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Moda

Judit Mascó, Martina Klein y Minerva Portillo, siempre icónicas: ellas sí que son modelos a seguir

Las tres regresan a la primera línea de una industria que se abre a la diversidad, no solo de cuerpos, sino también de edades. Y lo hacen siendo más libres, generosas y sabias que nunca.

Judit Mascó para InStyle
Daniel Rojas

Sus nombres son sinónimo de éxito, belleza, elegancia, y por qué no decirlo, revolución. Judit Mascó, Martina Klein y Minerva Portillo pertenecen a tres generaciones diferentes de modelos, pero todas ellas han tenido algo en común: revelarse contra el sistema establecido. Quizá por ello llevan años en lo más alto y sin intención alguna de abandonar la cima.

Hablamos con ellas para conocerlas más en profundidad en un momento en el que la industria de la moda vive uno de sus momentos de mayor cambio. Judit, Martina y Minerva saben que es en las épocas más convulsas es donde más jugo se saca al esfuerzo.

Judit Mascó, con ella comenzó todo

Más que en la moda, sus inicios fueron una sucesión de infinitos rodajes y sesiones publicitarias que, como ella misma rememora, "me dieron las tablas para empezar desde abajo en una profesión dura y competitiva de la que obtuve un aprendizaje de largas jornadas de rodajes entre adultos que me enseñaron a ser disciplinada y profesional y, sobre todo, a saber trabajar en equipo".

Como muchas de sus compañeras no se cansan de reconocer, incluidas Martina Klein y Minerva Portillo, la figura de Judit fue el gran faro que durante los años 90 les sirvió a todas de inspiración, colocándola además bajo el foco mediático internacional. Sin perder la constancia y la profesionalidad que en su día encandilaron a Patrick Demarchelier o Bruce Weber, Judit se mantiene en la cresta de la ola aprovechando su fama para participar activamente en proyectos humanitarios.

Judit Mascó para InStyle
Daniel Rojas

¿Crees que la industria ha crecido y madurado de forma positiva desde que debutaste hasta hoy?

La moda es un negocio y la economía que la mueve ha ido evolucionando a lo largo de estas últimas décadas con la diversidad e inclusividad multicultural de nuestra sociedad, de este mundo global e interrelacionado, enriquecido por culturas, religiones, etnias y diferentes formas de pensar, vivir y ver la vida. También la industria de la moda ha ido apostando, tímida y progresivamente, por personas de distintos tonos de piel o tallas de ropa, acercándose a la realidad de las consumidoras, todas tan diferentes como tipos de mujeres y hombres hay en el mundo. No obstante, aún queda camino por recorrer para que la inclusión sea real y diversa.

La sostenibilidad es otro de los pilares ineludibles para la moda. ¿Ves a la industria realmente implicada o a veces peca de caer en el greenwashing?

Sabemos que la moda se ha convertido en muchos casos en un sector que esconde condiciones laborales poco éticas, que vulneran en algunos casos los derechos y representan una huella desastrosa para el medioambiente. Con esta información contrastada, hay parte de la industria que utiliza el greenwashing como puro marketing. La sostenibilidad es una palabra comodín, cargada de prejuicios y verdades a medias. En la medida de lo posible, ensalcemos y demos a conocer a los diseñadores y marcas que se esfuerzan y trabajan para un consumo social respetuoso y a poder ser local. Porque es bueno preguntarse, ¿Dónde vamos y qué futuro queremos?

Como modelo de referencia también te has implicado en la concienciación de las chicas que quieren empezar en el mundo de la moda, desde la publicación de varios libros hasta presentando el programa Supermodelo. ¿Cómo ha cambiado la percepción de este negocio para la gente joven?

Siempre me ha gustado compartir mis experiencias con quienes comienzan en el mundo de la moda, y decidí escribirlo en un manual de ayuda práctico para ser modelo. Pero es cierto que, desde que existen las redes sociales, todo ha cambiado mucho. Aún así, para trabajar y tener una carrera estable como modelo, hay aspectos de fondo, de actitud y de exigencia profesional que no han cambiado tanto. Siempre me gusta recordar que ser modelo no es ser famosa; ser modelo es ejercer una profesión que es exigente y requiere características, no solo físicas, sino mentales.

Judit Mascó para InStyle
Daniel Rojas

¿Quiénes eran las modelos a las que idolatrabas cuando empezabas?

