Estrenos 2019

Isabel Coixet nos cuenta en exclusiva todo sobre 'Elisa y Marcela'

El 24 de mayo llega a los cines, y el 7 de junio a Netflix, 'Elisa y Marcela', película basada en la historia -real- de dos mujeres que se amaron en la Galicia de 1900. Isabel Coixet, directora de esta historia que trascendió fronteras, entrevista a sus protagonistas: Natalia de Molina y Greta Fernández.

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Natalia de Molina

Elisa y Marcela luchan contra viento y marea por seguir juntas, pese a que la sociedad se opone completamente. ¿Qué has aprendido de esta historia? Que el que algo quiere, algo le cuesta, y aunque el mundo viaje en dirección contraria, por amor se pueden mover montañas. Realmente, he aprendido muchas cosas de estas dos mujeres; es una historia que me ha hecho reflexionar sobre muchos temas, algunos de ellos tabúes, como los problemas innecesarios que la sociedad se crea al meterse en la cama de la gente; en las infinitas formas que hay de sentir y de expresar amor; en lo difícil que es ser mujer; en la invisibilidad histórica del colectivo lésbico y lo más doloroso aún que es darse cuenta de que nos separa un siglo de Elisa y Marcela y los pasos que se han dado en muchos aspectos no son tan grandes, en muchas culturas y países incluso inexistentes. Conocemos su historia y con esta película el mundo va a redescubrir cómo las heroínas que fueron y son pero, a día de hoy, todavía hay muchas personas en el mundo que no pueden vivir libremente de su personalidad. 

Elisa no solamente estudia en una escuela de monjas sino que, además, vive con ellas. Pese a eso y a la época en la que se encuadra, afirma categóricamente que no cree en Dios. ¿Era una adelantada a su tiempo? Creo que era una persona con sentido común, muy inteligente, que se cuestionaba las cosas a pesar de lo que culturalmente estuviese aceptado. Era una mujer independiente, culta, crítica... pero no diría "adelantada a su tiempo", no me termina de gustar esa definición. Hay personas que están en sintonía con el hecho de vivir y luego está la gente, en todo caso, "atrasada en el tiempo". 

Vestido de Ermanno Scervino, collares de Barokah y de Mais Frida.

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Natalia de Molina, Elisa en la nueva película de Netflix

Has dado vida a una mujer que es un icono para los derechos LGTBIQ+, al ser el primer matrimonio entre mujeres registrado por la Iglesia, ¿Qué ha supuesto para ti este proyecto a nivel personal? Me siento tremendamente orgullosa y muy afortunada de haberle dado vida a Elisa. Realmente, es un honor, y todo lo que diga se va a quedar siempre pequeño en comparación con lo que siento. Para mí ha sido un regalo total y te voy a estar muy agradecida por esta oportunidad. Personalmente, este tipo de proyectos son los que me dan la vida y por los que un día decidí dedicarme a esto. Tener la suerte de formar parte de un cine así, hecho con una sensibilidad exquisita y, además, necesaria... Es una responsabilidad muy grande también. 

Has conectado con Greta desde el primer momento. ¿Cómo ha sido trabajar con ella? Muy fácil. Es una gran actriz y una compañera fantástica. Dese el primer instante tuvimos ese je ne sais quoi y nos hemos entendido muy bien siempre. Todo fluyó de una manera muy natural, la verdad. Creo que las ganas, la ilusión, los nervios y los miedos que teníamos nos unieron mucho. 

Vestido de Jorge Vázquez, collar de Tous.

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Greta Fernández

Marcela se queda embarazada de un hombre para poder seguir con Elisa. ¿Crees que hemos avanzado lo suficiente en derechos LGTBIQ+ o que, por el contrario, aún nos queda mucho por hacer? Marcela decide tomar esa decisión un poco por supervivencia. Cualquier persona que sea un poco consciente de la situación que estamos viviendo ahora mismo en España, con la situación política actual, sabe que aun nos queda mucho por hacer. Y, desde luego, dependiendo de quién lleve la voz cantante, retrocederemos un poco en el tiempo. Tenemos que pensar en la totalidad de la sociedad, no solo en nosotros mismos. 

¿Cómo te preparaste para interpretar ese momento en el que Marcela deja a su hija en Portugal para irse con Elisa? Es uno de los más duros de la película. Las escenas más viscerales, las que a veces son difíciles de controlar, son las que menos me preparo. No me suelo preocupar mucho por ellas; quizás luego, cuando llega el momento, me arrepiento y me pongo nerviosa también. El dolor es difícil de preparar, porque no es tan mental. Yo no sé qué se siente al tener una hija, pero sí he vivido un amor fuerte y he sentido ese vacío cuando lo perdía. Es distinto, pero al final también es dolor. Quizá me recordó a eso. 

