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7 formas de llevar los vestido más de moda del invierno (sin morirte de frío) según las que más sabe de moda

La clave está en las capas, los jerséis de cuello alto, los leotardos acanalados (viejos amigos de la infancia), los chalecos de plumas bajo las chaquetas y abrigos, botas altas de ante o botines con rellenos cálidos. Y no hay que olvidarse de los accesorios: guantes, gorros y bufandas de tartán.

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Los días son cada vez más fríos y sombríos, llueve de vez en cuando (menos de lo que me gustaría) y las nubes son más densas y persistentes que de costumbre. Tornan el ambiente de un color grisáceo poco favorecedor pero gratamente melancólico. A veces el viento se vuelve imperioso y revuelve ramas, hojas caídas y sentimientos. En noviembre todo cambia, los árboles se han teñido por completo y el color verde es un mero recuerdo del ya lejano verano. Volvemos a dormir con pantalón largo (algunos de franela), fundas nórdicas y mantas de pelo. La navidad (por lejana o extraña que parezca) ocupa nuestros pensamientos, como si fuera el único consuelo ante una situación lúgubre y trágica. 

Al despertarnos por la mañana y sentir el suelo gélido, las zapatillas de tela, los abrigos finos y blusas de tul no son una opción atractiva, es hora de guardarlos en cajas o armarios a la espera de un tiempo más cálido. Al abrir los cajones de la cómodo de madera, vemos leotardos acanalados (viejos amigos de la infancia), jerséis de cuello alto, prendas de punto, camisetas interiores (algunas térmicas) y pantalones de pana o lana. En el zapatero de la entrada: botas militares o de combate, botines estilo Chelsea y Balmoral (como aquellos de Bohemian que tanto me gustan), mocasines clásicos, deportivas con relleno cálido y merceditas que se llevan con un calcetín gordo y agradable. 

Los vestidos esperan su turno pues llevarlos sin morirse de frío, puede ser todo un reto. La clave, sin duda, está en elegir prendas y accesorios que los acompañen y aporten calidez. Los jerséis de punto (algodón o lana) con cuello vuelto son la opción perfecta, pueden llevarse tanto por dentro, si son finos, o por fuera, si el punto es de mayor tamaño. Otra alternativa es llevar pantalones bajo el vestido, como ya se hacía a principios de los 2000. Y, si no te atreves con eso (algo totalmente comprensible), lo mejor es optar por leggings, medias o leotardos.

Llevar diversas capas puede salvarte de la congelación. Las camisetas interiores (aunque muchos las odien) pueden ser de gran ayuda, lo mejor es llevarlas bajo el jersey y luego ponerse una blazer y un abrigo encima. El chaleco de plumas, por ejemplo, es otra prenda versátil que puede llevarse bajo las prendas exteriores. Scalpers, El Ganso, Uniqlo y Ecoalf tienen una gran diversidad de modelos, algunos más clásicos y otros de colores llamativos. 

En cuanto al calzado, las botas altas (de piel o ante) o botines con relleno cálido son la opción más interesante. No hay que tener miedo de llevar en la ciudad, zapatos que están diseñados para la nieve. Moncler, Sorel Chloé, entre otras, tienen en sus colecciones modelos que se mimetizan perfectamente en entornos urbanos. Además, suelen ser impermeables y antideslizantes. Tener los pies calientes es uno de los secretos para no pasar frío. 

Por último, no hay que olvidarse de los gorros, bufandas y guantes. Muchas veces tomamos a estos accesorios como algo totalmente prescindible pero pueden ayudarnos a mantener el calor de nuestro cuerpo. 

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