De muy jovencita admiraba a Paulina Porizkova o Yasmin Le Bon, tops europeas que destacaban en todo el mundo en la década de los 80.

Pasar de los 50 y seguir manteniéndote como modelo habrá sido un gran desafío con los tiempos que corren y la obsesión constante por la juventud.

Ha habido un cambio positivo en la moda, un resurgir de las tops de los 90, una cantidad importante de campañas publicitarias de productos para mujeres en edades maduras protagonizadas, por fin, por mujeres afines a lo que se anuncia. Actualmente, en la cosmética rara vez vemos a chicas de 20 años anunciando cremas para pieles maduras, como ocurría en los 80 y 90. Es un acierto posicionar productos y moda para diferentes tipos y edades de mujeres, pues se logra que todas nos sintamos identificadas y empoderadas en lugar de frustradas.

La implicación humanitaria también es muy relevante en tu trayectoria, sobre todo desde la presidencia de Fundación Ared. ¿Por qué decidiste volcarte con esta iniciativa?

Mi carrera profesional me ha dado un reconocimiento que he podido aprovechar como herramienta de empoderamiento para las mujeres que no han tenido la suerte que he tenido yo. Y como presidenta de Fundación Ared, una entidad en la que promovemos desde hace más de 28 años la plena ciudadanía de personas, mayoritariamente mujeres, en alto riesgo de exclusión, fomentando su autonomía a través de la formación, acompañamiento y del trabajo digno, me siento útil y feliz de poder devolver todo aquello que yo he tenido la suerte de recibir: formación, trabajo, autonomía y libertad como mujer.

Las actividades al aire libre son otra de tus grandes pasiones. ¿Qué te aporta disfrutar de la naturaleza?

Los beneficios de un paseo con mi perro, excursiones con amigos o cualquier actividad deportiva en espacios naturales tienen un impacto muy positivo en mi estado de ánimo y salud mental; noto cómo recargo las pilas de energía muy positiva. ¡Medicina natural al alcance de todos!

Judit Mascó para InStyle
Daniel Rojas

Martina Klein, el plan B que se convirtió en A

Modelo, actriz, presentadora, humorista, escritora de libros infantiles e incluso creadora de una firma de decoración. Todo, como ella misma dice, a pesar de no haberse sentido nunca "el plan A de nadie. Siempre me pareció que era la alternativa a muchos proyectos y sin embargo gracias a eso he labrado mi carrera y me he convertido en el plan A de muchas otras situaciones". Sin duda, la mejor manera de encarar la vida es ver siempre el vaso medio lleno.

¿Dirías que el secreto de tu éxito ha sido la perseverancia?

Lo que siempre he buscado han sido salidas cuando se me han cerrado las puertas. Soy lo que soy gracias a todas las cosas que no salieron como debían. Por eso, cuando mis medidas no cuadraban para subirme a una pasarela, estudié arte dramático, me puse a escribir, pintar… y de ahí han surgido una serie de cosas que me han enriquecido como persona y me han permitido desarrollarme profesionalmente.

¿Te impone el mismo respeto subirte hoy a una pasarela que cuando lo hiciste por primera vez a los 15 años?

Desde luego. Y eso que ser modelo nunca fue un deseo que sintiera desde dentro de mi tripa sino una oportunidad que surgió de casualidad y de la que estoy muy agradecida. Aunque sigue sin ser algo que disfrute mucho, porque me provoca sensaciones encontradas, lo que sí saco en positivo es poder reencontrarme con algunas compañeras con las que me lo sigo pasando tan bien como entonces.

Martina Klein para InStyle
Daniel Rojas

¿Ha cambiado radicalmente la profesión de modelo?

Supongo que cuando uno se hace mayor empieza a revisar las bases y las certezas de la vida y me doy cuenta de que nuestro mundo en aquella época, aunque era muy glamuroso, estaba asentado sobre bases que hoy son difíciles de considerar correctas. Éramos muy jóvenes y estábamos muy desprotegidas. Para muchas de mis compañeras ha tenido malas consecuencias. Y son cosas que hoy no dejaríamos pasar. Es muy bestia lo que hemos alimentado; hemos sido cómplices del maltrato psíquico a la mujer y de hábitos que son casi criminales. Por entonces a todos nos parecía que estaba bien y no era así. También la diversidad y la belleza madura han ganado peso en el tablero actual. Cumplir con los cánones se había convertido en una esclavitud y que eso esté empezando a invertirse es bueno. Me parece perfecto que la sociedad reconozca que las personas, y las mujeres en particular; no dejamos de ser útiles después de los 40, ni bellas ni valiosas. Hay que darle importancia a la sabiduría y al paso del tiempo como una virtud.

