Escándalo 'celeb'

Madres famosas que sobornaron a las universidades por prebendas para sus hijos

Felicity Huffman, la actriz de 'Mujeres desesperadas', ha sido una de las demandadas por el supuesto fraude en el acceso a la universidad. La demandante, que asegura que su hijo fue perjudicado por esta práctica, exige una compensación de 500.000 euros. ¿Y tú de qué lado estás?

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Felicity Huffman

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Hace ya unos días que nos llegó desde Estados Unidos la onda expansiva de una bomba que está haciendo temblar el sistema de acceso a la universidad en el país norteamericano, uno de los pilares de su imagen exterior -siempre se mira con envidia desde lejos del país- y también de sus valores sociales, ya que el simple hecho de ir a la universidad ya es un primer éxito en la competitiva y exigente vida social estadounidense.

La conocida como Operación Varsity Blues, bautizada así por el FBI es la trama conspiranoica que facilitaba, a cambio de enormes sumas de dinero, el acceso fraudulento a la universidad de hijos de padres adinerados mediante la falsificación de los informes de acceso o bien que fueran aceptados en programas deportivos sin tener el nivel previo mínimo exigido para ello. Es irónico porque hace referencia a una película del año 1999 titulada así (Juego de Campeones en castellano) que precisamente contaba una historia opuesta, la de un chico sin recursos económicos que quería ir a la universidad a través de sus éxitos deportivos.

Felicity Huffman y Lori Loughlin, entre las implicadas

El escándalo ha salpicado a casi medio centenar de nombres muy influyentes de la sociedad californiana, principalmente empresarios y entrenadores de algunas disciplinas deportivas de las mejores universidades del país, como Stanford o Yale, pero, aunque ya de por sí fuera muy grave, se hizo todavía más mediático en apenas unas horas porque entre las detenidas en un primer momento se encontraban dos actrices populares; Lori Loughlin, conocida por interpretar a Tía Becky en la serie Padres forzosos y, especialmente, Felicity Huffman, nominada a un Oscar en 2005 y mundialmente famosa por su papel en la serie Mujeres desesperadas.

Para entender bien de que estamos hablando basta con citar no solo el nivel de las universidades afectadas, sino también que se trata del mayor caso relativo a esta institución en cuanto a cantidades económicas movidas -más de 25 millones de dólares desde 2011- de la historia de Estados Unidos. De las cifras globales, evidentemente, hay que discernir lo que afecta de forma individual a cada acusado, que es el delito real por el que serán juzgadas tanto Felicity Huffman como Lori Loughlin. En el caso de esta última, se le acusa de haber abonado, presuntamente, hasta 500.000 dólares junto a su esposo, el diseñador de moda Mossimo Giannulli, también en libertad bajo fianza, para que sus dos hijas, Olivia e Isabella, fueran incluidas en el equipo de remo de la Universidad del Sur de California, algo que efectivamente ocurrió, sin que lo hubieran practicado antes.

El caso de Olivia se ha hecho todavía más viral en Estados Unidos ya que es una influencer con casi 1 millón y medio de seguidores en Instagram, que es realmente, como ella contaba en público, su objetivo real, por encima de su vida académica. De momento, el perfil de Olivia permanece inactivo desde el día 1 de marzo, antes de que saltara la noticia del arresto de sus padres.

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Felicity Huffman, por su parte, está acusada, supuestamente, de pagar 15.000 euros, una cantidad menor que su colega de profesión, por cambiar las respuestas de la prueba de acceso de su hija para mejorar la calificación. Lo curioso de su caso es que no ha sido detenido, hasta la fecha, su marido, el también actor famoso William H.Macy, protagonista, por ejemplo, de la serie Fargo.

Una trama digna de película

La trama tenía una sencilla organización, ya que todo giraba en torno a Rick Singer, un hombre que se declarado culpable, lo que complica mucho el futuro del resto de acusados, que aprovechaba sus buenas relaciones con la élite social californiana, para tejer esta red ilegal mediante pagos que se hacían a través de una organización sin ánimo de lucro, algo que según el FBI era totalmente falso.

Ambas actrices, y también el marido de Lori Loughlin, fueron puestas en libertad tras declarar ante el juez que lleva el caso en los juzgados de Los Angeles y pagar la consiguiente fianza millonaria, pero las dos actrices tendrán que volver próximamente a prestar declaración -Loughlin, además, deberá entregar su pasaporte cuando acabe un contrato que tiene en vigor con una cadena de televisión canadiense, a donde el juez le ha dado permiso para viajar- y, presumiblemente, serán acusadas de formar parte de la trama, por lo que sus problemas parece que solo acaban de empezar.

De hecho, en las últimas horas el diario local Los Angeles Times ha publicado que una mujer, Jennifer Kay Toy, madre de California de un alumno con excelente nivel académico que no pudo acceder a algunas de las universidades de la trama, presentó el día 13 de marzo una demanda colectiva contra todos los involucrados, incluido las artistas, por valor de 500.000 millones de dólares.

En cualquier caso, independientemente de las consecuencias legales que tenga el escándalo para las dos celebrities, parece evidente que su reputación se ha visto muy dañada y les va a resultar muy complicado revertir la situación porque se trata de un caso que ha sensibilizado mucho a la sociedad norteamericana.

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