«No hay mejor estilista que una misma».

Adriana Ugarte, pasión por el cine… y por la moda

La actriz nos confiesa que el tiempo le ha vuelto más reflexiva pero también le ha traído un regalo: «Sentido del humor».

Actualizado el

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InStyle Adriana 10 1350. 'Écorce Sanguine'

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'Écorce Sanguine'

Conjunto de top y pantalón, de Bottega Veneta; 917 812 442.


Pulsera, de Tiffany & Co.; 917 818 555.


Adriana se apunta al rojo de uñas. El elegido: Le Vernis de Chanel, en el tono Écorce Sanguine.

Rubén Vega
InStyle Adriana 07 0982. Biker + vestido de noche

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Biker + vestido de noche

Vestido, con abertura lateral, de Salvatore Ferragamo; 917 816 820.


Chaqueta en pie, de Maje; 914 362 742.


Pendientes, de Aurélie Bidermann; (aureliebidermann.com).


Sandalias, con plataforma, de Michael Kors; (michaelkors.com).

Rubén Vega
InStyle Adriana 05 0734. Aires del Mediterráneo

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Aires del Mediterráneo

Vestido ajustado brocado; 901 519 519.


Abrigo en lana, de JV by Jorge Vázquez; (jvporjorguevazquez.com).


Sombrero, de Maison Michel; (michel-paris.com).


Zapatos, de Christian Louboutin; 914 313 199.

Rubén Vega
InStyle Adriana 06 0854. Retro

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Retro

Jersey a rombos, falda, con abertura y sandalias, con plataforma; (michaelkors.com).


Pulsera, con eslabones, de Aristocrazy; 914 343 360. Pulsera negra y dorada, de Rabat; 933 844 111.

Rubén Vega
InStyle Adriana 09 1210. Naíf

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Naíf

Camisa, con cuello cebra, y falda peplum en piel, de Céline; 913 101 087.


Para iluminar la mirada, se optó por el juego de sombras mate y satinadas de Palette Yeux 5 Ombres Entrelacs, de Chanel.

Rubén Vega

Adriana Ugarte llega un poco tarde. Pero no es culpa suya. Llueve en Madrid y el tráfico parece haberse confabulado para que nada comience a su hora. Aun así, la actriz, atenta y amable, se disculpa por el retraso no una, sino varias veces.

Evidentemente, las circunstancias son las que son, pero Adriana Ugarte (Madrid, 1985) es perfectamente consciente de que hoy toca trabajar en equipo. Con el agobio, ni siquiera se ha acordado de desayunar, cuenta, mientras saca un yogur de su bolso y se sienta en la silla de maquillaje, arropada por una chaqueta en lana roja. "Nunca me he atrevido a llevar el rojo, pero ahora sí. Se está metiendo en mi vida. Hay que dejar que las cosas lleguen", comenta divertida. Curioso que se trate precisamente del rojo, el color de la pasión. Porque la pasión parece ser uno de los ingredientes fundamentales de ese cóctel de romanticismo, ternura, fuerza y aventura al que Adriana ha dado forma en cada uno de sus trabajos. El último, Palmeras en la Nieve, la película basada en el libro del mismo título de Luz Gabás. En ella, Adriana, en el presente, y Mario Casas, en el pasado, desenredan una intrincada madeja familiar repleta de amores y algún que otro odio.

Palmeras en la Nieve es una película 'bonita'. Bonita historia, bellos paisajes, actores guapos... Parece pensada para enamorar al público femenino. ¿Túcrees? Yo no soy muy partidaria de establecer una línea entre hombres y mujeres; prefiero hablar de sensibilidad. Diría que, más que a uno u otro género, va dirigida a personas sensibles. Y creo que hay muchos hombres sensibles...


El rodaje transcurre entre paraísos tropicales y montañas nevadas. ¿Qué parte disfrutaste más? A veces disfrutas más donde más sufres. Ese fue mi caso. Lo pasé muy bien en el rodaje colombiano. Los paisajes que vi son maravillosos. No me pareció un país tan peligroso como dicen, ni tuve jamás la sensación de ser vulnerable. Pero, por otra parte, lo sufrí porque soy alérgica a los mosquitos y me picaron todos. ¡Parecía un dálmata! Aun así, lo disfruté. Lo que vimos nosotros es lo que se ve en la película. Sin trucos ni filtros. ¡Puro espectáculo!


Hace poco recibiste un premio en Tokio por la miniserie Habitaciones cerradas. También se emite allí El tiempo entre costuras, parece que con éxito. ¿Como maridan las pasiones españolas con la formalidad nipona? Creo que bien. Aunque aparentemente tengan poco que ver, esa exquisita educación japonesa esconde un interior afectuoso y emotivo. Mi personaje en Habitaciones cerradas era algo así: bajo un exterior en apariencia apocado ocultaba pasiones irrefrenables.


