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Paula Echevarría: "La gente te cree o no. Nunca he vendido algo que no fuese conmigo"

En la recta final del embarazo de Miguel Jr., Paula nos cuenta que las mayores alegrías y risas se las ha regalado su hija Daniella.

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Fotografía: Javier Biosca. Realización: Francesca Rinciari.

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Aquí estoy, ¡con la panza!”, exclama Paula Echevarría, tan espontánea como siempre, al otro lado del teléfono. La asturiana (Candás, 1977) anunciaba en otoño el embarazo de su primer hijo junto al ex futbolista Miguel Torres y, pandemia mediante –“no veo la hora en que toda la población esté vacunada para poder retomar nuestra vida”–, se encuentra ya en la recta final, un momento especial que ha querido compartir con InStyle. Hablamos con la actriz de maternidad, renuncias y conciliación, satisfacciones, y de que en unos meses –está segura– le picará el gusanillo de volver a rodar. Por lo pronto, toca esperar a Miguel Jr., con el que la saga continúa: “¡Creo que será el quinto Miguel Torres! Es una tradición familiar, pero me gusta mucho el nombre”. 

Y llegó la recta final. ¿Cómo estás? ¡Tremenda! No creo que llegue a la semana cuarenta o, mejor dicho, espero no llegar. Por mi bien. Miguel es alto y delgado, pero este de aquí dentro tiene pinta de ser un ‘torete’ de Albacete (risas). Está en un percentil muy grande. 

¿Cómo has llevado el embarazo? Me ha restado mucho más la Covid que estar embarazada. Mi ginecóloga, que es una de mis mejores amigas desde hace muchos años, me decía: “Puedes estar orgullosa de que a tu edad estás teniendo un embarazo que ya lo quisieran muchas de veinte, sin ningún tipo de complicación ni reposo”. Y habiéndome quedado embarazada de manera espontánea como me quedé, que no es lo más común. He llevado una vida super-activa, pero ahora toca lo que toca y es que estoy pesada y, como digo yo, lo que cae al suelo deja de existir. Me cuesta secarme los pies, meterme un vaquero; hoy he salido de casa con manoletinas por no atarme los cordones y las botas cerradas ¡hace rato que dejaron de existir!

En la sesión de fotos, se te ve cómoda posando. No he llegado a verme hecha un desastre. Pienso que es algo que crea mi cabeza para poder sobrevivir estos meses. Me sigo haciendo mis fotos, mis looks, no he parado de trabajar; he rodado un spot de Pantene y una campaña de Hawkers que ya los veréis, con una barriga descomunal. He currado lo más grande y no me veo tan mal. En verano, cuando vuelva a ver las fotos diré: “¡Cómo se me ocurre!”. 

Eso es que tienes la autoestima sana. Soy una persona segura de mí misma. Y esto es un estado pasajero. Además, acepto que soy una embarazada que engorda. Hay mujeres que no, que se quedan como un hueso de aceituna, y yo no soy así. Con Daniella me eché encima 21 kilos. Con Miguel, a los siete meses llevaba ya 17, con la diferencia de que el anterior embarazo fue ‘a pelo’, ni entrené, ni me hice masajes, y en este practico ejercicio 4 o 5 días a la semana y me hago mis tratamientos para la retención de líquidos.

La gente no sale del chándal y tú te vienes arriba con lookazos, adaptando muy bien tu estilo al embarazo. ¿No al ‘chandalismo’? No te creas. Hace poco lanzaba en Instagram una pregunta al aire: “¿Quién se apunta al comfy para salir?”. Hay días para todo, pero la verdad es que llevamos año y pico en leggins. Me hizo mucha gracia el comentario de una chica: “Cuidado con el chándal, que luego intentas meterte el vaquero y no entra”. Es una moda peligrosa, porque vas tan cómoda a todas horas que cuando un día te quieres vestir ‘de persona’ notas que algo ha pasado ¡y no te has dado cuenta! Nunca he sido de chándal, jamás me ha gustado, ni cuando era pequeña, pero reconozco que, adaptado a la moda que se lleva ahora, tiene su punto: el poder combinarlo con un abrigo y un bolso de vestir no me disgusta. Sobre todo, me está viniendo muy bien que sea tendencia justo ahora (risas). 

