Sexualidad

¿Te pone la gente inteligente? Entonces eres ‘sapiosexual’

Si eres de las que la inteligencia te pone por delante del físico deberías leer atentamente.

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No es que sea algo nuevo, no. Simplemente se le ha puesto nombre. Cuando una persona siente una fuerte atracción sexual por otras personas que aportan un componente intelectual a su relación; personas que utilizan su inteligencia de una forma que resulta atractiva y producen una admiración que se transforma en deseo; esta persona es sapiosexual o sapiofílica.

“La mujer sapiosexual [...] considera sexy la inteligencia social, emocional, lingüística o espacial; le encanta enriquecerse con la novedad y se le queda corta la monotonía y la rutina tradicional de una relación basada en la hormona"

Tal vez cuando leas estas líneas pienses: ‘¡Qué diablos, a mí me gusta la gente inteligente! Yo soy sapiosexual’. Pero el asunto es un poco más complicado que desear que el amor de tu vida sea más o menos inteligente.

“Un sapiosexual obtiene placer cuando es enriquecido con una nueva visión de la realidad, con conversaciones estimulantes o con la posibilidad de aprender de la otra persona. Eso le estimula más allá de la intelectualidad hasta la sexualidad”, indica Raúl Padilla, terapeuta de pareja, sexólogo y nuestro experto de cabecera. Hay un ligera separación que se desdibuja entre la mente y el cuerpo. Y ahí, “la admiración se convierte en un deseo total más allá de los límites físicos partiendo del reconocimiento de una mente maravillosa”.

sexual intelecto

Mujeres frente al sexual-intelecto

Puede sonar antiguo, pero es algo que ha quedado anidado en la mente unificada de esta sociedad heteropatriarcal: ‘a la mujer se la enamora por el oído y al hombre por la vista’.

Tradicionalmente se ha asociado a la mujer el interés por el intelecto más allá del físico de sus parejas, y esto es debido, en buena parte, a la educación diferencial recibida según el género”, asegura Padilla. Todo esto nos deja en evidencia la existencia de una sapiofilia desde bastante antes de tener un nombre si quiera; “una evidencia asociada a valores inculcados socialmente a las mujeres como la admiración por la inteligencia más que por la mera apariencia física”.

Afortunadamente las cosas no están tan claras, no son ni blanco ni negro: la cosificación sexual y la admiración intelectual corren de la mano de ambos géneros. Corren otros tiempos. A Dios gracias, que se dice. Pero queremos poner el punto sobre la mujer y Padilla nos habla.

La mujer sapiosexual es una mujer que busca la estimulación más allá del plano físico y siente placer y deseo al compartir conocimiento y acumular aprendizaje de su objeto de deseo”, asegura Padilla. “Es una mujer que considera sexy la inteligencia social, emocional, lingüística o espacial, que le encanta enriquecerse con la novedad y a la que se le queda corta la monotonía y la rutina tradicional de una relación basada en la hormona sin un trasfondo de admiración intelectual”.

Más claro: el agua.

factores

Los factores que más intervienen

El auge de la comunicación escrita a la hora de interactuar que se ha impuesto desde la universalización de las redes sociales hace que las relaciones tengan un componente más intelectual desde sus inicios. De esta forma, como explica nuestro experto, “es más sencillo que la hormona, el componente feromónico de atracción animal basado en la compatibilidad biológica orientada a perpetuar la especie, no desvíe la atención de los componentes intelectuales de la persona con la que se interactúa”.

Esta nueva forma de conocerse y de interactuar en continuo, provoca que sea más común el conocimiento ‘profundo’ del otro a una velocidad impresionante, mucho más que en una relación basada únicamente en el cara a cara.

“Tradicionalmente se ha asociado a la mujer el interés por el intelecto más allá del físico de sus parejas, y esto es debido, en buena parte, a la educación diferencial recibida según el género”

Por otra parte, la búsqueda de estimulación intelectual nueva y el deleite con la materia gris de la otra persona hace que sea prescindible el componente físico hasta el punto de hacerse irrelevante.

¿Debe preocupar tener esta tendencia sexual?

Supongo que debe preocuparte en tanto y cuanto la evolución de esta sociedad acabe convirtiendo a la gran mayoría en personas lerdas. Porque la sapiosexualidad, claramente, no es un problema.

“Si hacemos un juego de palabras, las dimensiones que compartimos con la otra persona son: la dimensión sexual, la sensual y la ‘sesual’ (de seso, intelecto). Siempre que haya un cierto balance entre ellas todo irá bien, el problema es que estén muy desequilibradas, con una compatibilidad sexual grande, una atracción física muy fuerte pero una admiración y compatibilidad intelectual nula; o a la inversa”, sentencia Padilla. “Hay que saber disfrutar de las tres facetas, porque son como las tres patas de una banqueta, si falla una nos caemos”. La relación se derrumba.

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