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De por qué la empatía puede ser el secreto de tu éxito

Ser empática puede abrirte las mejores puertas y ser la solución a muchos de tus problemas.

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No somos conscientes. Pero la mayoría de los problemas que tenemos con otras personas en nuestro día a día, nos llegan por falta de empatía. Por eso lo de que no somos conscientes. La empatía puede ser la llave de tus problemas con la familia, el trabajo, los amigos y, por supuesto, tu pareja.

Queremos aprender a utilizar esta llave de la puerta al paraíso y al poder relacional y nos hemos puesto en contacto con nuestro experto de referencia.

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¿Qué es la empatía?

La empatía es la capacidad que tienen las personas para reconocer las emociones, sentimientos, motivaciones y estados de ánimo de otras personas. También es el PODER de ponerse en su punto de vista y ver la realidad a través de sus ojos.

Es decir, sería una especie de “aparcar el ego por unos instantes y distanciarse de nuestras motivaciones para explorar el mundo nuevo del otro con su propio mapa de ruta”, explica Raúl Padilla, psicólogo, sexólogo y terapeuta de pareja.

Todas las personas somos empáticas en cierta medida -más o menos, dependiendo de la persona- porque necesitamos interactuar con el entorno y predecir las consecuencias de nuestros actos. “En el tema social, sin empatía, partiríamos de cero y cada encuentro sería un ensayo y error con consecuencias impredecibles”, asegura Padilla.

“Alguien empático con habilidades sociales suficientes tiene abiertas la mayoría de las puertas sociales y casi garantizado el éxito”

La empatía es unidireccional, alguien percibe al otro y se pone en sus zapatos para mirar la realidad a través de sus ojos por propia iniciativa. Es más, “cuando desde una persona se busca la empatía en otra se puede producir el efecto contrario, el de ser percibido como alguien que se está victimizando”, apunta Padilla.

Esto puede acabar sacando al verdugo que todos llevamos dentro. Lo que hay que tener claro es que nuestra empatía está teñida de nuestra personalidad, pero “será más auténtica cuanto menos de nosotros tenga y más ajustada al otro sea”.

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De dónde viene y a dónde va la empatía

Nos preguntábamos de dónde viene la empatía. Ya sabes, si se nace con ella o es algo que con el tiempo se aprende. Y la realidad es esta: hay personas más orientadas a las relaciones sociales y otras más retraídas, “esto es una habilidad que se aprende desde la más tierna infancia, aunque hay un componente que se diluye entre la genética y la educación”, asegura Padilla.

El interés por el otro y la habilidad para ir más allá de las palabras se ve potenciado en momentos determinados de la vida, como durante el enamoramiento. Nos volcamos en el otro y ocupa todo nuestro campo perceptivo para adelantarnos y leerle con avidez. Desde luego la empatía es algo voluntario y consciente.

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Pero no todo el mundo tiene esa capacidad o esa falta. No todo el mundo puede ponerse en el pellejo de la gente. No sabe hacerlo. A este tipo de gente se le conoce como NARCISISTA. “El narcisismo se caracteriza por su falta de empatía, por ser incapaz de distanciarse de sí mismo y tomar perspectiva emocional. Si cuentas un problema a alguien narcisista, inevitablemente acabará hablando del suyo que, efectivamente, es mucho peor”, dice Padilla.

La empatía y la sociedad actual

En la sociedad actual en la que se potencia tanto el ego y la inmediatez, la empatía puede parecer poco adaptativa, pero “frente al modelo social que nos es vendido tenemos el día a día con las personas que nos rodean, y ahí la empatía es básica para poder establecer relaciones sociales de calidad”, asegura Padilla. Y continúa diciendo que el ser humano es social por naturaleza y la forma de establecer esos lazos necesariamente pasa por la empatía. “Ponernos en la piel y poder saber las necesidades, motivos y emociones de la otra persona es básico para poder construir un espacio común”.

Y así, tal y como dice nuestro experto, la empatía se convierte en una herramienta básica para construir lo social. No significa necesariamente ayuda o solución para el otro, puede ser usada para averiguar los puntos débiles y las motivaciones para producir cambios que favorezcan los intereses del empático en detrimento del otro. “Alguien empático con habilidades sociales suficientes tiene abiertas la mayoría de las puertas sociales y casi garantizado en éxito”, sentencia.

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La pareja, el trabajo y la empatía

En la pareja la falta de empatía lleva inevitablemente a la toxicidad y, en el mejor de los casos, a la ruptura. Cuando desaparece el componente hormonal del enamoramiento y sólo quedan las personas con sus mochilas emocionales que traían de casa, es fundamental ponerse en el otro lado de la cama para intentar hacer a la otra persona la persona más feliz de la tierra con un motivo eminentemente egoísta, que te haga la persona más feliz de la tierra a ti también. Y para eso es imprescindible la empatía y saber cómo comunicarse… Aunque de este segundo aspecto ya hemos hablado en otra ocasión.

“Laboralmente la empatía puede ayudarnos a valorar el ambiente y a buscar el lugar menos hostil socialmente hablando para nuestra vida laboral”, explica Padilla. “En caso de conflicto es fundamental entender a la otra parte tanto para valorar lo que sucede como para plantear cambios. Hay estrategias de negociación en las que la empatía es un arma muy afilada y certera”. Lo importante es localizar el punto de necesidad y negociar con él encima de la mesa.

Así que toma nota y no lo olvides. Esta puede ser tu arma definitiva para que todo vaya bien.

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