Chaqueta bordada de Balmain y camiseta de Uniqlo

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Greta Fernández, Marcela en la nueva película de Netflix

La relación de Marcela con su padre no es buena, de hecho, no está a favor ni de que ella estudie. Sin embargo, la madre es lo contrario, una mujer reprimida por su marido pero que anima a su hija a formarse, aprender... ¿Cómo crees que influyó en Marcela la relación con sus padres? ¿Crees que Elisa para ella fue un refugio? La relación con los padres influye en todo el mundo, para bien y para mal. Marcela está completamente silenciada por sus padres. Y me parece algo terrible de vivir. Cuando uno crece sin que sus padres confíen en ti o crean en ti es más difícil todo lo que te encuentras, o así al menos es como lo vivo yo. Agradezco mucho que mis padres sean un apoyo en todo y que no tenga que esconder nada de lo que me gusta frente a ellos. Es bonito ver cómo Marcela, aun y así, se permite enamorarse de Elisa. Y no se lo niega a ella misma, ¿no? Elisa es un refugio, una casa, una familia, un libro. 

¿Qué fue lo que más te interesó/atrajo de este proyecto? Tener responsabilidad. Tener voz en esta historia. Que confíen en mí. Que tú hayas confiado en mí. Trabajar con una directora como tú ha sido un regalo y te estaré siempre agradecida. Y trabajar con Natalia de Molina, como actriz, me parece una suerte inmensa. Es una persona muy bonita, que no está atontada por las tonterías que también tiene esta profesión. Que trabaja desde un lugar muy honesto, muy hermoso, poco competitivo. Tiene el ego y la generosidad puestos en lugares que me hacen admirarla mucho. 

Pantalón de Isabel Marant, collar de Bimba y Lola, pañuelo de Uniqño, chanclas de Hawaianas.

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'Elisa y Marcela' y nosotras, por Isabel Coixet

Principios del siglo XX. Dos maestras se aman y desean casarse. El primer intento de matrimonio homosexual fracasó, pero la lucha de sus protagonistas perdura en el tiempo. 

Natalia: bañador de Mi&Co, camisa de MKT Studio, jeans de See by Chloé y pendientes de Mais x Frida. Greta: Vestido de The Kooples, body de Zara, y collares de Tous y de Mais x Frida.

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Isabel Coixet, sobre 'Elisa y Marcela'

Esta película está inspirada en la vida de dos mujeres que se amaron y se casaron en 1901, cuando una de ellas se disfrazó de hombre y se apropió de la personalidad de un primo lejano que había fallecido. Todo lo que sabemos de ellas está contenido en los centenares de artículos de prensa de la época, no solo los que se publicaron en Galicia (de donde eran oriundas) y en España, sino también los que salieron en la prensa de todo el mundo. Durante unos meses, Elisa y Marcela fueron lo que ahora calificaríamos de trending topic: acapararon portadas, inspiraron una novela de Felipe Trigo, fueron la comidilla de todos los salones, hicieron correr ríos de tinta e incluso empujaron a otra escritora ilustre, Emilia Pardo Bazán, a escribir un ensayo sobre ellas que, sin eludir un tono crítico, defendió su inteligencia y arrojo.

Y, sin embargo, tras leer esos cientos de artículos, el ensayo, la novela y el concienzudo completísimo libro que el historiador Narciso de Gabriel les ha dedicado, no puedo evitar la sensación de que todo lo que sabemos de ellas es nada. Las fake news, o directamente las calumnias, también llenaban la prensa de la época y muchas de las afirmaciones que se publicaron como verdades incuestionables suenan a invención. 

Natalia: falda de Carmen Marcha, top de Jott, cadena de Baroka Jewels y sandalias de Rafia. Greta: cazadora de Levi's Red Tab, bañador de Samoe & Samsoe, calcetines de Calzedonia, pulsera de Baroka Je

Escribiendo el guion de la película, visitando los lugares en los que vivieron, viendo la admiración y el desdén a partes iguales que la mera evocación de su historia provoca en la gente, Elisa y Marcela se acercan a mí con una tonelada de cuestiones que ganan complejidad cuanto más sé de esta historia. Rodando cada día fragmentos de su vida, estas dos mujeres, encarnadas con amor y devoción por las maravillosas Greta Fernández y Natalia de Molina, me resultan cada día más fascinantes.

No pretendo que lo que mi película cuenta sea lo que realmente pasó, y forzosamente he tenido que fabricarles una vida cotidiana, una forma de amar, y moverse, y luchar, y sufrir, y reír, y gozar. Nadie puede afirmar si una amaba y la otra se dejaba querer o lo contrario; si urdieron el engaño a la Iglesia para estar juntas o para cubrir el embarazo de Marcela.

Hoy, mientras rodamos en Bastables y suenan las campanas del poema de Rosalía de Castro del mismo título, alguien me pregunta si ellas, Elisa y Marcela, estuvieron aquí, y solo puedo contestar que no lo sé, pero que, de haber estado, les habría gustado este lugar único y este cielo inmenso que se abre ante nosotros desde el campanario y estas rosas henchidas de agua de lluvia que se balancean con el viento.

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