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Jaime Lorente, nuevo embajador de la ginebra G'Vine

Viajamos con el actor a Francia para conocer el proceso de elaboración de este destilado premium

Jaime Lorente, embajador de G'Vine
G'Vine
Chus Salido
Chus Salido

Redactora Jefe

Actualizado a

El arte de vivir. Así se llama la última campaña de G’Vine, la ginebra premium que ha elegido al actor español Jaime Lorente (La casa de papel, El Cid) como embajador, papel en el que se estrena con un spot que, en apenas una secuencia de imágenes, refleja las ganas que tiene G’Vine de hacernos reír y disfrutar después de los sinsabores que hemos pasado estos últimos años.
Con motivo del lanzamiento, hemos tenido la suerte de poder viajar hasta la región de Cognac, en Francia, para conocer a fondo los entresijos de Icon Sprits, la empresa que está detrás de G’Vine y de algunos de los licores más codiciados, como puede ser la ginebra No.3 London Dry Gin, el ron Bambu, el mezcal Siete Misterios o el tequila José Cuervo entre otros. En esta escapada iniciática nos acompañó el mismísimo Jaime Lorente, orgulloso de su nuevo papel de embajador de la firma. “Le presentamos el proyecto y aceptó enseguida porque le encanta G’Vine”, nos chivaron desde dentro. Alojados en el hotel François Premier, ubicado en la plaza del centro de Cognac que lleva su nombre (ojo: cuando decimos centro nos referimos precisamente a eso), nos reunimos con Jaime para un posdesayuno en la Maison Villevert. El lugar, situado a unos 11 minutos en coche de Cognac, encarna el corazón de este conglomerado de bebidas de lujo levantado por Jean-Sébastien Robicquet, cuya primera ‘criatura’ en lograr la fama fue el vodka CÎROC (corría el año 2001 y en 2003 lo cedió a Diageo), elaborado exclusivamente a partir de destilados de uva derivados de dos vinos. Tras este envite, Jean-Sébastien continúo trabajando con la uva hasta conseguir la ginebra G’Vine, que vio la luz en 2006 y cuyo ingrediente secreto es precisamente la flor de uva. De ello nos enteramos en la visita a la casa principal que articula ese conglomerado de bodegas que es Maison Villavert y cuyas estancias se encuentran plagadas de antigüedades que testifican la historia de la región (muebles, espadas, cerámica, libros e incluso la primera receta de ginebra, fechada en 1495, que se conserva dentro de ese casi museo que es la habitación llamada L’Atelier d’inspiration). El edificio data del año 1528 y fue levantada por los antepasados de Robicquet, cosa de la que este, paradójicamente, no se enteró hasta que adquirió la finca. Hay habitaciones tan curiosas como Wine-Making, con una entrada a un cubículo secreto que antaño se empleaba para vigilar quién se acercaba por el camino de acceso a la finca; Ageing, que reúne preciosas antigüedades entre sus cuatro paredes, o Destillation, estancia que homenajea a los alambiques empleando el cobre como elemento decorativo. La casa esconde aún más secretos que los empleados de Maison Villavert comparten con el público en las visitas organizadas. Algunos culturales (la firma patrocina el festival de cine de Anguleme) y otros, estrictamente relacionados con lo suyo. ¿Ejemplo? Que la flor de uva de la ginebra G’Vine se guarda en bolsitas de té para luego experimentar un proceso de destilación bastante complicado a ojos inexpertos. En realidad, nos explican, “tratamos este botánico como si fuéramos perfumistas”. La pregunta es obligada: ¿entonces el color verde tan significativo de la botella de G’Vine?… Lo has adivinado: se trata de un homenaje a la flor florecida (proceso que ocurre en junio).

Jaime Lorente, embajador de G'Vine
G'Vine

Casa principal de Maison Villevert.



Pero la compañía tiene más lugares que todo amante de los espirituosos debe visitar. Aedona, sin ir más lejos, es la parte más industrial e incluye laboratorio de investigación y destilería. Ahí es donde se contempla la destilación, efectuada en distintos procesos y donde el alcohol neutro de uva base se mezcla con botánicos como lima, jengibre, cilantro, enebro o regaliz. En la primera destilación en la que intervienen estos ingredientes se suman solo los botánicos fríos, mientras que en la segunda se añaden los botánicos cálidos. Todos ellos –alcohol de uva, plantas aromáticas, especias y la mencionada flor de uva– se reúnen en la etapa final del proceso de elaboración de la ginebra, donde se destilan por última vez en un alambique de cobre que, como todos los de la bodega, tiene nombre femenino (el retrato ilustrado de una pinup decora su exterior; mucho arte).

Si te acercas a la zona de Cognac (los vuelos más próximos aterrizan en Burdeos), nuestra recomendación es que des un paseo por los viñedos que circundan la región. Imprescindible echar un vistazo a los campos coronados por vides. Los pagos de la empresa presidida por Jean-Sébastian Robicquet se reúnen bajo el nombre de Pérat y suman 60 hectáreas de terreno de las cuales 35 se destinan a la elaboración de vino (sí, también producen caldos y muy buenos por cierto).

Jaime Lorente, embajador de G'Vine
G'Vine

Una vez que hemos sido testigos del proceso, toca al fin probar el gintonic exclusivo de la casa, el mismo que Jaime Lorente degusta en las fotos que acompañan este artículo y que ya te garantizamos que está increíble. Lo puedes preparar en casa echando mano de la copa de balón (siempre da prestancia), 50 ml de G’Vine, 200 de tónica premium y 5 cubos de hielo. Complétalo decorando con tres uvas pinchadas a modo de banderilla. Por cierto, que entre trago y trago tuvimos la oportunidad de charlar con el actor, muy fan de G’Vine y sus cócteles embajadas al margen, quien nos adelantó que en enero sacará por fin su primer disco, una mezcla de sonidos urbanos y electrónicos (“tengo ya muchísimas ganas; siempre me ha encantado la música”); que no le gusta nada verse en pantalla y que por eso no es buen espectador de los proyectos en los que participa, y que acaba justo de rodar una película, Tin&Tina, en la que comparte protagonismo con Milena Smit quien, al igual que él, es murciana, aunque en su caso de adopción (“hemos formado un gran equipo: Me he entendido estupendamente bien con Milena; me llevo una amiga”).
La guinda de nuestra estancia en Cognac la puso la visita a La Ribaudiére, un restaurante localizado en Bourg-Charante, con estrella Michelin incluida y una carta tan creativa como exquisita. Final de fiesta a lo grande brindando con y por G'Vine; más no se puede pedir...

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