Se ha comentado que El tiempo entre costuras ha activado el Do it Yourself. Sí. ¡Lo he notado! Sobre todo en personas que me han parado por la calle, hemos iniciado una conversación y me han agradecido el que hubiera hecho la serie con tanta pasión, porque les había inspirado para montar el taller de costura que soñaba crear. O de repente han puesto un negocio, abierto un restaurante, se han casado... Han dado un paso importante en sus vidas. Me alegro mucho pero, ojo, que esto es una ficción y las cosas en la ficción funcionan solo si el guionista lo decide así. Te vaya bien o no, creo que lo importante es atreverse a saltar siempre.


Ya que estamos hablando de series, en alguna entrevista has comentado que te hubiera gustado trabajar en Velvet. Es que me encanta la ambientación. Pero lo cierto es que no soy una gran consumidora de series. Veo un capítulo y el siguiente... quién sabe. Sin embargo, te confieso que síme gustaría interpretar un personaje en Modern Family. ¡Me entusiasma! E incluso aspiraría a no hacer de española hablando inglés...


En alguna ocasión has dicho que eres "un poco chapada a la antigua". ¿De verdad? Lo soy más en el sentido clásico, de respeto a mis mayores, de que las cosas que se aprenden y llevan un proceso, de que las grandes subidas generan grandes bajadas, que las relaciones sentimentales no han cambiado y el amor solo se cuida regándolo cada día... En este tipo de cosas sí estoy chapada a la antigua, no es lo referente a la libertad, ni al progreso, ni a la igualdad de derechos.


Vamos a ponerlos algo más 'modernos'. ¿Crees que las redes sociales pueden perjudicar o beneficiar las relaciones interpersonales? Todo depende del uso que hagas de ellas. Sirven para promocionarte, para agradecer a determinadas marcas que te apoyan... Es un mecanismo muy positivo desde el punto de vista profesional pero, en mi opinión, no tanto desde el punto de vista personal. Creo que las relaciones se fraguan mirándose a los ojos, no a las redes. Tenemos cinco sentidos y hay que ponerlos todos en marcha.


Te formaste en danza, flamenco, canto... ¿Te ha ayudado a adquirir disciplina? Me ha ayudado a afrontar el trabajo con muchísimo respeto. De ahí esa idea de que necesitaría dos vidas para hacer todo lo que me gusta. No me considero cantante aunque me guste cantar, ni bailarina aunque me encante bailar, ni casi actriz, pues se necesitan muchos años para ejercer una disciplina de manera óptima. Mis padres me han apoyado diciéndome que, cualquier cosa que hiciera, la llevara a cabo con entusiasmo y concentración.


¿Qué esperas de Julieta, la película que has rodado con Almodóvar? En general, yo no espero casi nunca nada. Y menos de una experiencia tan gratificante como trabajar en una película dramática con Almodóvar. He dado vida a Julieta, y Pedro ha confiado en mí para un rol muy complejo. No puedo esperar nada mejor, salvo que llegue a los corazones... y que Pedro esté contento.


¿Eres una perona intensa? Desde luego, tus personajes sílo son. Quizá. Intensa, aunque muy guasona. El paso de los años me está dando sentido del humor. Me río más. Lo que no tiene importancia te va dando un poco igual y sabes que lo que sí la tiene, en realidad, son cuatro cosas. Lo fundamental para mí es dormir con la conciencia tranquila: no haber hecho daño a nadie y no haber hablado mal de nadie.


¿Alguna vez has criticado la excesiva "exaltación de la amistad" que se da en tu profesión? No quiero decir que los actores seamos falsos, solo que experimentamos situaciones de convivencia tan extrema que genera amistades exageradas. Hay que poner atención, ya que tus anclajes reales están fuera. Luego te llevas chascos porque la relación tiene algo ficticio: interpretando, tus sentimientos están a flor de piel. Hay que acostumbrarse a que es una especie de 'período fantasma'.


Tus looks de alfombra roja parecen muy naturales... Es que lo contrario no es necesario. Aunque puedes acceder a los vestidos más fantásticos del mundo, hay una edad para todo. Y un cuerpo. Determinados vestidos le pueden quedar bien a una modelo que mide 1,80, pero no a las actrices, que en general medimos 1,65. Tu moda tiene que ser coherente con cómo eres u cómo sientes. Debemos fiarnos mucho de nuestra intuición;no hay mejor estilista que una misma.


¿Cómo va Feel Peachy, la colección de lencería, que querías lanzar? Muy bien. Ya están las muestras listas y guardadas. Las he creado con tanto cariño y mimo que estoy esperando a hacer un lanzamiento potente.


¿Quéte han parecido las declaraciones de Inma Cuesta, levantándose en armas contra el Photoshop? Me parece muy valiente, un mensaje que empuja a la autoreflexión. Es esta sociedad, en la que siempre luchamos contra el paso del tiempo, es estupendo que alguien alce la voz y diga: "Esta soy yo y no me parece que me cambiéis de identidad, porque de esa manera me estáis diciendo que ser yo no es bonito". Soy partidaria del Photoshop para quitar las arrugas del vestido, un determinado gesto que empeora lo que uno es, pero no para transformar en otra persona. Está bien para recuperar tu alma, no para lo contrario. La mujer es interesante cuando se adapta a su edad y a su momento; si no, verás solo a una persona que sufre. La mirada no engaña. Debemos estar orgullosos de nuestras virtudes... y también de nuestros defectos.

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