¿Cómo definirías tu relación con la industria de la moda?

De amor-odio. Y aunque vaya buscando alternativas para sobrevivir, como hacen muchas de mis compañeras, me gustaría poder seguir viviendo muchos años de ella.

Junto con Minerva y Judit formáis parte de ese Olimpo de top models consideradas mitos. ¿Qué crees que os caracterizó en vuestros comienzos que os hizo triunfar?

Pertenecemos a tres generaciones distintas que se fueron solapando en el tiempo. Judit abrió el camino a principios de los 90 y estuvo en contacto con las tops internacionales. Fue la pionera que nos permitió a chicas como yo tocar con la punta de los dedos ese polvo de estrellas. Años después, Minerva fue una revolución en sí misma con su sensualidad y desparpajo. Tuvo un estrellato muy colorista y enérgico gracias a ese poderoso contraste tan interesante entre su belleza exuberante y su personalidad tierna y adorable.

Martina Klein para InStyle
Daniel Rojas

La lealtad entre las tres fue siempre la tónica general.

Siempre. Yo en general me he llevado muy bien con todas mis compañeras de trabajo. Cuando conocí a Judit ella ya era una de las modelos españolas más importantes a nivel internacional, si no la que más. Y de Minerva viví sus inicios con mucha admiración. Prefiero entender nuestro trabajo sin rivalidad porque eso es algo que me rompe los esquemas. En cualquier ámbito. No soy competitiva, por eso si a alguien se le va la vida en ganar, que se lo quede; a mí no me compensa.

Como resultado de tu inquietud creativa decidiste lanzar en 2016 la firma de decoración textil Lo de Manuela. ¿Qué te llevó a apostar por esta nueva faceta?

Surgió porque toda modelo tiene que plantearse qué quiere ser de mayor. Personalmente; el mundo del interiorismo lo llevo dentro de forma innata: mis padres son ambos arquitectos. Además, mi madre ejerció de decoradora muchos años. Digamos que me he criado hojeando más revistas de decoración que de moda. Me llama más la atención un espacio que un vestido o un desfi le; vibro mucho más fuerte. Por eso, mientras estaba embarazada de mi hija Érika me decidí a crear con dos socias un mundo textil en el que el estilo de vida y los objetos decorativos cobren un signifi cado especial.

Es tu forma también de aportar un granito de arena al discurso de la sostenibilidad y el consumo responsable.

El proyecto tiene unos principios en los que creo firmemente. Debemos cuidar nuestros armarios, lo que significa que es urgente acabar con la hiper producción textil así como con el consumismo desmedido. Lo practicamos en nuestra vida diaria como si no tuviera consecuencias y no es así. La realidad es que, con mucho esfuerzo, vamos dando pequeños pasos pero avanzando al fin y al cabo.

Martina Klein para InStyle
Daniel Rojas

Minerva Portillo, pura determinación y valentía

Ella, que de adolescente forraba las paredes con campañas de moda protagonizadas por sus idolatradas Claudia Schiffer y Naomi Campbell, fue capaz de atrapar como un poderoso imán el objetivo de la fotógrafa Ellen von Unwerth cuando apenas había cumplido veinte años. "Ser modelo fue mi pasión desde niña", recuerda. "A mí no me descubrieron ni en un aeropuerto ni en una hamburguesería. Yo lo perseguí con convicción y determinación". Por si ponerle rostro a la estética rupturista de comienzos de los años 2000 no fuera suficiente, la evolución de la carrera de Minerva ha madurado para posicionarla hoy tanto delante como detrás de la cámara, ejerciendo como estilista. Lo suyo siempre ha sido "soñar a lo grande".

A los 19 años te alzaste con el premio a la modelo revelación de la pasarela Gaudí y te convertiste en un referente de la época. ¿Cuál es para ti el primer momento inolvidable de los inicios de tu carrera?

Una sesión de fotos con Helmut Newton en el hotel Regina de París. Lo recordaré siempre como algo épico. Él murió poco después y sentí que había tenido la gran suerte de poder participar en la historia de la moda con mayúsculas.

