Hablamos con sus fundadoras

La Fundación (H)arte lleva el arte a los hospitales

El madrileño Hospital de la Cruz Roja acoge su última aventura: una exposición del artista dEmo

Fundación (H)arte
D.R.
Chus Salido
Chus Salido

Redactora Jefe

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Sí, la pandemia también ha traído cosas buenas. Generosidad, empatía y, sobre todo, solidaridad. Y sobre esos tres parámetros pivota la Fundación (H)arte, una casi recién llegada que, concibiendo el arte como algo terapéutico -lo avala la Organización Mundial de la Salud– pretende nutrir con exposiciones a hospitales de toda España para, entre otras cosas, aliviar la fatiga pandémica de sanitarios, pacientes y familiares. Detrás de este loable proyecto están dos mujeres, Tamara Kreisler y Silvia Centeno, la primera vinculada al mundo del arte y la segunda, al de la docencia en la empresa. En estos últimos dos años, han realizado ya tres exposiciones distribuidas en otras tantas sedes madrileñas: la primera en el hospital Vithas Madrid Aravaca, la segunda en el Hospital San Rafael y la tercera, en el Hospital de la Cruz Roja, que hasta el 24 de mayo aparecerá “engalanada” con los osos del artista dEmo y que cuenta con el patrocinio de Chanel.

¿Cómo confluyen dos personas de bagajes tan distintos en un proyecto común como es la Fundación (H)arte?

Silvia: Somos amigas de toda la vida. A lo mejor nos conocemos desde hace 30 años…

Tamara: Una de las razones de que la Fundación sea capaz de conseguir sus objetivos es que cada una aportamos experiencias personales y profesionales variadas. En mi caso, el mundo del arte me ha rodeado desde que nací y, de hecho, ahora mismo tengo una galería de arte digital. Pero también llevo 20 años moviéndome en fundaciones. Durante una década fui fundadora y directora de la Fundación Teodora en España y luego estuve otros diez como su patrona.

S.: Tamara es la que tiene la idea y me lía a mí. Y yo feliz, porque el mundo del arte me gusta muchísimo. Pero yo vengo de la empresa y de la universidad. Estudié Empresariales, estuve trabajando muchos años en el mundo del petróleo y después empecé a dar clases en la Escuela de Minas de la Universidad Politécnica de Madrid. Hasta que hace unos años tuve la oportunidad de realizar un master de coaching e inteligencia emocional, algo que me apasiona y es aplicable a todo el mundo desde el momento cero. Ahí descubrí que esto es lo que yo quiero enseñar, así que dejé la universidad para formarme en temas de crecimiento personal y psicología positiva. Empecé a colaborar con el Instituto Español de Resiliencia, y durante la pandemia hice un curso con ellos de resiliencia, trauma y estrés postraumático. Inmediatamente después entré en contacto con el Instituto de Empresa, que acababa de crear un centro para la salud, el bienestar y la felicidad, y me contrataron para hacer un curso de resiliencia, así que volví a la docencia. Ahí estaba yo con mis clases cuando vino Tamara, me propuso el proyecto de la fundación y me pareció maravilloso.

Así que podemos decir oficialmente que la idea fue de Tamara.

T.: Yo conocía organizaciones que hacían y hacen algo parecido en el extranjero. Cuando mi abuelo tuvo que someterse a una operación en el Medical Health Institute de Miami le dijeron: “vas a pasar por una operación complicada, vas a permanecer aquí varias semanas… ¿qué arte quieres tener en tu habitación?” Y a él, que había sido marchante de arte, le pareció muy agradable que pensaran en algo así. Te estoy hablando de hace 25 años. En Inglaterra hay también organizaciones que se dedican exclusivamente a organizar exposiciones y talleres de arte en los hospitales. Conociendo el mundo hospitalario por mi trabajo en la Fundación Teodora, era consciente de que crear algo así podía aportar mucho a la realidad sanitaria española.

¿Qué feedback estáis recibiendo de los hospitales que han acogido vuestras exposiciones?

T.: No podrían ser más positivos. Son muy conscientes de las necesidades que ellos tienen, tanto de parte de su personal (médicos, enfermeras, celadores…) como de sus usuarios pacientes y familiares. Yo misma, que llevo metida en hospitales desde el año 2000, cuando empecé con la Fundación Teodora, he visto un cambio bastante grande en la sensibilidad a la hora de atender al paciente. Nosotras pensamos que la sanidad española, tanto pública como privada, es fantástica, y queremos apoyar la magnífica labor que ya hace del personal sanitario en general.

