Pareja de hecho

Ana Mena y Omar Montes: "Queríamos recrear una especie de Pimpinela 2021"

Todo lo que tocan se convierte en oro. Lo suyo no es un amor de verano: cualquier tema que graban juntos se transforma en éxito. Ana Mena y Omar Montes vuelven a cruzar sus caminos en este shooting donde presumen de música... y de buena química.

Ana Mena y Omar Montes para InStyle
Chus Salido
Chus Salido

Redactora Jefe

Actualizado a

ANA MENA

Solo, la canción que lanzó en primavera junto a Omar Montes y Maffio, será uno de los hits del verano. “Se ha convertido en un fenómeno en TikTok” nos cuenta Ana Mena (Estepona, 1997). “Todo el mundo haciendo el bailecillo y yo ni siquiera me lo sé, la verdad” (ríe). Y explica: “Lo que queríamos con este tema era recrear una especie de Pimpinela 2021, una pareja que discute de manera cómica. Reflejar la sátira y que la gente se ría, se lo pase bien, se identifique pero tomándoselo un poco a cachondeo”.

Ana, cuéntanos cómo es Omar. Un ser de luz, según sus propias palabras. Buena gente, buena persona, divertido, gracioso... Un chico muy inteligente que todo el rato está haciendo bromas. La verdad es que me lo paso superbien con él. Siempre está en el estudio; no para de trabajar y hacer canciones. Es un tío muy comprometido con lo que le gusta y buen compañero, buen amigo. Le conozco desde hace tres o cuatro años y me ha demostrado mucha lealtad.

¿Cómo os conocistéis, por cierto? En un concierto de uno de los Jonas Brothers. Nunca me hubiera imaginado a Omar Montes allí, pero llegó vestido con un abrigo de pelo azul hasta los pies, todas sus cadenas... Imagínatelo. Cuando lo vi pensé, ‘este tío tiene que ser importante’. Nos presentaron y nos hemos hecho muy amigos.

A ti te descubrimos en un talent infantil, Veo veo, que presentaba Teresa Rabal. El primer concurso en el que participé. Tenía 7 u 8 años. Quería apuntarme a todo lo que veía y les pedía a mis padres que por favor me llevaran. Tienen el cielo ganado conmigo. Me presenté en dos ediciones seguidas y en la primera conseguimos el cuarto premio y en la segunda, el primero. Fue espectacular. Recuerdo que ese día mi padre me hizo un amuleto que todavía a día de hoy conservo, una especie de bolsita muy pequeña de terciopelo que no sé qué lleva dentro, no me lo quiere decir. Lo pierdo cada dos por tres y por alguna razón siempre vuelve a mí. Algo mágico debe de haber...

Después debutaste como actriz participando en la miniserie Marisol la película, interpretando a Pepa Flores de niña, y rodaste La piel que habito con Almodóvar. Carrerón. Soy seguidora de Pepa Flores desde pequeña. Con cinco años, mi padre me regaló la colección de sus películas en VHS y me las veía una y otra vez. Me sabía sus gestos, su manera de hablar, de moverse... Y respecto a Almodóvar, desde muy niña me plantaba delante de la tele cuando emitían los Goya y soñaba que un día podría estar allí. Quería conseguir todo lo que me proponía. En ese sentido, era bastante ambiciosa.

Visto en perspectiva, ¿no crees que has perdido parte de tu infancia con semejante trajín? No, pero sí he tenido que sacrificar cosas. El sentimiento de pérdida nunca lo he tenido. He hecho siempre lo que he querido y yo quería cantar. Era mi manera de expresarme y jugar. Siempre he sido muy emocional, sensible y lo necesitaba así. Era buena estudiante, pero mi plan A es y ha sido esto.

Ahora formas parte del reparto coral (están también Amaia Aberasturi, Berta Vázquez, Amaia Salamanca, Belinda...) de Bienvenidos a Edén, la serie que prepara Netflix. Llevaba cuatro años sin interpretar  –desde la película Viaje al cuarto de una madre– y ya echaba de menos poder introducirme en un equipo, defender un papel... De este casting se enteró mi amigo Paco y como por estas cosas de la Covid no podía hacerlo presencialmente, me pidieron un vídeo y a las tres semanas me llamaron. No me dejan contar mucho, salvo que interpreto a una tía que va a caer muy bien; a mí me caería bien. Es una serie con muchos personajes y cada uno tiene luz propia y una historia especial que contar.

Cantante y actriz de éxito, acercándote al millón de seguidores en Instagram... es lógico que las marcas de moda se te rifen. Me gusta mucho la moda. El rollo casual confy de Hailey Bieber me encanta. Yo soy también así, muy tiradilla. Y si me preguntas por firmas, me quedo con Versace, Balmain...

