Con las manos en la masa

Este ingrediente se está agotando durante la cuarentena (pero sabemos cómo puedes sustituirlo si te has quedado sin él)

El consumo de levadura se dispara con el coronavirus pero si te has quedado sin ella, no todo está perdido.

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Levadura en cuarentena por coronavirus

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Parece ser que de esta cuarentena por coronavirus vamos a salir todos siendo expertos pasteleros. ¿Cuántos bizcochos, muffins, magdalenas o panes has visto en las redes sociales estos días? El confinamiento ha hecho sin duda que pasemos más tiempo en la cocina y así como las ventas de papel higiénico se dispararon en la primera semana de aislamiento por la expansión de la pandemia, esta tercera semana la levadura ha ganado por goleada. La segunda semana, el producto estrella del supermercado fue… ¡la cerveza!

Bizcocho

Quizá todos los españoles coincidiésemos en hacer un receso y dejar volar el ingenio en una videollamada de colegueo y cañas. Y de ahí decidimos “hacer algo productivo” y arramplar con la harina y la levadura del súper del barrio. La demanda de estos productos se ha incrementado nada más y nada menos que en un 196% en los últimos siete días según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que analiza semana a semana el consumo en los hogares.

Eso sí, parece que solo los más precavidos pueden presumir de tener levadura en su despensa. Grandes cadenas como Mercadona ya han confirmado por medio de sus perfiles oficiales en las redes sociales que no pueden garantizar el suministro de harina o levadura en sus establecimientos dado el altísimo índice de demanda.

Pan integral

Si no tienes levadura en casa…

No todo está perdido. Si no tienes levadura en casa, en función de la receta que vayas a preparar, tres son los trucos de los que puedes echar mano. Toma nota:

  • Bicarbonato sódico: es un compuesto químico que se activa con un líquido y un ingrediente ácido. De ahí que se use muchas veces como antiácido después de una comida pesada (y que tantísima gente lo compre en Navidad). Pero ¿por qué lo podemos usar como levadura? Muy sencillo. Con el calor, el bicarbonato se descompone en dióxido de carbono que es lo que hace que esponjen las masas. Pero ¡cuidado! Tiene un sabor particular así que tienes que tener en cuenta que el equivalente a un sobre de levadura es media cucharadita de bicarbonato sódico. Y tendrás que ponerle limón a la masa para neutralizar el sabor.
  • Psyllium: es una planta originaria de India e Irán que absorbe el agua creando mucílagos (una especie de gel viscoso y transparente con aspecto gomoso). Se usa en panadería porque no contiene gluten y, al retener agua, aumenta el volumen de la masa convirtiéndola en suave y jugosa. No hace que la masa suba pero sí que quede esponjosa. Lo ideal es hacer la masa, agregar el psyllium y dejar que todo repose durante una noche. A la mañana siguiente podemos hornear nuestro pan, nuestros muffins o nuestro bizcococho. Sí, el psyllium se usa para todo. Se recomienda poner una cucharada por cada 500 gramos de harina sin gluten. ¡Ojo! No por añadir más se obtienen mejores resultados. Si suele sentarte mal el pan o te da hinchazón y gases, el psyllium se va a convertir en tu nuevo aliado. De hecho, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la ESCOP (Comisión Científica Europea de Fitoterapia) recomiendan el psyllium para aliviar el estreñimiento y facilitar la evacuación intestinal.
  • Masa madre: la masa madre es un fermento elaborado con harina y agua, sin ningún tipo de levadura añadida. La propia harina contiene levaduras que provocan la fermentación de las masas de manera espontánea. Al contrario de lo que ocurre con otros alimentos, que se estropean si fermentan. Esto quiere decir que con solo dejar nuestra masa reposar durante una noche, podremos hacer un bollo, pan o pastel de iguales características (e incluso más sabroso) que el pan del supermercado que sí lleva levaduras porque ha de hacerse más rápido. Un pan de masa madre es un pan de tahona de toda la vida y está de muerte.

Cualquiera de estas tres técnicas te van a ayudar, y nunca mejor dicho, a sacar a flote tus recetas como un repostero profesional. No habrá pastel que se te resista y ¿a quién no le apetece un dulcecito (sobre todo en un día gris) con un cafetito caliente después de la siesta? Con moderación (como siempre decimos) pero lo cierto es que las buenas costumbres no deberían perderse.

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