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Olivia Baglivi: "Desde pequeña leo poemarios. Mi padre es un ‘freaky’ de la poesía. Tengo muchísima suerte".

De padre pintor y madre paisajista, la bailarina y actriz madrileña rezuma sensibilidad más allá de lo artístico. Lee poesía, pero también se moja ante el abandono animal. Las películas ‘Libélulas’ y ‘Las niñas de cristal’, pendientes de estreno, la pondrán este otoño en el foco.

Vídeo: Amanda Lago
María Elvira
María Elvira

Editora de belleza

Actualizado a

Navegando en la red apenas se encuentra biografía de Olivia Baglivi, madrileña de 27 años con decenas de obras de teatro a la espalda, pequeños papeles en series como Cuéntame como pasó o Élite y varios largos, los últimos pendientes de estreno: Libélulas, a las órdenes de Luc Knowles y que coprotagoniza junto a Milena Smit, y Las niñas de cristal, del director Jota Linares, donde reencarna a la bailarina que ya es. “Me formé en ballet clásico hasta los 19 años. Después me operaron de escoliosis –llevo 14 tornillos aquí atrás (se señala)– y tuve que dejar de bailar. Por eso fue una alegría cuando llegó la ‘peli’, porque he seguido bailando todo estos años aunque a otro nivel”, cuenta Olivia, que con una cercanía inusitada y vestida con la colección Chanel Otoño-Invierno 2021/22, desgrana su vida arrojando esos datos que Google no da (pero su Instagram sí).

Olivia Baglivi para Instyle
Fotografía: Danniel Rojas Realización: Piluca Valverde.

Chaqueta en añal negro ribeteada en ocre, de Chanel.

Un toque del colorete de la colección
A/W 21 de Chanel, Joues Contraste,
en tono Ombre, un beige ligero, sirve para estructurar el rostro.

Cotilleando en tus stories he visto que tu padre es el pintor uruguayo Aramis Ney. Sí, tengo esa suerte. Mi madre es decoradora floral y paisajista. Son profesiones preciosas. Mi apellido es siciliano; mi abuela era italiana. Lo que ocurre es que mi padre firma con su segundo nombre, Ney. Me da vergüenza hablar de mis raíces porque parece que me estoy tirando un farol. Pero somos muy normales, ¿eh?, más no se puede (risas).

¿Te animaron ellos a ser actriz? Mucho. Desde pequeña me han llevado al teatro. Mi padre fue actor y lo vive un poco desde dentro. Me ha visto trabajando en todo tipo de bares y restaurantes y le hace ilusión que siga. “Esto es lo tuyo, lo que te llena. Confía y disfruta”, dice.

Olivia Baglivi para Instyle
Fotografía: Danniel Rojas Realización: Piluca Valverde.

Falda y chaqueta de tweed de lana; jersey elástico con logo de Chanel y botines de piel de cordero, de Chanel; (chanel.com).

¿Cómo fue el tránsito de bailarina a actriz? Quería ser las dos cosas, pero bailaba de lunes a sábado después del colegio y no podía hacer teatro. Tras la operación de espalda seguí bailando, pero más por rehabilitación, y aposté por la interpretación. Me hicieron un casting para microteatro. Hacía una función seis veces diarias y empecé a saltar a salas; mejor escuela que esa no hay.

¿Te ha ayudado el ballet a ser actriz? Muchísimo. Encuentro paralelismos, como la disciplina y la pasión, y al final, aunque de formas distintas, ambos mundos son difíciles: el ballet por el sacrificio y la interpretación por la incertidumbre de no saber cuándo vas a trabajar. Luego está la expresión física. Yo tengo un control sobre mi cuerpo a la hora de actuar que le agradezco a la danza.

Olivia Baglivi para Instyle

Chaqueta tweed de fantasía; jersey elástico blanco con logo de Chanel; vaqueros denim azul claro con estampado de Chanel.

En una entrevista hablabas de que vivimos con un exceso de estímulos. ¿Cómo los filtras? Me enfoco cuando me doy cuenta de que estoy perdiendo el tiempo, consumiendo por rutina, de forma rápida y sin fijarme, cosas que no me interesan lo más mínimo. Entonces me esfuerzo en dedicarme a lo que sí me estimula. Por ejemplo: trato de leerme uno o dos libros al mes. Me lo pongo como ejercicio. Y luego pasa solo.


