Sexualidad

La tensión sexual no resuelta: ¿es cosa física o psíquica?

Lo hemos visto en películas y series. Lo hemos vivido en nuestras propias carnes. ¿Qué parte de ficción tiene la Tensión Sexual No Resuelta (TSNR)?

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La tensión sexual no resuelta se produce cuando existe una relación interpersonal en la que una o las dos personas se sienten atraídas por la otra, pero que por razones personales o situacionales especiales o complicadas, no se da rienda suelta al impulso inicial lleno de carga sexual.

Sabes de lo que te hablo. Suele ser una persona que ves a menudo: no es alguien que esté completamente integrado en tu vida, pero la atracción hacia esta persona se hace fuerte y se mantiene en el tiempo.“El deseo existe y la represión también, es una lucha entre lo que te pide tu naturaleza y lo que te permite tu realidad”, explica Raúl Padilla, nuestro experto que es terapeuta de pareja y sexólogo. Y lo que normalmente suele ocurrir es que la naturaleza se abre camino.

Una reacción más allá de la animal

La Tensión Sexual No Resuelta no es algo innato en el ser humano, es algo aprendido, explica Padilla. Al parecer es algo que se aprende como se aprenden las normas de lo que es deseable y no deseable, permisible y no permisible. Es decir, las reglas cívicas que vamos aprendiendo para vivir en sociedad.

“Si tuviéramos que hablar de cómo surge la represión de los instintos igual deberíamos remontarnos a cuando se nos empezó a premiar por hacer nuestras necesidades en el orinal para quitarnos los pañales”, apunta nuestro experto. Al final aguantarnos las ganas, elegir con la cabeza algo que va en contra de lo que somos es una invención social para que el individuo se adapte al medio.

“Hasta que se resuelve en la vida real, los protagonistas se sienten dramáticamente vivos y perciben la realidad de una forma muy particular que les hace comportarse y pensar de forma alterada... enajenación mental transitoria, algo que a menudo puede confundirse con el amor”

El impulso sexual tiene una naturaleza física, psicológica y social, pero su represión es eminentemente social y, por ende, psicológica. “Negarnos la posibilidad de satisfacer un deseo del calibre de una TSNR, es un mecanismo para conseguir un bien más elevado o pragmáticamente más adaptativo”, asegura Padilla. Y esto puede ser por diferentes motivos: porque no queremos poner en peligro nuestra relación existente o porque no nos sentimos personas preparadas para lidiar con lo que se puede desatar si hacemos realidad nuestros deseos.

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El fin absoluto de una TSNR (Tensión Sexual No Resuelta)

Si existe una tensión sexual entre personas que han de compartir un espacio y un tiempo de forma continuada puede evolucionar de dos formas:

1. O bien acrecentándose si se sigue fomentando el juego y la seducción velada de amistad o compañerismo;

2. O bien puede diluirse en una buena e inocua relación de amistad si se va más allá del juego y se profundiza en la relación desde la percepción de la inconveniencia de avanzar hacia la sexualidad.

“Pero esta segunda opción puede abrir una tercera vía, que se termine la Tensión Sexual No Resuelta al resolverse y convertirse en una nueva relación que incluya la sexualidad en sus dimensiones entre dos personas, que tendrán que integrarse en esta nueva y apasionante realidad”, añade Padilla.

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Las influencias de la ficción

Esto es así, la Tensión Sexual No Resuelta ha hecho fluir ríos de tinta, miles de novelas, de películas... “Las historias de amor se sustentan en la espera del lector/espectador en que se resuelva de una vez el estado de deprivación de los amantes que aún no se han besado”.

Pero en la vida real la cosa cambia…¿un poco? “Hasta que se resuelve la tensión sexual en la vida real, los protagonistas se sienten dramáticamente vivos y perciben la realidad de una forma muy particular que les hace comportarse y pensar de forma alterada... enajenación mental transitoria, algo que a menudo puede confundirse con el amor”, explica Padilla. Y continúa diciendo que “sin duda es uno de los más poderosos motivadores del universo, un potencial de acción desbordante”.

Y habla de la gran influencia de los medios de comunicación y de la ficción en todos sus formatos. Pero los justifica, porque si la influencia de los medios es clara y evidente; es porque las personas buscan sentirse así. “Desear sin poseer, buscar sin encontrar... encontrar sin poder disfrutar”.

La peor parte

Esta tensión se puede dar en soltería o en pareja. Claro que es algo unipersonal hacia otra persona que siente algo unidireccional también. “Lo único que es claro es que en pareja uno de los determinantes para no dar el paso de aliviar la tensión es mantener la fidelidad más o menos tácita que se ha convenido”, explica Padilla.

Entre los factores que pueden determinar que se mantenga o se perpetúe la no resolución de la tensión sexual está lo prohibido. “Que sea un tabú, que no se vea bien en casa, que vaya en contra de nuestros principios, que se aleje de lo deseable es algo suficiente para que nuestra conciencia nos sabotee y no podamos dar el paso de disfrutar plenamente de nuestra sexualidad con quien sabemos que podría acompañarnos muy placenteramente”, asegura Padilla.

Aquí es cuando todo recae sobre los valores, los principios y las prioridades; y la arraigada educación de la que tanto hablamos. Un fenómeno que no deja espacio para sopesar una metedura de pata.

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