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Mathilde Warnier: "Mi mayor logro es saber lo que se siente cuando amas y eres amado"

Actriz casi "por casualidad", dibujante, escritora, ex modelo... la francesa Mathilde Warnier (inolvidable en la serie de Netflix La serpiente) mantiene un idilio de alto voltaje con la interpretación y profesa un amor incondicional por la moda en general y por Dior en particular. A las pruebas –gráficas y escritas– nos remitimos.

Mathilde Warnier para InStyle x Dior
Fotografía: Javier Biosca Realización: Piluca Valverde

Mathilde con chaqueta y falda doble cara en lana y angora y bailarinas Le Parisienne Dior en charol de becerro. Todo, de dior. 

Chus Salido
Chus Salido

Redactora Jefe

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Su papel de Nadine en La serpiente (la perturbadora serie que Netflix estrenó en 2021) nos cautivó. Y no solo a nosotros, porque Mathilde Warnier (Rosny-sous-Boys, Francia, 1991), curtida ya en proyectos internacionales y que hace años llegó a trabajar como modelo, se ha erigido en el epítome del chic galo. No es extraño que una firma como Dior haya llamado a su puerta y la haya convertido en musa parisiènne. InStyle ha tenido la suerte de ser testigo de esta nueva alianza en la capital del Sena, donde Mathilde ha posado con looks de la colección P/V 2022 de la maison revelándose como una artista versátil e inquieta cuyo universo va sobrado de creatividad y estilo.

La serpiente cuenta la trepidante (y real) historia de un estafador y asesino. Hay acción, hay exotismo... Imaginamos que el rodaje fue toda una aventura. Sí, maravillosa. Me siento muy afortunada de haber tenido la oportunidad de trabajar con tanta gente estupenda y, por supuesto, de haber podido contar una historia increible.

En nuestra opinión, la serie tiene una estética muy pulida. Todos esos diseños cuidados hasta el más mínimo detalle… Imaginamos que el guion es siempre algo fundamental para ti a la hora de aceptar un proyecto, ¿pero qué nos dices de la imagen que se proyecta? En la primera reunión que mantuve con el director, Tom Shankland, hablamos de lo excitante que sería poder retratar los años 70 en diseño, música, moda… ¡Y lo fue! Nos parecía muy importante reflejar el período porque, en mi opinión, era algo inherente a la historia que estábamos contando. Si hubiera ocurrido ahora, Sobrajh (el protagonista) no habría conseguido huir de la manera que lo hizo.

¿Cómo te convertiste en actriz? No sé cómo explicarlo de forma concisa, así que aquí va la versión larga: el cine me vuelve loca desde los 15 años. Y todo gracias a mi hermana gemela, que lo tenía como asignatura en el instituto y compartió conmigo su pasión. En cuanto me gradué, me fui a estudiar cine a Bélgica y después hice un curso de Filosofía en la Sorbona de París. Tras 6 meses, y sin razón aparente, me aburrí y comencé a buscar trabajo en una productora cinematográfica. Ahí me di cuenta de que necesitaba retomar los estudios, de producción en este caso. Mientras seguía estudiando, a los 20 salí en televisión (un programa de literatura vino a grabar a nuestra escuela para que algunos estudiantes hicieran preguntas a los invitados; yo fui una de las elegidas). En aquella época también intenté aprender cómo redactar crónicas y contarlas. Así que estaba picando de aquí y de allá aunque no era demasiado brillante en nada, todo hay que decirlo. También trabajaba como modelo y tuve la suerte de que, durante el rodaje del anuncio de un perfume, un productor me presentó a la persona que sería mi agente durante años. Desde entonces, he trabajado como actriz. Esta sería a grandes rasgos mi biografía aunque, para serte sincera, los primeros años –y rodajes– resultaron muy duros porque me sentía insegura debido a mi falta de preparación. Me veía como una especie de impostora. Imagínate, me ha gustado tanto el cine que convertirme en actriz era un sueño con el que no me permitía ni siquiera fantasear. Alucinaba entonces y alucino ahora. Y en medio de todo, mi mayor aspiración era ayudar a contar historias y contarlas yo misma. Buscaba una forma de expresarme y la actuación llegó de manera natural.