Tienes una hija, Daniella, de casi 13 años. Y repites. ¿Qué te ha aportado la maternidad? ¿En qué te ha cambiado? Llevo doce años y medio siendo madre y, si algo aprendes, es a pensar en otra persona antes que en ti. Es el cambio más radical que sientes. Aunque seas empático con todo el mundo, al final uno cree que está por encima del bien y del mal y la tendencia es a ser egoísta. En el momento en que nace un hijo eso da igual: miras únicamente por su bien. En todo momento. Cuando estaba rodando intentaba cuadrar horarios siempre, aunque me perjudicaran físicamente a nivel de cansancio, para poder pasar tiempo con Dani, llevarla al colegio y recogerla. He llegado a abrir la puerta de casa a las siete de la mañana, después de haber estado rodando doce horas por la noche, y he puesto el despertador a las ocho, cuando ella se levantaba, para, por lo menos, vestirla y darle el desayuno, aunque luego la llevaran mis padres o su padre al colegio. Deseaba pasar ese rato con ella. En mi caso, perdí todo lo que suponía pensar en mí.

El eterno problema de la conciliación... En una serie es imposible decir: bueno, no trabajo a partir de las 17 h. Lo que yo aseguraba siempre, cuando Daniella era pequeña, era que renunciaba a tener doble trabajo. Desde que ella nació empalmé una serie con otra. Trabajaba de media 12-14 horas. Me iba de casa a las 6,15 de la mañana y llegaba a las 7-8 de la tarde. Si grabando Velvet me ofrecían hacer una ‘peli’ o una obra de teatro renunciaba porque decía: “Si trabajo 12 horas aquí y, cuando termino y toca día de descanso voy a hacer otra cosa, ¿cuándo veo a mi hija?”. No tenía un horario fijo nunca. Era un caos. El padre de Daniella también viajaba y tenía cosas marcianas del tipo un tour de 15 días. Necesitamos la ayuda de nuestros padres prácticamente desde que nació la niña hasta hace poco. Por eso soy tan consciente de lo que cuesta conciliar.

Y las renuncias... ¡Cómo es ese momento de envidiar a los amigos que no tienen hijos! Viven como Dios: se pasan la vida que si voy a una bodega a una cata, a un viaje a no sé dónde; solo tienen que pensar en su curro y en ellos, sin más preocupaciones. Yo intento quedar a comer con amigas y “es que no puedo porque el martes tengo que llevar a Dani a clases particulares y no sé qué”. Y la amiga de turno: “De verdad, qué rollo eres”. Hay veces que me quedo mirando y digo: “¡Y tú qué lista eres!” (sin ironía). Además, no es por nada, ¿eh?, pero dicen que las parejas sin hijos duran más. No sé hasta qué punto eso está comprobado científicamente, pero debe de ser que viven más el uno para el otro, que no se dejan tanto de lado… Cuando tienes hijos, ellos pasan a ser la pieza fundamental, el centro del universo de la pareja y, por narices, hay una persona que demanda tu atención todo el rato.

Pero sarna con gusto no pica, ¿verdad? Los planes, en la vida en general, no son fáciles con hijos. Tienes cuatro días de descanso y, si no existiesen, te plantearías qué quieres hacer con tu vida. Con ellos, la cuestión es si tienen ‘cole’, si hay que llevarles a extraescolares, etcétera, y estás obligada a madrugar igual. Pero qué quieres que te diga: la renuncia es muy agradable. Y si casi todos los que somos padres repetimos por algo será. Te dan satisfacciones que reivindico con mis amigas que no tienen hijos, porque se pierden otras cosas. A mí, mi hija me ha llenado más que nada en la vida. Las mayores alegrías me las ha dado ella. Las mejores risas han sido con ella. Las mayores ilusiones. Te llena tanto que compensa al 200%. 

A propósito, ¿cómo reaccionó Daniella cuando le diste la noticia de que estabas embarazada? Feliz. Pero me decía: “Mamá, con lo impaciente que soy, tener que esperar nueve meses para ver a mi hermano…”. Se le está haciendo eterno. Dice que lo va a querer más que a nadie, y que el niño va a desear estar con ella más que con nadie. No tengo duda; seguramente sea así.

Y a Miguel, ¿cómo lo imaginas como padre primerizo? Un padrazo; no te puedo decir otra cosa. Miguel es cuidador por naturaleza: conmigo, con mi hija, con su madre, con su hermana. Lo hace de manera natural. Hay gente que nace para cuidar a los demás porque le sale y porque le gusta. Y él es así. Mis amigas se ríen: “¡Con ese padre, el niño va a ir siempre impoluto!”. Bien vestido, bien ‘peinao’; los mejores purés del mundo y los más naturales se los va a cocinar él (risas).