Ya que hablamos de referentes, hablemos de los musicales. Me crié escuchando y cantando flamenco, así que hay muchos artistas flamencos entre mis favoritos. Me gustan Niña Pastori, Camarón... También las grandes voces femeninas de toda la vida, como Christina Aguilera, Beyoncé, Aretha Franklin, Whitney Houston. Ahora me estoy introduciendo en la música italiana y he descubierto a Madame, aunque sigo teniendo predilección por lo que se hacía en los 70. Los discos de mi infancia fueron Janet, Triana y El viaje de Copperpot, de La oreja de Van Gogh.

Cuando hemos googleado tu nombre, la primera opción que nos ha salido ha sido ‘Ana Mena novio’. ¿Algo que decir al respecto? Me da igual (risas). No es que yo esté muy habituada a que me adjudiquen parejas, pero supongo que es normal porque la gente tiene curiosidad. Yo también la tengo. Es otra consecuencia de la condición de ser humano. Sin más.

Ahora que mencionas esto de la curiosidad, la nuestra nos lleva hasta tus hobbies. Me gusta dibujar, pintar, escribir y la bici. Haría más bicicleta, pero tengo el menisco roto. Creo que me lo destrocé bailando y al final hizo clack al bajarme de un coche. La mayor tontería del mundo, pero pasé cuatro meses sin poder caminar. Me recomendaron la bici para recuperarme y la verdad es que me gusta muchísimo. Ah, otra cosa que me chifla: mi huerto. Tengo un huerto ecológico en Estepona que llevo con mi padre. No es muy grande, pero nos llega para autoconsumo propio y todo lo que sobra lo regalamos. Mi familia y mis colegas están surtidos. 

Ana Mena y Omar Montes para InStyle
Fotografía: Paula Méndez.

Ana Mena y Omar Montes para InStyle.

Top corsé satinado, de Asos; (asos.com). Pendiente largo con corazón de cristal, de BPCR, (bpcrcollections.com).

Chaqueta cruzada con logo, de Balmain;(balmain.com).

OMAR MONTES

“La ropa de marca, el oro y las hamburguesas”. Esa es la respuesta de Omar Montes (Madrid, 1988) cuando le pedimos que nos diga las tres cosas que más le gustan. El de Pan Bendito, que repite dupla con Ana Mena tras el éxito de Como el agua, su primer tema conjunto, describe a su compañera “en cinco palabras: es un ser de luz”. Cómo no. Pregunta obligada:

Cuéntanos qué es eso de ‘un ser de luz’. Alguien que no puede nunca odiar ni ser odiado, que siempre es querido por los demás. Básicamente. Y ya es bastante.

Tú te consideras también uno de los bendecidos. Soy un ser de luz porque me lo dijo Dios. Un día estaba soñando, se me apareció Dios y me soltó: “Tú tienes que estar en esta vida para hacer que la gente se lleve bien entre sí, traer siempre la paz y ser querido por todos. Nunca puedes odiar a nadie y nadie te puede odiar a ti”. Por eso jamás tengo problemas con otros. Voy a Barcelona con una camiseta del Madrid y los hinchas de allí no pueden hablarme, porque al ser un ser de luz... No lo he probado aún, pero podría. Lo que no podría es separar las aguas, como Moisés, eso está más difícil. Todo lo demás sí.

Se te ha criticado mucho por saltarte las normas de seguridad durante la pandemia. A veces voy a un sitio en que puedo estar sin mascarilla porque guardo la distancia y hago las cosas reglamentarias, pero en un segundo se cruza alguien, otro viene a saludar... Pasa algo incontrolable y ya lo estás haciendo mal. O justo te bajas la mascarilla para beber. Porque conmigo van a pillar. Me siguen seis o siete horas periodistas y está claro que siempre vende más lo malo que lo bueno que hagas. Si voy a dar dinero a una ONG vende, pero no tanto como que me fotografíen sin mascarilla entre mucha gente. Si yo voy detrás de una persona ocho horas, al final le acabo pillando en un renuncio. Es inevitable. Somos humanos y yo no soy perfecto. No soy ejemplo de nada ni lo pretendo. Tengo mis defectos, como todo el mundo.

Háblanos de esas cosas buenas que haces y que venden menos. Tengo niños apadrinados en Perú, por ejemplo. Durante la pandemia, contraté a esos muchachos que trabajaban conmigo y que se habían quedado en el paro porque no había conciertos. Les di dinero para que fueran en furgoneta repartiendo comida por el vecindario. Yo también lo hice a veces, levantándome a las ocho de la mañana para ir a comprar. Y de eso nadie dice nada. A veces, incluso dono dinero a ONGs para hijos de padres que están presos y un montón de cosas. ¿Eso no importa? ¿Solo importa que un día me pillaron sin mascarilla? Si el 10% de los que me critican hicieran lo que yo hago por los demás, igual la gente pasaría menos hambre.

