Almudena Cid: "He estado un tiempo sobreviviendo y ahora estoy viviendo"

Nunca ha dejado de bailar. Lo hace en 'Una historia de amor', la obra con la que emprende gira a finales de abril, y frente a nuestro objetivo, vestida por la firma deportiva Born Living Yoga.

Almudena Cid para InStyle x Born Living Yoga
Fotografía: Danniel Rojas Realización: Francesca Rinciari.
María Elvira
María Elvira

Editora de belleza

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Almudena Cid (Vitoria, 1980) sabe que tras la tempestad llega la calma. La ex gimnasta rítmica y ahora actriz, que cuenta en su palmarés con ser la única española en disputar cuatro finales olímpicas, se adentra en el estudio fotográfico como un cascabel, ajena al ruido mediático que está provocando su separación y con ganas de bailarle a la cámara. “Me encanta hacer sesiones de fotos, sobre todo cuando interviene el movimiento del cuerpo. Y que me maquillen y me pongan un peinado que igual yo sola no me sé hacer”, cuenta entusiasmada al terminar el shooting en el que luce prendas de la firma Born Living Yoga, que apuesta por fibras sostenibles, teniendo un especial compromiso con el uso responsable del agua. A finales de abril la actriz arrancará la gira de Una historia de amor, la obra de teatro “supersanadora” que la ha acompañado en su convulso episodio vital y que la llevará a La Rioja, Ibiza, Las Palmas y Tenerife : “¡Voy a gozar del mar más que nunca! Me gusta y, además, lo necesito. Estoy en un momento en el que contemplarlo significa ver el horizonte y hacia allí no hay problemas. Miras para atrás y piensas: ‘Venga, vamos a intentar que hacia aquí tampoco’. Coges oxígeno, distancia y calma. He estado un tiempo sobreviviendo y ahora estoy viviendo. ¡Disfrutar es ya el siguiente paso!”, comenta con ilusión.

Y con compañeros que son ya amigos. El teatro logra estas maravillas. Loreto Mauleón, Aura Garrido, Silma López, y ellos, Nacho López, Félix Gómez... me han ayudado muchísimo. He tenido una red humana que ha hecho que las funciones fueran lo que han sido porque había amor de verdad. Ahora estamos deseando ir de gira, que llegue Ibiza, ¿te lo puedes creer? Es mi objetivo, está en neón (ríe). Que igual calentamos, hacemos la función y adiós, pero pienso coger un vuelo cuatro días antes aunque sea para estar leyendo un libro frente al mar.

¿Qué papel tienes en Una historia de amor? Mi personaje principal (interpreto a cuatro más) es el de Clara, una bailarina en línea con lo que representa la función, que es la vida misma, donde se habla de desamor, rupturas, embarazos, segundas oportunidades y de la importancia del paso del tiempo para aclarar y poner distancia con lo que ocurre en un momento traumático.
Parece tu vida... Claro, por eso ha sido tan sanadora. Había frases que me hacían tener la paciencia que necesitaba, como “¡Es que se acabó el amor!”. Entiendes que eso es una consecuencia, no la causa. En la obra hay un período de tiempo de doce años hasta que se sabe qué le pasó al personaje para que el resultado fuese la ruptura. Comprendes que se necesita tiempo para aclarar las cosas.

¿Ha supuesto un colchón en estos momentos? Sí. Estrenamos el 1 de diciembre en los Teatros del Canal, coincidiendo con mi ruptura y, para mí, el tener un compromiso firme con compañeros, con un contrato y conmigo misma me ha ayudado a aceptar que la vida sigue y que no merece ser parada. Me ha hecho entender muchísimas cosas sobre mí y en general sobre todo.

¿Cómo fue tu salto a la interpretación? Cuando me retiré, en 2008, sentía un vacío existencial y de identidad tremendo, no sabía quién era sin la gimnasia y necesité redescubrirme. Notas que la mirada de los demás hacia ti es de la que fuiste, y la primera que tiene que cambiarlo eres tú. La interpretación llegó para llenar ese vacío. La diferencia es que no sufro tanto corporalmente, no tengo la iluminación que hay en un pabellón deportivo, donde todo se ve nítido, con los jueces ahí, y la unidad de medida es el aplauso, no las notas. No deja de ser una puesta en escena, que es lo que llevo haciendo toda mi vida, pero con palabras. No son inconexos; ambos son mundos artísticos.

Fotografía: Danniel Rojas Realización: Francesca Rinciari.

Conjunto de top y leggings Urdhva Forever Blue. Botella de acero inoxidable Cloud Light Blue.

¿Qué te aporta? Además de que me permite expresarme con palabras, porque antes mi forma de sacar el dolor, la rabia, la alegría o la tristeza era a través del movimiento, te conviertes en alguien mucho más empático. Esto a la vez te puede generar grandes problemas. Yo estoy en ese límite, me pongo mucho en el lugar del otro y lo tengo que controlar porque me empapo del dolor ajeno y ya bastante tengo con lo mío (risas).
También sigues bailando... Cada día tengo mi calentamiento, mi bailecito antes de salir al escenario. ¡Es que está siendo la función ideal! Bailar me libera. Cuando paremos, lo seguiré haciendo aunque tenga que buscar una alternativa. Y hago mis ejercicios para mantenerme bien; trabajo la musculatura para proteger mi estructura ósea.

¿Practicas alguna técnica de relajación? Respirar. Si estás en un momento de estrés, coge aire en 4 (segundos), suelta en 8, retén en 4, coge en 4 y suelta; así consecutivamente. Si una bronca te altera, tienes que tener conciencia de a dónde se desplaza el dolor, por ejemplo a los hombros, y sabiendo que va ahí y que te encoges, la próxima vez relajas. A mí me pasó que cuando me retiré sufrí ansiedad, aunque no diagnosticada, y empecé a respirar solo por la boca. Tenía placas y anginas cada dos por tres. Gracias al yoga, a la meditación y al control de la respiración, comencé a entenderlo y ahora mi respiración es nasal.

¿Te planteas alguna meta? Me encantaría ser actriz en Italia. Tengo ese sueño desde que empecé. He competido allí muchos años. Tenía una liga italiana y en vez de quedarme en hoteles me iba a casas de gimnastas, así que me defiendo en el idioma. Y me he sentido siempre muy querida por los italianos. En septiembre, según como estén las cosas, igual cojo y digo: “Me voy un mes, ¡a ver qué pasa!”.

A propósito, tendrás colección de maillots... Sí, los había colocados en bustos, lo que pasa es que ahora con mi circunstancia los he recogido todos y los guardo en un baúl. Tengo solo un busto y lo voy cambiando. Hay un maillot, con el que me retiré, que es un ave fénix que habla de resurgir y ahora mismo es mi inspiración. Tuve un renacer después de Pekín y siento que lo tengo de nuevo.

Fotografía: Danniel Rojas Realización: Francesca Rinciari.

Conjunto de top y leggings Madaba Aloe. Todo, de Born Living Yoga; (bornlivingyoga.com).

Maquillaje y peluquería Mara Fervi para Dior Beauty.

Asistente de realización Piluca Valverde.

Asistente de fotografía Javi Blanco.

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