¿A qué das más valor? En general, y sirve tanto para el trabajo como para la vida, me gustan la honestidad y la cercanía. Valoro el estar a gusto y que los demás lo estén conmigo. Me asusta lo difícil, lo tóxico, lo oscuro; enseguida lo noto y trato de huir. Mis amistades y mi familia son gente buena, con un corazón enorme y talentos dispares. Ellos, mis perros, mi vida, son de verdad. Esto se extrapola al trabajo. Yo ahora estoy agradecida porque las ‘pelis’ que me están saliendo son historias bonitas, profundas y con mensaje. Supongo que dependiendo de cómo eres y cómo trabajas te salen equis proyectos.

Y el factor fama, ¿piensas en él alguna vez? Sí. Estoy segura del tipo de fama que me gustaría tener y me da la impresión de que es la que va a ser (aunque depende de los proyectos en los que estés). Siempre pongo el ejemplo de Bárbara Lennie: es una actriz consagrada, no para de trabajar, pero seguramente muchísima gente no la reconocerá por la calle. Es la fama perfecta. Mi sueño. Llevo poco tiempo en lo audiovisual, pero ese tipo de carrera es la que me encantaría llevar.

Olivia Baglivi para Instyle

Abrigo largo blanco de añal; jersey elástico blanco; falda negra tweed de cashmere; botas desmontables altas blancas de piel de cordero. Todo, de Chanel; (chanel.com).

¿Con qué causas te mojas? Estoy comprometida con el abandono animal. Mis perros son adoptados y colaboro con protectoras. Animo en mis redes a que no se compren perros. Entiendo que quieras ese teckel, pero estoy segura de que si vas a una protectora ¡te vas a enamorar de 120! Y salvas una vida. Yo tengo dos, mi perra y la de mi primo, que es mi compañero de piso. Y comparto otro con mi madre. Estoy todo el tiempo yéndoles a ver; esos tres perritos forman parte de mi convivencia.

Te reconoces como contadora de historias nata. ¿Te ves detrás de la cámara? Me gusta mucho el análisis de guiones; como hobby, no porque sea mi responsabilidad como actriz. No contaría una historia como tal, sino a través de la dirección con actores. Disfruto ayudando a amigos cuando se enfrentan a pruebas para una obra complicada. Con Clapham, la productora de Libélulas, he rodado un corto en el que estoy como actriz pero también detrás; son ya amigos, con ellos rodé Rosalinda. Y tenemos el guion de un largo, Quien creímos ser, que sí me gustaría dirigir. Pero con calma, a futuro. No me quiero colocar en el lugar de directora porque no tengo ni idea. Aunque lo disfruto mucho y me gusta explorarlo.

Olivia Baglivi para Instyle

Pantalones y chaqueta en tweed de lana, de Chanel.

En las fotos, la actriz lleva  pendientes Coco Crush en oro blanco y oro beige de 18K y anillo Coco Crush en oro beige de 18K, de Chanel.

Con Milena, compañera en Libélulas, compartes gusto por la literatura. ¿Habláis de esta afición? Mogollón. Hemos creado un vínculo superespecial, en parte porque compartimos muchas cosas, y la literatura es una de ellas. Sobre todo hablamos de poesía, porque a ‘Mile’ es lo que más le gusta. Hace dos días nos estábamos enviando poemas de Pedro Salinas.

No hay mucha gente que lea poesía… En mi casa, el tener un montón de libros, mi padre, que se los lee, te los recomienda y tú le haces caso... Estoy acostumbrada desde pequeña a leer poemarios. Mi padre es un freaky de la poesía. Tengo muchísima suerte.

Olivia Baglivi para Instyle
Fotografía: Danniel Rojas Realización: Piluca Valverde.

Gabardina metalizada y botines, ambos en piel de cordero, de Chanel.

Maquillaje y peluquería Raquel Álvarez para Chanel.

Asistente de fotografía Javier Blanco.
Asistente de maquillaje y peluquería Sofía Camarena.

Agradecimientos Centro de interpretación del metro de Madrid, andén O, Nave de Motores de Pacífico (Valderribas 49).

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