Sexualidad

Tu cabeza: la peor enemiga para el buen sexo

No lo dudes, en la cama hay que echarle cabeza. Pero no dejes que te juegue malas pasadas.

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El sexo siempre es gratificante, y cuando deja de serlo, lo más probable es que sea porque, en el fondo, dejamos de practicar sexo y empezamos a hacer…. ¿otra cosa? En ocasiones no nos centramos en la cama. Tenemos la cabeza en otro sitio. Y eso… eso no es practicar sexo. Pero para entendernos bien, ¿qué es el sexo?

“El sexo es una actividad que realizamos por y para el placer y con una finalidad esencialmente lúdica y satisfactoria, es un juego en el que nadie pierde porque todos sacan su tajada del placer, un placer egoísta en sí mismo aunque compartido y solidario”, así lo define Raúl Padilla, nuestro experto sexólogo y terapeuta de pareja.

“El pensamiento interfiere directamente con la función sexual perjudicándola, sobre todo el pensamiento en bucle u obsesivo, el miedo y las autocomprobaciones propias de la ansiedad”

Cuando las relaciones sexuales son insatisfactorias, suele deberse a que buscan un fin determinado, tienen un objetivo específico que va más allá del propio placer. Y aquí es donde la cabeza entra en el juego. O como dice Padilla, en el mal juego. Así, “la satisfacción del otro o dar la talla, la preocupación porque algo salga mal en el camino, el miedo al fracaso y otros ’distractores’ pueden pervertir el objeto esencial y básico del sexo, el puro y rico placer”.

dos cosas

La imposibilidad de hacer dos cosas a la vez

“Si estamos pensando mejor olvidarnos de practicar el coito por hoy”, dice Padilla. El pensamiento interfiere directamente con la función sexual perjudicándola, sobre todo el pensamiento en bucle u obsesivo, el miedo y las autocomprobaciones propias de la ansiedad.

¿Está la cabeza por delante del cuerpo, de lo físico? La cabeza y el cuerpo se contraponen como los sistemas nerviosos autónomos simpático y parasimpático, antagonistas y mutuamente excluyentes salvo, curiosamente, en el orgasmo.

entrenar mente

Entrenar tu mente

La cabeza te puede ayudar a tener mejores relaciones sexuales siempre que se entrene. Cuando hablamos de entrenar la mente para las relaciones sexuales, no nos referimos a la ejecución de la excitación sino en la generación de deseo.

"La sensualidad se aprende y se puede desaprender. Son muchos los aspectos de nuestra vida, a lo largo de ella, que puede hacer que todo evolucione, vuelva o desaparezca"

La ensoñación y el uso de fantasías así como la generación de estímulos internos que nos hagan entrar en clave sexual puede ayudar a mejorar considerablemente nuestra experiencia y rendimiento. Y es algo a tener mucho en cuenta. Y cuando el deseo y las ganas de sexo se van en la la cama… Se han ido. No hay que insistir. Y sobre todo, no pasa nada.

¿Hay que estar preparada psicológicamente para tener sexo?

Cuando le lanzamos esta pregunta a Padilla, se quedó en silencio unos segundos. “Si por preparación psicológica para tener sexo se entiende que depende de una motivación consciente y dirigida a una meta como puede ser la preparación de una prueba intelectual o física, la respuesta es un rotundo NO; si por preparación se entiende la liberación de las preocupaciones cotidianas y de nuestros pensamientos distractores para centrarnos en el disfrute de lo que estamos sintiendo y experimentando, la respuesta es un rotundo SÍ”.

En una relación sexual se produce una agudización de los sentidos y una activación de las regiones de la base cerebral relacionadas con el placer y el dolor. Consecuentemente, “esto dispara la secreción de hormonas que facilitan la focalización de la atención en el objeto de placer, ya sea una fantasía o la compañía de juegos de ese momento... o ambas cosas a la vez”, apunta Padilla. Y añade que “a partir de ahí nuestros procesos psicológicos mimetizan su funcionamiento como si fuera un juego divertido con unas reglas más o menos estructuradas que guían al disfrutante placenteramente a lo largo de todo el proceso y, si quiere encontrar o no quiere evitarlo, le abocarán al clímax”.

anoche no

Anoche no tuve buen sexo, me la jugó mi cabeza

Definitivamente, cuando el sexo no sale bien suele ser porque te la ha jugado tu cabeza. Pero las razones son las que ya sabemos: bien por no escuchar al cuerpo cuando te decía que NO o porque se puso a fabricar la excitación cuando la excitación, querida amiga, no se fabrica, simplemente llega y se cuela en la fiesta sin ser invitada.

"La cabeza y el cuerpo se contraponen como los sistemas nerviosos autónomos simpático y parasimpático, antagonistas y mutuamente excluyentes salvo, curiosamente, en el orgasmo"

El sexo es cosa de dos cabezas, la de arriba nos puede llevar a la mesa, pero no puede ayudarnos a comer. Sólo aflojándonos el cinturón y relajando nuestro humor podemos disfrutar de un delicioso manjar. Pero para eso debemos dejar a la cabeza de arriba en la puerta, guardándonos la ropa”, explica Padilla entre risas.

La sensualidad se aprende y se puede desaprender. Son muchos los aspectos de nuestra vida, a lo largo de ella, que puede hacer que todo evolucione, vuelva o desaparezca. Pero también se puede reaprender. Puede ser que hayan aparecido problemas de diferente índole que hayan hecho desaparecer algo de sensualidad, pero siempre puede volver. Y para esto hay diferentes herramientas, como la terapia sexual y de pareja.

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