Antes que cantante has sido boxeador, portero de discoteca... ¿De cuál de tus vidas pasadas aprendistes más? El boxeo es lo que más me ha enseñado; es una disciplina en la que tienes que ser muy serio. Levantarte a las siete para correr, luego descansar, seguir tus dietas, tus horarios... Es una vida muy sacrificada. Intentas no comer, porque yo tiendo a ponerme gordito: con una lechuga engordo. Tengo el metabolismo de mi padre, una genética muy jodida. La disciplina del boxeo me ha enseñado que si quieres llegar a algo, te lo tienes que currar. Yo he sufrido mucho. Lo he pasado tan mal que, cuando puedo ayudar a alguien, le ayudo.

¿Has tocado techo en esto de la música? Todavía no. Fui el número uno de España el año pasado en venta de streamigns digitales y mi meta es ser el número 1 del mundo. Decía siempre a mi familia: “Voy a ser el número 1 de España, ya veréis”. Y ellos me respondían: “Están Alejandro Sanz, David Bisbal, la Rosalía... ¿Tú qué vas a ser número uno? Tú eres un gilipollas”. Pues anda. Al final uno tiene que creer en sí mismo, porque si yo me dejo influir por esos pensamientos negativos... Aunque también es verdad: no habiendo de comer en casa y yo soñando. Mi abuela me decía que me metiera de barrendero y ayudara. Y yo ayudaba con el boxeo, pero no era suficiente porque me pagaban poco y mal. Tenía que completarlo con trabajar de seguridad en discotecas, aunque me buscaba muchos problemas: siempre te cae alguna hostia y llegaba a casa señalado. No era vida para mí. Entonces dije: “Necesito cambiar, ¿qué se me da bien?”. Pues cantar.

¿Tienes muchos haters, Omar? Yo caigo bien a todo el mundo, normalmente al 90∞, pero no soy un billete de 500. En este mundo hay dos tipos de personas: las bellísimas personas y los haters, y tú decides lo que quieres ser. No puedes decidir por la gente, porque hay quien no es que me odie a mí, es que se odia a sí mismo, se levanta por la mañana y dice, “yo me odio”. Tú pones un tuit y en vez de retuitearlo, escribe, “me cago en tu puta madre”. Y ya. Porque sí, porque le apetece, porque es un ñiño rata y se odia. Yo no le contesto con el mismo odio. Me digo: “Cómo tiene que estar el pobre para responder así”. Y como soy un ser de luz, me pongo en su piel y pienso que a lo mejor tiene problemas y lo único que le alivia es meterse en mi Twitter y decirme que soy un hijoputa.

Desde hace un tiempo has saltado a las revistas femeninas y has empezado a protagonizar editoriales de moda. ¿Cómo se te queda el cuerpo? Yo siempre he sido objeto de deseo femenino. Tengo un cuerpo apolíneo y he sido lo más parecido a algo entre Aquaman y, cómo se llama este... Brad Pitt. Me han parado más de una vez para preguntarme si soy Aquaman. No lo soy, pero la gente piensa que sí. Entonce la verdad es que siempre he sido muy deseado, sobre todo a raíz de hacerme famoso. Antes no tanto. En el colegio rezaba a ver si me llegaba la notita de “te invito a mi cumpleaños” y nunca llegaba. Ahora me invitan a todos. No Illuminati, no party, tú sabes. 

Fotografía: Paula Méndez

Realización: Francesca Rinciari

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omar-montes-instyle-joyas. Los oros de Omar

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Los oros de Omar

Las joyas que luce en este reportaje son suyas. "Mis oros", como él las llama.

Paula Méndez.
omar-montes-instyle. Omar Montes para InStyle

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Omar Montes para InStyle

Mono técnico con cremalleras, de Dsquared2; (dsquared2.com). Zapatillas deportivas, de Versace; (versace.com).

Paula Méndez.
ana-mena-omar-montes-instyle-entrevista. Ana Mena y Omar Montes, pareja de hecho

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Ana Mena y Omar Montes, pareja de hecho

ANA

Top y pantalón tie dye, de H&M; (hm.com). Pendiente largocon corazón de cristal, de BPCR; (bpcrcollections.com). Sandalias de vinilo transparente, de Zara; (zara.com).

OMAR

Cortavientos Trèsor a la Mer, de Versace; (versace.com).

Paula Méndez.
ana-mena-instyle. Ana Mena para InStyle

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Ana Mena para InStyle

Vestido y blazer con maxihombreras, de Balmain; (balmain.com).

Paula Méndez.
ana-mena-versace-instyle. Un tesoro

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Un tesoro

Vestido, pulsera y colgante Trèsor a la Mer, de Versace; (versace.com). Sandalias de vinilo transparente, de Zara; (zara.com).

Paula Méndez.
ana-mena-omar-montes-instyle. Pura química

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Pura química

ANA

Top corsé satinado, de Asos; (asos.com). Pendiente largo con corazón de cristal, de BPCR, (bpcrcollections.com).

OMAR

Chaqueta cruzada con logo, de Balmain; (balmain.com).

Paula Méndez.

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