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¿Tienes la continua sensación de que vas acelerada, las horas parecen minutos y que vives en el día de la marmota? Recientemente he puesto en práctica evitar decir en voz alta la expresión “no tengo tiempo”, palabras inconscientes que hace no tanto salían de mi boca como un mantra cargado de prisas y vibraciones estresantes.

Creo que esto no es solo cosa mía, me atrevo a declarar que la idea ha arraigado en nuestras mentes como un hashtag maligno: #notengotiempo (emoji del diablillo).

Cuando algo nos alegra, nos genera bienestar, o satisfacción, nuestra energía vital se incrementa. Por el contrario, cuando algo nos preocupa, nos agobia, nos entristece, enfada, o nos pone nerviosos nos apagamos y nuestra fuerza vital se reduce. El tiempo se ha convertido en el oro del siglo XXI, lo es todo, por lo tanto sentir que no se tiene tiempo para nada impacta en nuestro sistema nervioso negativamente.

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Bajo la presión de cuadrar horarios laborales con disfrutar de un poco de vida personal: ir al gimnasio, mantener activo el círculo social, pasar tiempo con la pareja o buscarla, la familia, y desarrollar algún hobby si se tiene, nos hemos convertido en corredores de fondo atrapados en una agotadora carrera contrarreloj que no parece tener fin y nos lleva al agotamiento.

Por fortuna, este mal tiene solución pues, por más que parezca que los días, las horas, o los minutos son estáticos y contables, lo cierto es que el tiempo es relativo y elástico.

Tenemos la responsabilidad y la libertad de vivirlo con mejor actitud, de pisar el freno y ponernos en modo slow motion. Pero, ¿cómo?

Una prueba clara es que todos tenemos una percepción temporal distinta, por ejemplo, esperar en el aeropuerto porque el avión se ha retrasado puede ser algo eterno y tedioso para alguien que tiene que llegar a una reunión en su destino, y de lo más agradable para el que está sentado a su lado entretenido viendo un episodio de su serie favorita.

Para mí, la clave está en la aceptación de que la jornada tiene las horas que tiene y en respetar ese ciclo natural en el que debo aprender a gestionar las tareas, actividades, y necesidades que tengo desde la calma.

Slow

- El orden ayuda mucho. Yo me programo priorizando qué debo atender sí o sí y dejo para el final lo menos importante.

- Respetar un horario es la manera de poner límites, trabajar dos horas más al día solo te consumirá y apenas cambia el resultado.

- Desacelerar. Las prisas no son sanas, cada cosa merece su momento y concedérselo es siempre un acierto.

- Parar el cronómetro. Tenemos el poder de parar, de detenernos por cinco minutos a respirar y a estar en silencio. Aprender a meditar te ayudará.

- Crea tiempo personal y equilibra; dedícalo a hacer lo que más te gusta, ¡te sentará de maravilla!

- El tiempo es flexible, flexibilízate y fluye con él, dejar de mirar el reloj de vez en cuando es muy saludable.

Son consejos sencillos que pueden hacerte la vida menos estresante y más placentera, espero que te sean útiles.

¡No te pierdas el post del próximo jueves dedicado a maquillajes para Noche Vieja! Tres looks ideados por la maquilladora y pintora Laura Pérez @holau_perez y retratados por el fotógrafo de moda @luismalibran, un equipo de fiesta.

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