Volver al origen

Esta es la historia de la chaqueta más icónica de Chanel (que sigue siendo tendencia)

Creada por Coco Chanel y reinventada por Karl Lagerfeld, la chaqueta de tweed continúa el legado de sus precursores de la mano de Virginie Viard.

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"La elegancia de la ropa llega cuando hay libertad de movimientos". Gabrielle Chanel, la célebre Coco, lo tenía claro: las mujeres necesitaban liberarse de los complejos y constricciones no solo sociales, sino también físicos, impuestos por la vida de la época, los años 20. Y entre otros muchos logros obtenidos a lo largo de su carrera, interrumpida por la Segunda Guerra Mundial, la presentación de su chaqueta de tweed en los años 50 supuso un punto de inflexión en la historia de maison y de la moda universal.

Tanto que Karl Lagerfeld la retomó como parte fundamental de sus colecciones para Chanel reinventada, eso sí, de decenas de formas sorprendentes. Pero volviendo a Coco, la verdadera artífice de esta obra maestra de la costura fue ella, valiente y avanzada a su tiempo, quien tuvo el atrevimiento de hacer algo que nunca antes ningún diseñador, menos aún mujer, había sido capaz: reapropiarse del tweed, un tejido tosco y áspero, de origen escocés y reservado exclusivamente a la vestimenta masculina más honorable y respetable como la de Hugh Grosvenor, duque de Westmister, y uno de los amantes de la creadora.

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La transgresión de Chanel

Pero la transgresión de Chanel no se debió solo al uso de este tejido para sus diseños saltándose todos los códigos hasta entonces inamovibles de la sastrería tradicional masculina. También lo fue el que, no satisfecha con la aspereza y rusticidad de esta resistente tela, decidió crear versiones mucho más flexibles, cómodas y, en definitiva, atractivas y femeninas. De hecho, le gustaba jactarse, no sin ironía, de que había sido ella misma quien había enseñado a los escoceses a hacer tweeds más ligeros y elegantes.

Anécdotas aparte, si bien el uso de este tejido supuso una gran revolución en los estilismos de la época, no fue la única. Junto al uso de esta opción más llevable, la propia estructura de la chaqueta fue pensada al detalle para conseguir la tan buscada facilidad de movimientos. Con líneas rectas, enmarcadas por los ribetes con tiras de grosgrain trenzado, y muy bien armada, su patrón longitudinal se replica en la parte trasera con una única costura vertical.

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Prenda icónica

Además, las mangas se ajustan en el hombro para optimizar la comodidad y, muy importante, cuenta con el mismo número de paneles de forro como de tweed. “El interior de la prenda debe coincidir con el exterior”, afirmaba rotunda Chanel. Por eso ambas telas, forro y tweed, se cosen juntas con una técnica casi imperceptible para que se muevan a la par, impidiendo así que la pieza se deforme al moverse.

Y otro detalle, absolutamente magistral, era que cada chaqueta llevaba cosida –hoy aún lo hacen–, una cadena de latón dentro del forro del dobladillo para que su peso facilitara que la caída fuera siempre perfecta. Y todo esto sin olvidar los botones, otro de los elementos distintivos de esta prenda icónica y que en Chanel son auténticas joyas de resina o metal adornadas con cabezas de león, camelias o, por supuesto, la célebre doble C.

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Éxito 'celeb'

Pero si Gabrielle Chanel fue la inventora incuestionable de la chaqueta de tweed, Karl Lagerfeld le dio una nueva vida a su llegada a la maison en 1983. Su pasión por el concepto se tradujo en increíbles reinvenciones que nunca dejaron de cautivar. Hizo de la chaqueta un básico de lujo y consiguió que celebrities, políticas y reinas de todo el mundo la atesoraran en sus armarios. Y, como ocurrió con su creadora, Lagerfeld también convulsionó la moda en 1985 gracias a esta prenda.

Y es que su look de pantalón vaquero, camiseta de rayas bicolor y chaqueta de tweed, combinación inaudita hasta el momento, ha pasado a la historia como la quintaesencia del chic parisino. Con cada colección, el Kaiser ponía en marcha su creatividad sin límites y sentido del humor ofreciendo nuevas y siempre versátiles propuestas. Era único jugando con los códigos de la maison y manteniendo su distinción atemporal, y disfrutaba experimentando con los cortes, proporciones y colores de la chaqueta clásica sin perder de vista nunca su ADN.

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La chaqueta más versátil

Del look con jeans y camiseta marinera pasó a otros más arriesgados e irreverentes en los que se combinaba la chaqueta con shorts, bañadores y hasta un vestido de novia. Y nunca paró de innovar en la técnica del tweed. Desde los talleres de la Maison Lesage, proveedora exclusiva de este tejido para Chanel, hacía que sus artesanas tejieran, siempre a mano, variedades que sumaban las hebras de lana virgen con cintas de seda, tul, terciopelo, cuero e incluso denim.

Un tejido hecho a la medida de las locuras del genial diseñador, que siempre respetaron el estilo empoderante con el que la prenda fue creada. Tanto la respetó y trabajó Lagerfeld que en 2012 le rindió homenaje en The little black dress: Chanel's Classic revisited by Karl Lagerfeld and Carine Roitfeld, un libro en el que este artículo tenía un especial protagonismo como representación del pensamiento moderno y visionario del alemán. 

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Pieza ultracool

Tras fallecer en febrero de este año, la continuidad de la firma está asegurada gracias a Virginie Viard, quien fue mano derecha de Lagerfeld y que en su colección Crucero 2019-20 confirma que la chaqueta de tweed seguirá siendo elemento continuista en la maison. Ella la recrea con una modernidad más delicada y en múltiples y nuevas adaptaciones, donde vuelve a jugar con las proporciones, pero también con los bolsillos –dos, cuatro o incluso seis–, los cinturones con cadenas, los escotes más o menos pronunciados y los cuellos y volantes, en algunos casos desmontables.

Y como preámbulo a una nueva etapa en la maison, rejuvenecida y ultracool, Viard propone looks en los que la prenda se hace aún más transversal –no importa la edad o el estilo de quien la lleve– acompañada de leggings y bermudas. Un punto y seguido en el recorrido de una de las piezas más geniales de la historia. Y no solo de la moda. 

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