¿Y cuál ha sido la lección más importante que has aprendido?

No te tomes nada personal porque ser modelo es un trabajo muy duro y solitario en el que te ves expuesta a la opinión de muchas personas que no te conocen de nada. Además, eres demasiado joven y frágil. Lo fundamental es pensar que creyendo en ti y con disciplina lo puedes conseguir. Es algo a aplicar en todos los ámbitos de la vida.

Minerva Portillo para InStyle
Daniel Rojas

Porque no todo ha sido un camino de rosas para ti...

Y sin embargo, a día de hoy, no cambio nada de lo que he vivido porque gracias a todo eso soy quien soy. De mi pasado abrazo hasta los momentos malos.

También la industria ha aprendido de sus errores y empieza a abogar por la pluralidad, tanto de género como racial o de talla.

Y me parece fantástico, porque creo que la moda debería ser para el disfrute de todos. Que se consiga este avance y seamos clasificados como iguales es lo más importante. Aunque queda mucho camino por recorrer y mucho terreno por conquistar todavía.

¿Cómo revisar los cánones clásicos de belleza?

Exacto. Que la veteranía cobre más importancia por todo el bagaje que conlleva y que no se menosprecie sino que sea alabada y celebrada. Es como la técnica del kintsugi japonés, que recompone las piezas de cerámica fracturadas con barniz dorado y consigue que sean más valiosas que cuando eran nuevas. Nadie es menos por cumplir años. Ya no hay una perfección absoluta ni única sino que se va más allá.

Minerva Portillo para InStyle
Daniel Rojas

¿Qué es para ti la belleza?

El equilibrio que surge cuando aceptas y asumes tus virtudes y defectos, que son lo que te hacen única e inigualable. Eso que de adolescente te vuelve insegura y odias porque no eres como los demás es, aunque tardes en darte cuenta, por lo que eres irrepetible. Para mí, cuando llegas a amarlo y te empoderas es cuando sucede el milagro de la belleza; somos un reflejo interno de lo que sentimos por dentro. Aunque se trate de un concepto subjetivo, todos tenemos algo bello en el interior. Lo que antes estaba oculto y era tachado de defectuoso se convierte en bonito.

Evolucionar profesionalmente a pesar de todo ha sido tu constante.

Porque aunque en un momento dado la moda me dio la espalda, yo quise continuar y progresar.

Así te lanzaste al estilismo.

Y me ha hecho realizarme más incluso que como modelo. Yo quería ir más allá de mi belleza, porque soy inteligente y creativa. Aunque al principio me sentía muy insegura y temerosa de que me tacharan de intrusa, un amigo me dijo que precisamente ese era mi punto fuerte: que cuantas más habilidades tenga, más sumo. Le di la vuelta y me dije a mí misma que soy lo más. Soy más que una cara bonita, y eso me hace sentir poderosa.

¿De verdad te consideras insegura? Soy super tímida. No me gusta que me miren o me piropeen y no hablo mucho de mi vida privada, que es sagrada. Tengo pánico escénico pero me obligo a superarlo, como cuando en un concierto en Sevilla de Fondo Flamenco, para los que trabajo como estilista, me subí al escenario a bailar delante de doce mil personas. Pensé que me iba a desmayar, pero me crecieron alas.

Minerva Portillo para InStyle
Daniel Rojas

¿Disfrutas yendo al límite?

Me encanta. Cuando me dicen que no voy a poder hacer algo eso me motiva más. Voy a por las cosas hasta el final y con la adversidad me crezco. He tenido que hacerme fuerte; nunca me han regalado nada.

¿Tienes un mantra?

Sí. ‘Yo le confío a la vida’. Lo único de lo que me encargo es de ser buena persona y de vivir en gratitud, no en la queja, porque eso solo atrae cosas malas; no hay que regodearse en el dolor. La vida es tan fácil que a veces uno piensa cómo somos capaces de complicárnosla. Vivo en el ahora para no crearme estrés.

¿Eres una persona espiritual?

Sí. Y además me fascina el tarot. Aunque el futuro es imposible de ver, lo que se puede percibir son los bloqueos que cada uno tiene. Yo estoy muy abierta y soy muy observadora, capto señales por todas partes. Creo en las conexiones con otras personas, en la magia de la vida y del universo, y en que si te dice que sigas recto, no gires a la derecha.

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