Habéis pasado ya por Vithas Aravaca, por el Hospital San Rafael, ahora el Hospital de la Cruz Roja.… Y en todos habéis empleado un vehículo de expresión diferente: pintura, fotografía y escultura. ¿Os condiciona el enclave el tipo de obra que presentáis o es al revés?

S.: No, pero en Cruz Roja estábamos condicionadas por un jardín maravilloso. Cuando lo vimos pensamos: “Por qué no hacer escultura ya que nunca la habíamos hecho”. El lugar nos invitó y lo pidió.

Al final convertís el hospital en una galería de arte.

S.: Es una forma de innovar, de llevar el arte a la gente. Y está bien, porque el público a veces tiene como cierto reparo a la hora de entrar en las galerías.

T.: Al fin y al cabo esto es como Mahoma y la montaña. Con el tema de la covid muchos museos han permanecido cerrados o sus aforos han sido mermados, pero la primera exposición que nosotros montamos, que fue la de la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada, la vieron cerca de 130.000 personas.

S.: Imagínate toda la gente que va a un hospital… nada que ver con la que entra en el Prado; se multiplica por nueve. Gracias a esto empiezan a contemplar arte y a despertar su gusto por la expresión artística.

T.: En el caso del hospital San Rafael, y gracias a la colaboración de PhotoeEspaña, conseguimos que el certamen de fotografía saliera del museo, del centro cultural o de la galería. Entendieron muy pronto que un hospital podría ser sede. Para nosotras, esta labor es también la oportunidad de dar visibilidad a artistas que no la tienen. Tenemos líneas de trabajo con varios hospitales y varios museos precisamente para lo que decíamos, sacar el arte de los espacios tradicionales y llevarlo a un lugar como puede ser un hospital, donde el público es mucho más heterogéneo.

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Tamara, dEmo y Silvia en el jardín del Hospital Cruz Roja.

¿Qué perfil de artista buscáis?

T.: Queremos mantener los estándares de calidad y trayectoria; que realmente sean artistas con un lenguaje propio. El arte plástico favorece que cada quien pase por su filtro personal y exprese sus emociones a través de su obra. Buscamos artistas cuya estética sea positiva, alegre, de color, de energía, pero sobre todo que haya una calidad y un lenguaje acorde. No es tanto una cuestión de nombres.

S.: Lo que nos gusta sobre todo es la variedad, cambiar las exposiciones para ofrecer experiencias distintas. Esa variedad es parte de la gracia: en cuanto un hospital se vincula con la fundación les vamos modificando las exposiciones para que no se pierda el elemento sorpresa y preservar esa curiosidad del ‘qué me van a traer ahora’.

T.: En realidad nos alimentamos no solo de obras de artistas sino también de museos. Pero hay una tercera vía: los coleccionistas, quienes muchas veces tienen las obras metidas en un almacén a la vista de muy pocas personas. Creemos que es una pena que dichas obras sean disfrutadas por tan pocos. Con esto de la covid ha habido un resurgir de museos que han sacado lo que tenían almacenado y lo han puesto en sus páginas web. Es una manera de hacerlas llegar al público.Y luego, por supuesto, están los artistas, que para tener sus obras en el estudio aburridas nos permiten llevarlas a un hospital. No les hacemos producir para nosotros.

S.: Bueno, en este caso dEmo sí ha producido para nosotros. Tiene un corazón que no lo cabe en el pecho.

¿Todos los artistas a los que sondeáis están dispuestos a colaborar?

S.: En general son generosísimos. En seguida dicen que sí. Con dEmo lo resolvimos en dos minutos: estábamos tomando café y ya. Ha creado expresamente para esta exposición; se ha encargado él de todo.

¿Está en vuestros planes sumar algún otro tipo de expresión artística (conciertos, performances…)?

T.: Junto a la artista Teresa Calderón y sus hijas hicimos algo similar con el objetivo de conseguir fondos para crear la fundación, pero se requiere un espacio en particular. Lo que tiene por ejemplo la performance es que la ven solo las personas que están ahí en ese momento. Nuestros trabajos tiene dos patas: una la exhibición de las obras de arte y otra una serie de talleres que queremos que acompañen y le den sentido al trabajo que pretendemos hacer. El año pasado, la Organización Mundial de la Salud publicó un informe basado en 900 estudios que se habían hecho sobre la influencia de las artes (música, pintura, teatro, literatura…) en la salud. Se ha demostrado científicamente que el estar expuesto a las artes cuando te encuentras en un período de hospitalización te baja el estrés, propicia el que se tomen menos analgésicos y que las estancias sean más cortas, favorece la comunicación con los médicos y las enfermeras… Son efectos positivos. Nuestro trabajo se apoya en una base científica.

