Uma Thurman

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Un vestido suelto ceñido a la cintura

Los vestidos de corte recto no realzan la figura femenina. De hecho, uno de los trucos de estilo que hemos aprendido de los looks que hemos visto en 2018 es precisamente el de ceñir las prendas (incluso los abrigos) a nuestra cintura. Si sentimos que este corte no resulta, por los cambios del cuerpo con el paso del tiempo, demasiado favorecedor, la clave está en subirlo un poco para realzar la zona más estrecha de nuestra figura y disimular caderas. 

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Un peinado juvenil

En cuanto a los trucos de belleza para restarnos unos añitos, el primero pasa por apostar por un peinado juvenil y llevar la frente despejada. Un buen iluminador, aplicado en zonas estratégicas como pómulos y lagrimal, hará el resto. Además recuerda que este año se llevan las melenas rizadas y estas, bien trabajadas, también rejuvenecen muchísimo porque redondean mucho nuestras facciones.

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Uma Thurman

Con vestido en terciopelo negro. 

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Uma Thurman

Colección Resort 2019 de Miu Miu

Gtresonline

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Uma Thurman, el origen de todo

Sí, nada menos que Uma Thurman en el papel de La Novia en Kill Bill vol. I. La musa de Tarantino (y de todas nosotras) culminaba hace 15 años la primera parte de esta maravilla pop precisamente en Tokio. Eso sí, enfundada en su mítico mono motero amarillo con banda lateral. La cinta se estrenó en 2003, cuando Alexa Chung tenía 20 años, y seguro que es uno de los títulos favoritos de su filmoteca particular. Porque hemos encontrado en su Instagram del viaje a la capital nipona muchos homenajes. Si no lo crees, atente a las pruebas.

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Cómo llevar un kimono

Hay vestidos tradicionales (pocos) que puedes llevar sin desentonar demasiado en las ocasiones más variadas. El kimono es uno de ellos. Y si bien ponérselo en Japón puede sonar a capricho guiri, pocas lo lucen con tanto desparpajo como Uma Thurman (personaje obliga) y Alexa Chung. Muchas versiones occidentales impregnan de ese estilo oriental las colecciones de nuestras marcas favoritas

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"Mueve el dedo gordo"

Si hay una escena mítica en una película, Kill Bill, repleta de ellas es la de Uma Thurman escapando del hospital, sentada en la parte de atrás de un coche, intentando recuperar la movilidad de sus piernas. Y como todo en la vida, empezaba por un pequeño gesto: mover el dedo gordo.

 

Una práctica a la que también se apunta Alexa Chung. En su caso ha ocultado sus pies (sabemos de las dificultades para tenerlos 100% bonitos) con unos calcetines taba, los tradicionales japoneses de dedo dividido o individual, que separan el dedo gordo para poder llevar las sandalias zoris o geta. Ánimo, Alexa: "Mueve el dedo gordo".

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La casa japonesa

Donde en Kill Bill había violencia, como en este fotograma previo al duelo final contra O-Ren Ishii (Lucy Liu), Alexa sólo encuentra paz, que estiliza con una fotografía en blanco y negro tomada en una casa tradicional japonesa, en un tatami elaborado con juncos y con los paneles exteriores shoji abiertos para dejar ver el jardín.

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La comida japonesa

Para ejecutar su venganza, Uma Thurman recurría al legendario hacedor de katanas Hattori Hanzō, que se había reciclado en restaurador para no tener que fabricar arma asesina alguna. Alexa está inmersa en otras lides y el mayor peligro (gastronómico) al que se ha enfrentado estos días ha sido comer anguila. Y parece que le ha encantado 😋

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Street style

Viendo en Kill Bill las calles de Tokio, no era difícil imaginárselo como el mejor escenario para cualquier street style, especialmente nocturno, cuando el neón cobra todo el protagonismo. Así ha pensado también Alexa en esta imagen tomada por su amiga Poppy Delevingne.

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Uma Thurman con deportivas blancas

Las sneakers combinan con todo. Y para muestra este look de la actriz.

Gtres

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El vestido de Uma Thurman

Teniendo en cuenta que el Festival de Cannes dura once días y que la actriz americana, que presidió una de las secciones oficiales, estuvo presente desde el principio hasta el final, parece fácil comprender que en alguno de los numerosos eventos a los que asistió no tuviera ganas ni de cambiarse de ropa. Vaya, que es lógico pensar que estuviera cansada ya de tanto fitting. ¿Y qué hizo? En una de las jornadas lució sobre la alfombra roja de una première un precioso vestido en satén rosa, con bajo de plumas de avestruz, de Prada. Y esas plumas eran precisamente las que asomaban bajo el outfit con el que apareció en el evento que se celebró a continuación. Y es que a ese mismo vestido le había sumado un jersey blanco con lazada y una chaquetita azul con un resultado sencillamente perfecto. Y sí, también cambió sus sandalias. Un truco sencillo y tremendamente efectivo.

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