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Pasamos un fin de semana en El Palace Barcelona, el hotel perfecto

Su rooftop se ha convertido en el place to be de la Ciudad Condal

El Palace Barcelona
El Palace Barcelona
Chus Salido
Chus Salido

Redactora Jefe

Actualizado a

¿A quién no le gustaría entrar, ver y palpar un hotel cinco estrellas Gran Lujo? No es un sueño descabellado. Principalmente porque tras la pandemia los precios están mucho más asequibles que a.d.p. (léase antes de la pandemia), pero también porque la hotelería se ha puesto las pilas para pensar en nuevas fórmulas para atraer, no solo a huéspedes de lugares medianamente remotos, sino a residentes de las ciudades donde se ubican. En eso andan Friedrich Von Schönburg, director de El Palace Barcelona desde justo antes de la crisis coronavírica, y su equipo, ideando propuestas de ocio que atraigan también a los barceloneses, donde este hotel nacido en 1919 y que primero fue Ritz para más tarde convertirse en Palace es toda una institución.
Un buen propósito que, en mi humilde opinión, augura grandes éxitos. De hecho, en otras ciudades como Londres o París, es habitual ver a sus habitantes tomándose algo después del trabajo o cenando en los restaurantes de los hoteles más chic. Ese es el espíritu que se intenta trasladar ahora a El Palace o, más concretamente a su Rooftop. Y, por supuesto, me he colocado la primera en la fila para probarlo. Parafraseando a cierta folclórica, “todos los lujos hacia mi persona”.

Pero vayamos por partes. Porque a pesar de las innovaciones y ese halo de modernidad que rodea cada paso que da el nuevo equipo de El Palace Barcelona, este cinco estrellas no ha perdido su identidad de hotel clásico que se manifiesta, sobre todo, en la decoración (alfombras, grandes lámparas, pan de oro… ), en sus salas inmensas para celebraciones y eventos formales y en una recepción que guarda la estética de épocas donde realeza y estrellas del Hollywood dorado se cruzaban por los pasillos. ¡Lo que deben de haber oído esas paredes! Las de los pasillos y salas comunes, pero también los de las habitaciones, amplias y muy cómodas. Aunque, claro, si hablamos de habitaciones, huelga decir que las suites se llevan la palma. Ya no solo en cuanto a su amplitud que también, sino por la temática. Y es que cada una de ellas está dedicada a una figura de la cultura que en su día dejó huella en el hotel. De este modo, nos encontramos con suites temáticas a mayor gloria de Joséphine Baker, Salvador Dalí, Carlos Ruiz Zafón… En la nómina de inspiradores también aparecen Cesar Ritz, calificado como padre de la hostelería moderna, Joan Miró o el mismísimo Ronnie Wood con su suite ad hoc (en la sexta planta) diseñada según los gustos del guitarrista de los Rolling Stone y que incluye alguna de las pinturas del músico. Esta que escribe tuvo la suerte de alojarse en uno de los dos dormitorios que componen la suite Joan Miró, mi favorita antes incluso de poner el pie en El Palace. En ella, mucho dorado, una lámpara espectacular diseñada por Cesar Ritz, una pieza escultórica de Íñigo Manterola sobre la cómoda (me contaron que iba a exponer antes de la pandemia pero, obviamente, hubo que aplazar), amenities de Chopard y esa maravillosa ducha romana del año 1919 con mosaicos que convive con otra más moderna (y muy amplia) en el mismo baño. Deshacer la maleta y probarla fue todo uno. No voy a engañar a nadie: ante un panorama así la tentación máxima es quedarse dentro de la habitación y que se caiga el mundo. Pero aquí hay más cosas que ver.

El Palace Barcelona
C.S.

Ducha romana en la suite Joan Miró.

Arantxa Domínguez, directora de comunión de El Palace Barcelona, me apuntó que en realidad el hotel dispone de tres cocinas pero que, en tiempos post pandémicos y para no ir moviendo personal y viandas de una planta a otra con el trasiego que ello implica, han decidido concentrar todo en la séptima y última, donde se encuentra el Rooftop (con una superficie de 1500 metros cuadrados, ahí es nada) y se sirven también los desayunos (a la carta; el servicio buffet aún no está permitido). Es en ese lugar donde ahora mismo se desempeñan comidas y cenas, con una parte cubierta junto a la barra y otra descubierta justo al lado. Además, desde el pasado 15 de mayo, todos los sábados se celebra el Brunch & Vynils, en el que mientras disfrutas del brunch de nombre de 12 a 15:00, los DJs Carlos U Soul y Javier Verdes te amenizan el rato al lado de la piscina. Las opciones son dos: o eliges platos a la carta o te decides por un menú cerrado que sale por 36 €. Entre las propuestas, huevos benedictine con salmón o aguacate, la shakshuka ( 2 huevos horneados, sofrito de tomate, yogur y pan payés), tacos pulled pork, pancakes… En fin, una maravilla. En mi caso tuve además la oportunidad de hacer sobremesa tumbada en las hamacas al borde de esa piscina con vistas a los tejados de Barcelona. Como una reina, vamos.