S.: Si hablamos de la fatiga pandémica, el contemplar arte es una de las opciones que se están ‘recetando’ para ayudar a mitigar ese estado de saturación, como de apatía. El arte entendido como creación manual, como forma de expresión, siempre ha sido concebido como algo terapéutico, pero el hecho de contemplar arte para mejorar nuestro estado de ánimo es nuevo. Ahora mismo, médicos de los Países Bajos aconsejan ir a museos a contemplar arte como terapia para la covid de larga duración.

Esta última exposición, que tiene como protagonista a la obra de dEmo, cuenta con la colaboración de Chanel. ¿Cómo se gestó vuestra alianza?

T.: La firma tiene un programa dedicado a hacer consultoría de apoyo a diversas organizaciones. Nos reunimos con ellos antes de Navidad y su implicación fue absoluta; les motivó mucho nuestro trabajo, lo que hacíamos y cómo lo hacíamos, nos apoyaron y nos dieron muy buenas ideas. Como la fundación es tan nueva, enseguida vieron que necesitamos apoyos económicos para que esto siga creciendo y sea una realidad. Así que decidieron hacer una aportación con el fin de ayudarnos a que los gastos que acarrea una exposición como esta (traslado de las obras, seguros, materiales…) estuvieran cubiertos. Nos sentimos muy agradecidas y muy contentas de contar con el apoyo de Chanel.

S.: Todo el equipo se ha volcado con nosotros. Es una gozada. Nos encontramos con una respuesta maravillosa. Muy generosos y con la mente abierta.

¿Cuánto tiempo transcurre desde que ideáis una exposición hasta que la ponéis a disposición del público?

T.: Somos muy rápidas. Lo que sí hacemos es programar los hospitales con tiempo, pero en un mes puede estar listo. Ahora mismo nos encontramos en tres hospitales, aunque nuestro objetivo es crecer a nivel nacional.

S.: Una de las primeras cosas que hicimos fue hablar con los museos, el Thyssen, el Sorolla… El Thyssen enseguida nos dijo que nos cedía los derechos y sacábamos las obras a la calle. ¿Qué nos falta aquí? Que no tenemos la financiación suficiente para hacer las impresiones de calidad. Está el ofrecimiento del Thyssen… y nos falta la financiación. Hoy en día todos los museos tienen obras que se pueden imprimir en una calidad muy buena. Nos encantaría hacer una colección. Pero, volviendo a tu pregunta, nos pusimos en marcha enseguida porque mejor que explicar lo que queríamos hacer era enseñarlo. Tuvimos la suerte de que el Vithas nos abrió las puertas y nos permitió montar esa primera exposición para mostrar lo que pretendíamos conseguir, en ese caso con Agatha (Ruiz de la Prada) que fue supergenerosa, vino y nos regaló su obra y su tiempo. No se puede pedir más. Y luego también contamos con la ayuda de la Fundación El Secreto de la Filantropía, que nos ha arropado y nos ha ayudado mucho a la hora de mostrar a los demás lo que queríamos hacer.

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¿Nos podéis contar algo acerca de vuestros proyectos más inmediatos?

T.: Todavía no hemos podido ponerlo en esta exposición porque estamos pendiente de material que nos falta, pero nuestro propósito es que las obras vayan acompañadas de un QR en el que pondremos información sobre el hospital, la fundación y el artista. Hay ya algunas exposiciones en las que las obras están a la venta pensando también en el artista y en que pueda significar una pequeño ingreso para la fundación. Y además también les pedimos a los artistas que elaboren una playlist de la música que ellos escucharon para producir la exposición o la que piensan que la gente debería escuchar mientras ven la muestra. En cuanto a las futuras sedes, estamos ya al habla con hospitales en la Comunidad Valenciana, en Zaragoza, en Andalucía, en el País Vasco.

S.: En el País Vasco tenemos un proyecto muy bonito: en el mes de mayo Bilbao celebra la semana del Wellbeing y nos han dejado formar parte de las experiencias que se van a ofrecer. El BBVA nos va a prestar obras y hemos empezado a buscar hospital. A Málaga también nos gustaría ir; hay un proyecto posible en Denia, en Vigo… Queremos llegar a toda España.

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