Salud femenina

Necesitas saber más sobre enfermedades de transmisión sexual (avisada estás)

El sexo hay que naturalizarlo y sentirlo plenamente. Pero algo tan bueno, también entraña peligros. Como las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual).

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A veces, parece que hablar de los peligros que entraña el sexo se convierte en tabú. Algo de lo que no debe hablarse. Algo que lo único que propicia es miedo y, por consiguiente, algo que desnaturaliza el sexo y que se convierte en un lastre a la hora de practicarlo y sentirlo.

No es nuestra intención que el hablar de estos peligros se vea como una política de terror. No creemos en este tipo de políticas -obviamente a todos los niveles-, mucho menos en lo referente al sexo. Pero sí que creemos en la educación y en una naturalización de la experiencia sexual al completo. Y para esto, la información y la asimilación de todo lo que abarca la sexualidad -lo bueno y lo malo- son más que necesarias.

Para intentar hacerlo de una forma más concreta e instructiva, nos hemos puesto en contacto con nuestro gran experto y amigo Raúl Padilla, sexólogo y terapeuta de parejas.

Condones

El mejor de los consejos

“El consejo fundamental para poder mantenernos sanas y a salvo de ETS, para poder disfrutar de nuestra sexualidad activa y dinámicamente, es el uso del preservativo; tanto el masculino como el femenino”, sentencia Padilla. Son el método de protección más fiable como ya explicábamos en este artículo.

Esto sería lo básico, pero debe ir acompañado con una buena higiene para evitar posibles contagios por el contacto de piel. Muchas de las ETS se contagian a través del simple contacto.

“Afortunadamente se encuentran muy buenos tratamientos para todas las ETS existentes, y tan específicos que estos no tienen por qué afectar al resto de nuestra vida”

Normalmente, las enfermedades no tienen síntomas visibles, así que es inútil pensar que por el aspecto podemos saber la salud que presenta nuestra pareja. Y en caso de que desees “retirar el preservativo porque la relación se ha cerrado a terceras personas, es aconsejable previamente realizarse un análisis que nos asegure que no existe una ETS preexistente al inicio del sexo sin barreras”, aconseja Padilla.

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Las ETS más comunes entre las mujeres

“La enfermedad de transmisión sexual (ETS) más común en las mujeres puede perfectamente no haber sido transmitida sexualmente”, dice padilla al hablar de la Candidiasis. Una ETS a la que se tendrá que enfrentar prácticamente toda mujer en algún momento de su vida. Viene producida por una infección por hongo, algo que puede producirse simplemente por mantener la ropa interior húmeda en contacto con la mucosa vulvar. El resto se produce por el intercambio de fluidos con la compañía sexual, ya sea fluido vaginal o líquido pre o espermático.

Lo mismo pasa con la Clamidia, otra ETS muy común pero de origen bacteriano. A la que hay que sumar las clásicas Sífilis y Gonorrea, que tienen un tratamiento muy eficaz pero que si no se aplica pueden acabar con la vida de la persona.

Cuando el origen es vírico

Al entrar en este terreno nos encontramos de lleno con el Papiloma Humano (VPH) en sus innumerables cepas y tipos de gravedad. “Con él nos toparemos prácticamente la totalidad de las personas sexualmente activas, pero contra las que nuestro sistema inmunológico nos protegerá y no llegaremos a infectarnos”, apunta Padilla.

Luego está el Herpes Genital, también de origen vírico, una vez se instala nos acompañará el resto de nuestras vidas.

Y finalmente, el Virus de Inmunodeficiencia Humano (VIH), precursor del Síndrome de InmunoDeficiencia Adquirida (SIDA), sobre el que poco hay que añadir a los ríos de tinta que ha desatado desde finales del siglo pasado. Y del que debería haber más visibilidad e información –como en décadas pasadas- sobre la actualidad del tema, ya que ha evolucionado mucho en occidente; y tiene un tratameineto que asegura tu vida y frena el contagio. Una campaña a la que habría que atender: INDETECTABLE = INTRANSMISIBLE.

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Combatir las ets

Una vez que entra en juego una ETS es básico acudir al médico y someterse a tratamiento. Hay que dejar a un lado los prejuicios y las vergüenzas. Hay que atajarlo cuanto antes para evitar la expansión del contagio.

“Afortunadamente se encuentran muy buenos tratamientos para todas las ETS existentes, y tan específicos que estos no tienen por qué afectar al resto de nuestra vida”, apunta Padilla.

Cuando las infección es por hongos, el tratamiento se basa en el uso de óvulos, cremas, pastillas o una combinación de los tres. Por ejemplo, la Clamidia suele desaparecer sola cuando el sistema inmunológico consigue reducir su número.

En el caso de infecciones bacterianas su tratamiento pasa por la penicilina y derivados o antibióticos. Para las infecciones víricas se usan retrovirales, para el caso del tratamiento del VIH; o bien la vacuna preventiva en el caso del VPH.

La pastis

Los efectos a los que no debes llegar

En caso de que no se detecte la ETS y se siga desarrollándo asintomáticamente, puede tener efectos muy negativos. Los efectos van mucho más allá si estás embarazada. Porque algunas de estas ETS se heredan como es el caso de la gonorrea, la sífilis o el VIH.

“El VPH puede ayudar a que se produzca un cáncer de cuello del útero al alterar la naturaleza de sus células y producir condilomas, verrugas genitales”, advierte Padilla.

El herpes genital cursa con dolor e irritación por unas heridas que se producen en la vulva.

Y con la clamidia se produce una lubricación exagerada con dolor durante la penetración y sangrado abundante durante la regla.

Por eso, es importante estar al tanto de todo: las bondades y los peligros del sexo. Porque ya sabes cómo disfrutarlo y abrirte a él, también hay que saber mantenerse sana al respecto.

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