El Palace Barcelona
El Palace Barcelona

Brunch en el rooftop.

Y si el planazo del sábado te viene regular, apunta otro: los domingos de 12 a 15 llega la

hora del vermut.

Sube la Rooftop y disfruta de vermut Seagram’s, una gilda, patatas chip, queso en aceite, croqueta de pollo y un montado de pan de coca con tomate y paleta ibérica pro 18 €. Ah, y ese día hay música en directo.

La verdad es que cuando te asomas a la terraza de El Palace te das cuenta de las grandes posibilidades que ofrece y de la enorme capacidad del hotel para lograr que diferentes ambientes y tipo de clientes convivan en un mismo espacio. Aquí hay lugar para la atmósfera desenfadada del brunch pero también para cenas íntimas en el Secret Garden, una especie de pasillo entre jazmines que comienza cuando atraviesas una pérgola y acabas en la escultura de Diana. A un lado y a otro, mesas para dos con velas que certifican el carácter romántico de este jardín en las alturas. En cuanto a la oferta, puedes degustar un menú cerrado de cuatro platos y dos postres desde 58 € (el precio se incrementa conforme a las bebidas que elijas). Pero es que además del Secret Garden, el Rooftop tiene su propio cine al aire libre. Como lo lees. Y con vistas al skyline de la ciudad. De lunes a jueves y a partir de las 21:30 se proyectan Algo pasa con Mary, La La Land, Vicky Cristina Barcelona o Skyfall. Cóctel Grey Goose y palomitas incluidas. Si quieres, puedes verlo tumbada en tu hamaca (cuesta 25 €; si compartes un banco doble os sale por 40). Reserva en rooftopgarden@hotelbarcelona.com, también para cenar en Secret Garden.

El Palace Barcelona
El Palace Barcelona

Atardecer en Secret Garden.

Y si eres de las que se entregan en cuerpo y alma al afterwork, súmate al P-Tardeo –o sea, tardeo con P de Palace– de lunes a jueves entre las 17 y las 20:00. Para que nos entendamos, sería como una especie de hora feliz pero en uno de los hoteles más chic y elegantes de Barcelona. Y espera, porque hay todavía otra actividad más que obedece al nombre de Art & Drinks. Se celebra, en principio, todos los martes de junio y combina una masterclass de arte con otra de coctelería. Por ejemplo, aprendes a dibujar mientras preparas tu bebida favorita. Y te la bebes. Y sacas al artista que llevas dentro. Reserva en comunicacion@hotelpalacebarcelona.com.

Voy a ser sincera: veo muy difícil que en este menú de actividades no encuentres nada a tu gusto. A mí me encantó el brunch, la sesión con DJ’s y los cócteles del bar del Rooftop (El Palace tiene también el BluesmanCocktail Bar, una especie de club privado con música en vivo que reabrirá en los próximos meses), pero por elegir algo. En realidad me quedaría con todo y repetiría en bucle dejando tiempo para una ducha “a la romana”. Así soy de intensa.

El Palace Barcelona
El Palace Barcelona

Cine al aire libre.

Mención aparte merece el spa del hotel, el Mayan Luxury Spa, un spa de autor firmado por el mexicano Manuel de la Garza que trae un trocito de su tierra a la entreplanta de El Palace. En el recorrido por el spa encuentras varias piezas de origen maya; en las cabinas, la posibilidad de hacerte tratamientos faciales y corporales (trabajan con la firma Anne Semonin) y me contaron que tienen incluso masaje de chocolate para niños. Los de los adultos a mí me sirven. En mi cita con el hedonismo mexicano, primero tuve que pasar por le Temazcal, una sauna prehispánica en forma de círculo en torno a piedras volcánicas calientes que se van “regando” con agua mezclada con hierbas medicinales. Te recomiendan que a los diez minutos te salgas para tomar una ducha y equilibrar la temperatura corporal. Todo bueno. Después llegó el masaje, seleccionado en base un menú amplísimo: puedes elegir desde uno profundo (TS’AAL) hasta otro para combatir el jeta lag (KA’A KUXTAl) pasando por el TUUKUL, al que definen como masaje holístico y que te deja el cuerpo en modo relax on (lo sé porque lo probé en mis carnes). Gloria bendita. El spa tiene más masajes, más rituales, más packs… Una carta completísima que puedes consultar en su web. En cuanto a los precios, te respetan el cuerpo desde 85 € (la sauna cuesta 30). La guinda de ese pastel que es El Palace, ese hotel que, además de alojarte, lo da todo para que no te aburras. ¿Repetimos?

El Palace Barcelona
Mayan Luxury Spa

El Palace Barcelona está en Gran Via de les Corts Catalanes, 668. Reservaaquí.

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