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De cuando Kate Moss y Johnny Depp destrozaban habitaciones de hotel juntos

Iconos de su generación, la modelo y el actor vivieron una de las relaciones de amor más controvertidas de los 90 llena de escándalos

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Kate Moss y Johnny Depp

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No hace muchas fechas recuperamos la historia de Madonna y Sean Penn, una de las más turbulentas de la crónica social contemporánea. Tan difícil es sacar conclusiones y obtener certezas de lo que ocurrió realmente en su matrimonio fallido en el segundo lustro de los 80 como de la relación que tomó el relevo de la suya a nivel mediático ya en la década de los 90, la de Kate Moss y Johnny Deep. Como nos gusta el jaleíto, y también mucho la top británica, hemos decidido rescatarla en las siguientes líneas. Juego, desde luego, dio mucho. Para una buena película…

Once años mayor él que ella, Deep y Moss eran ya dos estrellas de sus respectivas profesiones cuando comenzaron a salir -19 años ella y 30 él-. El problema, sin embargo, no fue tanto de ego, desgraciadamente. Como veremos después, a problemas más serios que este tuvieron que hacer frente. Sí, las drogas es uno de ellos.

KATE MOSS, JOHNNY DEPP Y SU HABILIDAD PARA DESTROZAR HABITACIONES

No ha sido una vida amorosa corriente la del protagonista de Eduardo Manostijeras y otros muchos títulos míticos del cine contemporáneo. Lo hemos visto recientemente con el final de su relación con la modelo Amber Heard entre gravísimas acusaciones de malos tratos, pero la cosa viene de lejos porque ya con Moss se convirtió en el chico rebelde de Hollywood al salir esposado del neoyorkino hotel The Mark, donde en septiembre del 94 fue detenido por destrozar una de sus habitaciones en la que se encontraba, efectivamente, con Kate Moss.

"En una escala del 1 al 10, a Johnny Depp y a Kate Moss le doy un uno a su habilidad para destrozar habitaciones. Tardaron un montón en hacerlo. The Who habrían hecho lo mismo en tan solo sesenta segundos", declaró después de aquel episodio Roger Daltrey, experto en estas lides, que fue precisamente quien llamó aquella noche a la policía para alertar de la que estaban armando sus vecinos. La foto de Deep esposado dio la vuelta al mundo. Gorra de lana, gafas de sol, greñas… un ‘grunge’ de manual. Pero esposado. Dio igual esto último.

El mito ya estaba construido en torno al sobresaliente artista. Valgan estas palabras del director de Cry Baby, John Waters, como ejemplo del efecto rebote positivo que tuvo aquello para la figura de Deep en un primer momento: "Johnny ha inventado el grunge. Está guapo esposado". Era lo único que le faltaba a Johnny Deep, excelente en su trabajo y con un historial de parejas mediáticas, ya que antes de salir con Kate Moss había hecho lo propio con Winona Ryder hasta 1993.

Cuatro años después se repitió el final de esta historia pero con Kate Moss. La verdad es que la vida amorosa de Johnny es una historia de sucesivos fracasos, todo lo contrario que su carrera profesional. Pese a lo del hotel, la modelo y el actor aguantaron tres años más juntos. Y es que, todo sea dicho, compartían la esencia. Seguramente nunca habrá ha estado Deep, ni antes ni después, con una mujer con la que tenga tantas semejanzas: sobresaliente en lo profesional, icono de una generación, chica rebelde donde las haya, y mucho gusto por la fiesta, tanto por la parte buena de estas como por la mala…

Seguramente, visto desde la distancia, fue bueno que ambos separaran definitivamente sus caminos porque acabaron siendo más protagonistas en la prensa sensacionalista por sus fiestas, sus respectivas adicciones a las drogas y el alcohol - y sus escándalos más que por lo buenos que eran (y son) en lo suyo. Es más, una vez separados, ya en 1998, se llegó a publicar en algunos medios un supuesto encuentro de ambos coincidiendo con el festival de Cannes. ¿Adivinas cómo acabó aquella noche? Con una habitación de un hotel lujo destrozada. Eso sí, esta vez la que al parecer la lió más fue la británica, que acabó expulsada de por vida del hotel de Cap.

Del final de su relación se escribió poco, o al menos poco que aportara motivos contrastados de por qué rompieron, pero parece evidente que juntos entraban en fase de autodestrucción. Basta con leer lo que le dijo la propia a Moss a Vanity Fair años después de la ruptura: "Pesadilla. Años y años de lágrimas. Oh, las lágrimas...". Los excesos debieron tener, lógicamente, mucha parte de la responsabilidad. No en vano, según afirma la escritora Maureen Callahan en su libro Champagne Supernovas, donde repasa los excesos de las top de los 90, "Kate y Johnny eran la pareja más drogada y chic desde Keith Richards y Anita Pallenberg".

Solo es una teoría la de Callahan, pero qué teoría: "El apetito de ambos por el alcohol, las drogas, los cigarrillos y el sexo era voraz", dice en el mismo libro. Fuera tan ‘hardcore’ el asunto o no, lo cierto es que después del final abrupto en Cannes, Kate Moss acabó ingresando en un centro de rehabilitación.

Deep, por su parte, conoció a Vanessa Paradis, madre de su famosa hija, Lily-Rose Deep, pero ni siquiera la paternidad le ayudó a mantener una vida privada equilibrada al actor norteamericano, como se ha demostrado en relaciones que mantuvo después, como el ejemplo antes citado de Amber Heard, y otras noticias desagradables que ha protagonizado, como cuando se presentó borracho al preestreno de Asesinato en el Orient Express en Londres hace algo más de un año.

EL REENCUENTRO EN 2013

Después de dar carpetazo a su relación a finales de los 90, que se hiciera público, no se volvieron a ver las caras hasta el 2013, cuando Paul McCartney les juntó para un videoclip junto a otras estrellas como Meryl Streep o Jude Law, entre otros.

A nosotras, en cambio, que somos soñadoras, cinéfilas y muy románticas, más que con esta del videoclip, nos gusta más recordarles "bañándose en champán", como se llegó a publicar que les gustaba. No puede haber escena final más potente.

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