En alguna entrevista has comentado que tus primeros recuerdos de infancia provienen precisamente de los libros de moda de una de tus hermanas. Diría que mi infancia fue ‘felitriste”. Tengo la suerte de contar con unas hermanas cariñosas y divertidas a la par. En casa nos reíamos un montón. Mi hermana mayor estudió moda cuando yo era pequeña (me saca 14 años). Estaba como loca con el tema. Así que crecí rodeada la consiguiente parafernalia: libros, bocetos, creaciones… Todo eso se grabó a fuego en mi cabeza.

Ya que hablamos de moda, has contado que coses desde hace muchos años. ¿Te gusta diseñar (incluso crear) tu propia ropa? Siempre me encantó coser. Lo aprendí de mi abuela paterna (mi bisabuela y mi tatarabuela eran costureras). Me aporta mucha calma. Y, sí, he hecho algo. Una camisa, por ejemplo, empleando algunos encajes de mi abuela (no fue un fracaso, pero tampoco lo considero un exitazo) y alguna otra cosa de la que no me siento orgullosa.

Es obligado preguntarte acerca de tu estilo. ¿Con qué looks te sientes más cómoda? Un par de buenos jeans, una camiseta blanca y un jersey mono. Y unas botas en las que prime la calidad. Cuando son demasiado bonitas pueden resultar incómodas.

Has confesado que de pequeña eras un poco chicazo. Sin embargo, ahora, al verte sobre la alfombra roja, nos resulta casi imposible imaginarte de esa guisa. ¿Te sientes a gusto vestida de alta costura? Bueno, en mi día a día llevo jeans porque no suelo tener la oportunidad de ponerme vestidos maravillosos, no sé si me explico. Pero adoro jugar con la moda. Es como sacar a la luz una parte de mí que puede expresarse allí, en la red carpet.

¿Dónde encuentras la inspiración para tus outfits? No lo sé; diría que depende. Tengo mis iconos, mis obsesiones, pero la mayoría de las veces me pongo lo que me apetece en cada momento.

¿Qué es lo que más te gusta de Dior? Alguna prenda de la maison de la que te hayas enamorado? Es difícil elegir una porque me gustan todas. Los favoritos de mi armario son todos de Dior (sí, tengo mucha suerte). Ahora mismo estoy enganchada a sus minibolsos. Me chiflan. Es como si no llevara nada y por eso me parecen ideales, porque no me gusta moverme con demasiado ‘peso’. Me siento más libre con menos. También me encantan las faldas de tartán, los jerséis, las camisetas, los shorts… Adoro Dior.

La pregunta del millón: ¿Qué significa para ti el chic parisino? Es la elegancia sin esfuerzo, algo complicado que parece muy sencillo.

Hemos oído que coleccionas zapatos y jerséis de cuello cisne. Seguro que entre todos ellos también tendrás tus preferidos. Mi jersey favorito es un Dior, sin espalda y a rayas. Me siento cómoda cuando voy un poquito sexy (no me gusta esta palabra; diría más bien un poco mona). Las botas me vuelven loca: altas, bajas, de cowboy… Mis zapatos favoritos son de Michel Vivien, Carel, Ganni y Weston. Me veo incapaz de elegir solo un par; son como mis bebés.

Fotografía: Javier Biosca Realización: Piluca Valverde

Vestido en piel de cordero de avidador de napa; pendientes de metal acabado en oro, con perlas de resina blancas, y cristal blanco y anillo de metal dorado y plexiglás multicolor. Todo, de Dior. 

Dibujas y además escribes. ¿Cómo dirías que son tus dibujos? Y, ya puestos, ¿has considerado publicar tus escritos? ¿Tal vez un guion? Me inspira el trabajo de Quentin Blake, Sempé o mi amigo Louis Thomas. Pero si me pides que describa lo que hago, no sé… Retrato el mundo de una manera muy naíf, con tinta y acuarelas. Dibujo a este pequeño fantasma encantando lugares aquí y allá… A veces me siento como una espectadora de mi propia vida. Por otro lado, intento hablar de soledad, pérdida, cambio y lo que significa llegar a cierta edad. Por supuesto, me gustaría publicar, pero me queda mucho trabajo por hacer antes. Tengo uno o dos guiones bajo la alfombra, aunque todavía desconozco qué voy a hacer con ellos.

