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VIVIR TU DESCUBRIR, por Xenia Tostado

POR Xenia Tostado

Viaje sin retorno

Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños...

Y las ideas libres

Actualizado el

Inmensa oscuridad… el llanto de tu hijo, profundo, desgarrado. Se muere de hambre, se muere de frío. Tu bebé, en la más aterradora soledad, sin unos brazos que calmen su miedo, sin el cálido pecho que lo hace dormir. ¿Te duele?

Esta, con suerte, no es la vida de tu hijo, ni de mi hija, ni de ningún niño que hayas conocido; pero sí es la vida de muchos niños del mundo. Ahora mismo, mientras escribo esto, mientras tú lo lees, miles de niños pierden la vida víctimas del hambre, víctimas de un mundo de desigualdad controlada, sabida e ignorada.

Voy a contaros una historia…

Érase una vez dos jóvenes mujeres que emprendían un viaje dirección Marruecos. Durante quince días compartirían experiencias con los niños de una escuela en el sur del país gracias a un voluntariado. Juegos, música, teatro, manualidades… Con el corazón abierto a vivir el descubrir de esos niños, y su propio descubrir, ignoraban aún su destino.

Poco tardaron en enamorarse de sus ojos, de sus abrazos… Durante los quince días, había organizada una visita a un orfanato de la zona, y aunque en un principio las dos chicas tenían pensado evitarla por miedo a no poder soportar ver lo que esperaban encontrar allí, decidieron que no ir se contradecía con el objetivo de su viaje.

Atravesado el quicio de la puerta de ese lugar, aquellas mujeres no volvieron nunca a salir de allí, no al menos siendo las mismas personas que acababan de entrar.

Estaban de vuelta en su país, España; en su ciudad, Madrid. Estaban sus cuerpos, pero no su mente, no su corazón. Un viaje sin retorno, un único camino, el de la verdad, el de la cruda realidad del mundo. ¿Cómo poder mirar a otro lado?

Semanas después, habían decidido que lo mejor era mirar bien al frente, recorrer el camino de vuelta a aquel lugar al que ya pertenecerían para siempre; un paisaje que variaba cada hora a través de las ventanas de una furgoneta cargada de mesas, sillas, pizarras, material escolar y muchas ideas; ideas libres, que construyen…

Esas dos mujeres se llaman Sandra Blázquez y María Fábregas, son tan reales como tú y como yo y gracias a ellas hoy escribo sobre una historia de alma, coraje, infancia y oportunidades.

Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…
Sandra, a la izquierda, descargando la mercancía a su llegada a Marruecos.

A su llegada, habían alquilado una casa; cada habitación de ese lugar se transformaría en una clase, y todo, sería la primera escuela que visitarían setenta y dos niños todos los días a partir de ese.

Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…
Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…
Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…

Sí, por suerte Sandra y María no son dos personajes ficticios. Conozco a Sandra desde hace años; compañera de profesión, nos representaba la misma persona. Nos veíamos en castings, festivales… Llegamos a trabajar juntas en algunos capítulos de una conocida serie juvenil y allí nos conocimos un poco más en profundidad. Sentadas la una frente a la otra y compartiendo confidencias mientras comíamos en un parón del rodaje, aún éramos dos desconocidas que empezaban a verse. Sandra es una de esas personas de mirada limpia, sonrisa tímida de medio lado, y una belleza hipnotizadora que ella misma desconoce. Pocos años después, y tras algún tiempo sin vernos, conocía el nacimiento de la ONG que había fundado junto a María.

Su labor no había hecho más que empezar. Su siguiente destino fue un pequeño pueblito de Tánger, Beni Mslem. La escuela del lugar estaba completamente descuidada. No tenía ventanas, el tejado estaba roto y aunque el duro frío no impedía a los niños del lugar asistir a clases todos los días, María y Sandra, a partir de ahora “Idea Libre”, decidieron contratar una empresa que pondría techos y ventanas mientras ellas volvían a recorrer kilómetros, esta vez cargadas de botes de pintura para las paredes de la escuela y material escolar para todo el año.

Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…
La escuela, antes de su labor.
Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…
La escuela, como es en la actualidad.

Un nuevo destino: ¡Kenia! Un poblado más, un solo pozo, insuficiente para abastecer a toda su gente. “Cuando te mira un niño de seis años y te dice: ¡tengo hambre! ¡Dios, Xenia!” Me decía Sandra.

“LA EDUCACION ES EL ARMA MÁS PODEROSA

PARA CAMBIAR EL MUNDO”.

NELSON MANDELA

No se me ocurre un mejor referente y ellas lo tienen tan claro… Saben que el cambio es lento, pero no se conforman. Contrataron esta vez a dos profesoras que viven cerca del poblado; aún no existía el lugar que sería su escuela, pero no había tiempo que perder, así que esos niños empezaron a dar sus clases bajo un árbol; muchos de esos niños tienen sida, malaria… pero CADA MAÑANA, caminaban hasta ese árbol para aprender.


Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…
Sandra reparte material escolar.

Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…

Ahora estos niños, caminan cada mañana hacía sus dos clases construidas y se sientan en sus pupitres para recibir sus lecciones. Comparten dos pozos en lugar de uno; y pronto tendrán una cocina que les permitirá comer una vez al día; ahora solo comen una vez cada dos.


Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…
María con la escuela en construcción y sus niños.

Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…
La escuela.
Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…
Sandra y los niños con el nuevo pozo.
Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…
María con uno de los niños.
Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…
Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…

¿Tu hijo duerme? Mi hija sí. Duerme sin pasar frío ni calor, no siente el hambre más de un segundo y nunca le va a faltar el amor. Un día, decidirá qué hacer con su vida. Le irá mejor o peor, pero nadie le negará el derecho a una educación que le permita soñar, que le permita crecer y que le enseñe que el mundo no es un lugar justo para todos y que se puede convertir en algo mejor.

No importa el lugar del mundo donde se oiga el llanto de un niño, si podemos conseguir que uno solo deje de llorar, habrá merecido la pena. A día de hoy, Idea Libre sigue creciendo gracias a toda la gente que les apoya activamente con su trabajo y a todos aquellos que colaboran con pequeñas y medianas donaciones. Organizan eventos y mercadillos solidarios para poder seguir construyendo lugares necesarios para el desarrollo de comunidades, acalladas y maltratadas, como lo son la mayoría de las de África.

Si pinchas en este link puedes ver el vídeo de sus primeros 1400 kilómetros, un vídeo para el que contaron con el fotógrafo Cuco Cuervo. Yo me uno a estos corazones y su cambio ¿te animas?

Muchos niños se van a dormir hoy con una sonrisa; algún día, con el estómago un poco más tranquilo; y cada mañana se levantan y atraviesan una puerta que da a un mundo de colores, de ilusión y oportunidades, un mundo lleno de herramientas para seguir construyendo, un mundo lleno de “IDEAS LIBRES”.

Vivir tu descubrir: El árbol de los sueños…

ONG de Cooperación Internacional

Dpt. Administración

Sandra: 625.828.625

María:677.13.53.54

www.somosidealibre.org

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