómo nos cambia la nariz en la cara

Como os podéis imaginar, mucho. Y tiene una explicación sin misterio: la ubicación. Dónde está tu nariz hace que no pueda pasar desapercibida. Además, “históricamente han existido muchos cambios en cuanto a su interpretación. La Venus de Milo, considerada como el ideal de belleza griega, tenía una nariz consistente que se aleja de los cánones de la belleza actual”, cuenta la doctora. 

En la actualidad, “cualquier deformidad o alteración de su armonía no se puede camuflar y puede generar inseguridades. Esta posición sobresaliente que tiene le da una carga psicológica importante e induce a los pacientes a buscar una solución quirúrgica a su problema”.  

Para qué casos se recomienda

Realmente, para todo aquel que no esté a gusto y conforme con la nariz que tiene. “Puedo comprender el miedo al quirófano, la sencillez e inmediatez de los rellenos de camuflaje y las limitaciones de presupuesto de los pacientes, cuestión que respeto profundamente”, advierte Berenguer antes de hablar de la viral rinomodelación.  

En esos casos, “lo veo una decisión comprensible, pero en ningún caso se puede hablar de "alternativa" o colocarse en una balanza frente a otros métodos, ya que no son comparables. La doctora destaca que la rinoplastia sigue siendo insustituible, y que pese a todo, vive una edad dorada. “Nunca habíamos conseguido resultados tan bonitos, tan predecibles y tan naturales como ahora. Los postoperatorios son indoloros y sin moretones; y las simulaciones son bastante precisas y aproximadas”.  

Eso sí, es imprescindible que inviertas tiempo en saber qué tipo de profesional te va a hacer la intervención, ya que la rinoplastia no es sencilla. “Es una cirugía de nicho, de especialista, que requiere mucha dedicación y sacrificio, y cuyo éxito depende al 100% del operador. Hagan sus deberes en casa y busquen bien a dónde ir”, concluye. 

Cuál es el tiempo de recuperación de una rinoplastia

Desde la AECEP nos dan las claves postoperatorias de la rinoplastia:

  • Tras la intervención, el paciente sale del quirófano con una férula de yeso en el dorso de la nariz y tapones que se retiran a las 24-48 horas. 
  • Posteriormente, tendrá que hacer lavados nasales con suero fisiológico y deberá tomar medicación antibiótica y antiinflamatoria. 
  • Los primeros días, puede tener cierta inflamación y hematomas, aunque con las técnicas actuales este proceso es menos perceptible y más corto en el tiempo. 
  • La férula se remueve a los siete días. 
  • Durante dos semanas (aproximadamente), se debe evitar ejercicios físicos y lógicamente golpes o traumatismos. 
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Riesgos y efectos secundarios 

Desde el punto de vista técnico, toda nariz es operable, siempre teniendo en cuenta cada circunstancia concreta. “El problema radica que siendo un órgano pequeño es muy visible en la cara y tiene muchas estructuras o componentes: piel, tejidos blandos, mucosa, hueso, cartílagos”, confirma la secretaria general de la AECEP. 

Por lo que, es imprescindible que toda nariz se trate de forma individualizada. “Se debe tener en cuenta las características físicas de cada paciente como forma y  aspecto de la nariz, tipo de piel, hábitos de alimentación y salud (drogas, tabaco,  alcohol...), historia clínica (enfermedades previas, toma de medicación…)”, explica. Además, claro, del componente psicológico, “el paciente tiene que saber el resultado previsible que puede obtener de forma real y objetiva y no imaginar o idealizar una nariz que tal vez no se pueda conseguir”, concluye. 

¿Cuál es el coste promedio?

Depende mucho del doctor en cuestión, pero generalmente en torno a unos 5.000€ ó 10.000 euros.