"Sí, quiero" exprés

Por fin sabemos qué pasó con el matrimonio de Britney Spears que duró solo 55 horas

La cantante se casó en Las Vegas con un amigo de la infancia, pero no duraron juntos más de dos días... Y esta es la razón.

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Jason Alexander y Britney Spears

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Britney Spears vuelve a estar de actualidad por sus problemas de salud mental tras la publicación por parte de TMZ de que se había vuelto a internar en una clínica especializada por un cuadro depresivo relacionado con la enfermedad que padece su padre, la misma que le llevó a cancelar el show que tenía previsto ofrecer en Las Vegas. Desgraciadamente para la diva pop, esto no es una novedad en su vida, sino que son fantasmas del pasado que vuelven tras unos años en los que ha vuelto a disfrutar de la estabilidad personal y del éxito profesional.

Estamos seguras de que saldrá adelante igual que entonces, porque la cantante del pop sabe (así lo ha mostrado en sus redes sociales hace una semana) que la salud de la mente, en torno a la cual hay una necesaria gran campaña mediática de famosos del espectáculo y del deporte en Estados Unidos para que deje de ser un tabú porque se debe equiparar a la física, es fundamental para el equilibrio personal.

El caso es que a nosotras también nos han vuelto esos fantasmas de la vida de Britney que ya estaban guardados en el baúl de los recuerdos desde hace más de una década, por lo que hemos repasado los episodios de su vida, la mayoría de carácter amoroso, que la llevaron a vivir su peor momento personal. Podríamos hablar de su ruptura con Justin Timberlake, y sobre todo del turbulento matrimonio de dos años que vivió junto a Kevin Federline, con el que tuvo dos hijos que ahora son ya preadolescentes, Sean y Jayden, de los que su madre presume a menudo en Instagram.

EL MATRIMONIO DE BRITNEY SPEARS QUE DURÓ 55 HORAS

Pero si hay un capítulo de la vida de la norteamericana realmente sorprendente e increíble, el cual muchos habían olvidado, es su primera boda, la que duró exactamente ¡55 horas! Es posible que no te suene de nada el nombre de Jason Alexander, pero así se llamaba el primer marido de la ganadora de un Grammy.

Al parecer, ambos eran amigos de la infancia y allá por la Nochevieja de 2003, en plena crisis emocional de ella -no hace falta que te recordemos aquel mítico tema Cry me a river de Justin Timberlake en 2002, ¿no?-, recibieron juntos al 2004 en Las Vegas.

Jason Alexander y Britney Spears
Splashnews

Lo que sucedió después, tal y como contó la revista Rolling Stone, es totalmente surrealista. El día 3 regresaron a la suite donde despidieron el año, vieron La matanza de Texas, alquilaron una limusina verde y se casaron en uno de los muchos lugares que hay en la ciudad de los casinos para contraer matrimonio. Tal cual. ¿Habías conocido antes algún previo de boda así? Ni el de Resacón en Las Vegas es tan increíble. Nos encantaría poder preguntarle a Britney cómo tuvo ganas de pasar por el altar después de ver La matanza de Texas pero probablemente es lo último de lo que le gustaría hablar.

En cualquier caso, así fue, en resumen, la historia, añadiéndole el detalle de la indumentaria, que en este caso no fue de Elvis ni nada por el estilo. La cantante del Baby, one more time iba vestida con un top y un vestido de camionero, un look muy yankee. Evidentemente, aquello no tenía demasiado futuro, aunque si hubiera habido que apostar probablemente nadie hubiera acertado, porque la realidad fue que ni siquiera tuvo presente. Bueno, algo de eso sí tuvo, concretamente 55 horas, que fue el tiempo que tardó ella en solicitar la anulación.

Años después de aquello, Jason Alexander intentó sacar el máximo partido posible al asunto en una televisión nacional -como veis, el ‘salseo’ no solo se lleva en España-. Alexander insinuó en ABC News una supuesta infidelidad de Britney a Justin Timberlake con él, y también bromeó, con muy mal gusto por cierto, acerca de si hubo drogas en su historia prenupcial con la cantante. "El alcohol es una droga. El café es una droga. El cigarrillo es una droga. Sí, estábamos drogados ", dijo entonces.

Jason Alexander y Britney Spears

Según Jason, él estaba enamorado de ella en aquel momento y pensaba que era recíproco, pero no pensaban lo mismo los miembros del equipo de confianza de Britney, que en cuanto se enteraron de la noticia se presentaron en Las Vegas para forzar la anulación del matrimonio, algo que se hizo efectivo porque ella no entendía lo realizado “en la medida en que era incapaz de aceptar el matrimonio”, tal y como quedó escrito en los papeles definitivos de anulación. Solo imaginarse la escena del momento es, visto con perspectiva y quitándole hierro al asunto, digno de la mejor comedia.

Al único al que aquello no le hace gracia es al propio Alexander, que en la misma entrevista confesó que se arrepiente de haber firmado la anulación porque aquello fue un mal negocio para él en términos económicos. De hecho, dijo que desde entonces aconseja a las personas que se encuentren en una situación que se aseguren “de que estás pensando en los negocios”. Dicho de otro modo, que miren la pasta por encima de todo.

LA RECAÍDA DE BRITNEY SPEARS

La otra parte de la historia, Britney, también contó en su momento su versión de los hechos. Al disolver su matrimonio Britney le dijo a la publicación E! (Entertainment Television) que fue "estúpida, rebelde y no me tomé la responsabilidad de lo que estaba haciendo", achacándolo todo a una mala pasada de la resaca de una fiesta. Afortunadamente para ella aquello quedó en una anécdota loca de algo más de dos días, aunque luego tropezó de nuevo en la misma piedra con Kevin Federline, una relación que sí tuvo consecuencias más serias, entre ellas sus dos hijos.

Actualmente, mientras se recupera de este nuevo bache personal derivado de los problemas de salud de su padre, sigue manteniendo una relación con su entrenador personal, Sam Asghari, que hace pocos días ha apoyado en público con unas bonitas palabras en Instagram la decisión de su chica de parar y solicitar ayuda para recuperarse.

"No es debilidad. Es un signo absoluto de fuerza, las personas deberían inspirarse en ello, al menos yo lo hago", son las palabras que le ha dedicado su chico a Britney en referencia a su valiente decisión de internar en una clínica para patologías mentales.

De Alexander, por su parte, poco más se ha vuelto a saber salvo que en 2015 pasó casi cuatro meses en prisión por cargos de abuso doméstico.

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