¿Piensas que se os presenta algún reto nuevo en su educación que no tenías con Daniella? Como van apareciendo cosas nuevas día tras día, no sé. Tienes que estar muy puesto en todo para poder controlarlo. Es complicado. Por ejemplo: los niños nacen con un aparato electrónico en la mano. Yo a mi hija mil veces le he dado la tablet para que viese Peppa Pig si tenía que trabajar o quería relajarme. Nunca lo he visto mal. Cuando me preguntaban que por qué le habíamos dejado tener móvil con ocho años, respondía que no me daba miedo porque no sabía ni dónde lo había puesto, dos meses lo perdía de vista, no lo cargaba... Lo cogía para hacerse fotos, ver dibujos animados o jugar a un juego de esos tontorrones. Ahora, con casi 13 años, es cuando me preocupa el uso que le dé, las horas que esté con él y dónde se mete. El peligro con el móvil llega cuando para ellos es importante tenerlo.

¿Y la distorsión de los filtros en redes sociales? Una cirujana contaba hace poco que acudían a consulta niñas de dieciséis años pidiendo “la cara de Snapchat”. Las madres, desesperadas, claro. Me asusta todo lo que tiene que ver con las redes sociales, no solo los filtros. Me asustan a veces los niños y a veces los padres; quien lo ejecute. Y ni se me ocurre qué haría si mis hijos me plantearan algo así. Tampoco hay que demonizar. ¿A quién no le gusta un filtro? Te levantas con mala cara, escoges uno discreto –porque luego hay algunos que directamente te operan– y, perdóname, esto no lo hemos inventado nosotros: en los años 50 y 60 no existía Snapchat, pero no había actriz que no se pusiera la media en la cara a modo de filtro. Esas pieles de porcelana de Sara Montiel, Ava Gardner o Audrey Hepburn ¡no lo eran tanto! Lo que hay que hacer es utilizarlos con cabeza.

¿Sigues pensando que el bótox y los rellenos, ni de lejos? De momento sí, y más ahora, con tantos kilos extra. Me decía una amiga: “Vaya bien que estás; 43 años y ni una arruga”. Engorda tú 17 kilos de golpe y verás cómo se te estira la piel. No hay mejor relleno que el natural (risas).

¿Para cuándo la vuelta a los rodajes? Sé que me picará el gusanillo rápido. Entre el parón de la Covid, que las cosas que tenía el año pasado se cayeron y que cuando parecía que me iba a abrir camino laboral me quedé embarazada y tuve que decir que no, llevo mucho tiempo sin rodar y tengo ganas de volver. Soy de las de esperar a ver qué surge. Nunca me ha gustado adelantarme a los acontecimientos. Pero ya he recibido alguna llamada de “Paula, ¿a partir de cuándo se puede contar contigo?”.

Sigues siendo la chica de oro para muchas marcas. ¿Tienes el secreto? Hay una cosa que es verdad o no es verdad. La gente te cree o no te cree. Nunca he vendido algo que no fuese conmigo. Me gusta probarlo todo y cuento mi realidad. Al final, esa verdad va por delante. s

 

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Paula Echevarría con look en negro para InStyle abril

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Paula Echevarría con look en negro para InStyle abril

Dsquared2 Mono stretch de tirantes con escote redondo y espalda de nadadora. 

Zara Blazer oversize. 

Vagabond Mules de tacón en piel.

Tous Joyas.

Fotografía: Javier Biosca. Realización: Francesca Rinciari.
instyle-paula-echevarria-zara-falda. Paula Echevarría con un dos piezas

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Paula Echevarría con un dos piezas

Zara Top y falda rib stretch.

Tous Joyas.

Fotografía: Javier Biosca. Realización: Francesca Rinciari.
instyle-paula-echevarria-zara. Paula Echevarría con body negro

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Paula Echevarría con body negro

Zara Body negro y chaqueta extrañaría de punto.

Vagabond Mules de tacón en piel.

Tous Joyas.

Fotografía: Javier Biosca. Realización: Francesca Rinciari.
instyle-paula-echevarria-bershka. Paula Echevarría con vestido con abertura

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Paula Echevarría con vestido con abertura

Bershka Vestido de punto cut outs.

Tous Joyas.

Fotografía: Javier Biosca. Realización: Francesca Rinciari.
instyle-paula-echevarria-pullandbear. Paula Echevarría con body negro

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Paula Echevarría con body negro

Pull&Bear Body negro de cuello alto.

Tous Joyas.

Fotografía: Javier Biosca. Realización: Francesca Rinciari.
instyle-paula-echevarria-americanvintage. Paula Echevarría con blazer y conjunto

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Paula Echevarría con blazer y conjunto

American Vintage Top y braguita de algodón.

H&M Studio Blazer oversize.

Tous Joyas.

Fotografía: Javier Biosca. Realización: Francesca Rinciari.
instyle-paula-echevarria-intimissimi. Paula Echevarría con body trasparente

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Paula Echevarría con body trasparente

Intimissimi Body de manga larga de modal y cashmere ultralight en gris jaspeado.

Tous Joyas.

Fotografía: Javier Biosca. Realización: Francesca Rinciari.

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