¿Tu secreto de belleza? Rire beaucoup (reír mucho).

De todo tus logros alcanzados, ¿cuál es el que más valoras? Saber lo que se siente cuando amas y eres amado. Porque me da la confianza para alcanzar otros objetivos.

Asegurabas que una de tus metas era convertirte en productora. ¿Está en tu futuro inmediato? Ahora mismo, esa afirmación me suena muy lejana. Entiendo por qué lo decía, porque quería ayudar a que la gente contara sus historias. Yo creo que entonces me sentía más insegura acerca del poder de mi intuición y pensaba que producir era la única opción de crear.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? Ser capaz de encarnar a cualquier tipo de persona. Y me encanta esa sensación de creación colectiva. Muchas veces un set es como una orquesta, con mucha gente manejando sus habilidades para cantar la misma canción, la misma historia.

Empezaste a actuar casi por accidente. ¿Ha habido otros ‘increíbles accidentes’ en tu vida? Todo lo que te ha pasado ¿es producto de un trabajo duro o, como has repetido antes, la suerte ha jugado un papel fundamental? Soy una chica con suerte, pero las oportunidades hay que trabajarlas. Si no, puedes tener suerte una vez y luego fallar por no currarte la oportunidad que te han dado. No sé si se me entiende. En cualquier caso, creo que la vida es un hermoso caos hecho de grandes retos. Y yo me siento muy cómoda en el caos.

Has trabajado en diferentes países. ¿Cuál ha sido tu mejor experiencia? Una parte importante de mi trabajo: viajar. Era mi sueño de pequeña. Me encantó rodar La serpiente en Tailandia; el equipo era fantástico y los echo mucho de menos. También tuve una estupenda experiencia en Sudáfrica. Y, por supuesto, trabajar en el Reino Unido con un equipo británico es algo que disfruto y con lo que me siento muy cómoda.

Viéndolo desde España nos parece que los franceses cuidáis y respetáis mucho vuestra cultura. Tú, que has viajado y trabajado fuera, ¿crees que ese amor hacia lo vuestro os diferencia? En España también cuidáis mucho lo vuestro. Entiendo que se podría pensar que un mundo globalizado es más proclive a crear una cultura globalizada y esto es verdad en parte pero, por encima de ella, cada una de nuestras culturas existe y continúa presente y muy viva. A veces me resulta extraño encontrarme en las redes a gente que intenta redescubrir artes antiguas o artesanía de su propio país o región que suponen perdidas.

En los últimos meses hemos visto a varios de tus colegas ‘caer’ víctimas de la denominada Cancel Culture (aislar o retirar el apoyo a determinado intérprete como modo de censura a un episodio supuestamente reprobable de su vida). ¿Qué piensas de ello? Es una cuestión delicada y no estoy segura de poder aportar nada interesante al respecto. Solo el término cancel me pone la piel de gallina. No deberían utilizar una expresión tan de marketing; deberían llamarlo justicia. Pero he de decir que hay voces –tanto femeninas como masculinas– que han sido canceladas durante muchos años porque fueron víctimas de aquellos que hoy son cancelados. Es importante que la voz de una víctima sea escuchada…

¿Cómo te convertiste en activista? En varias entrevistas has hablado de tu concienciación en temas como el sida o el feminismo. No diría que soy una activista, pero sí me preocupan mucho ciertos temas. El feminismo es una batalla constante; todos los derechos humanos y de igualdad están involucrados en ella.

Acabas de entrar en la treintena. ¿Has notado algún cambio? ¿Cómo afrontas el futuro? Confío en que me haya tranquilizado un poco con los años, lo que siempre es bueno. Para serte sincera, no tengo claro dónde voy a estar mañana, solo me dejo llevar por la esperanza de seguir trabajando... y riendo.

Fotografía: Javier Biosca Realización: Piluca Valverde

Chaqueta doble cara de lana y angora: body y falda tricolor en lana y seda. Todos los looks de este reportaje corresponden a la colección primavera-verano 2022 de Dior).

Maquillaje y peluquería Shaila Morán 

Asistente de fotografía Orlando Gutiérrez 

Producción Adriana Suárez

Vídeo Alberto Saguar

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