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Más que Yoga

POR Carla Sánchez

Tomando el sol de forma consciente

¿Tomar o no tomar el sol? He ahí el dilema. Yo digo que sí, pero con moderación, inteligencia y mucha conciencia para beneficiarnos al máximo de las bondades de nuestra estrella favorita en lugar de sufrir los estragos del exceso.

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Aún me sigue sorprendiendo que, con la cantidad de información que existe actualmente sobre los efectos nocivos de la radiación solar en la piel, haya personas que no se protegen adecuadamente e incluso abusan del sol en ciertas épocas del año.

Nos guste o no, el bonito tono bronceado que coge la piel cuando tomamos el sol no es un signo de salud, sino una respuesta de la dermis al daño celular que se produce al haber sido expuesta a las radiaciones.

Para mejorar nuestra relación con el protector solar, conviene desmentir ciertos mitos que causan bastante confusión a más de uno.

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Hay que broncearse para obtener vitamina D

Si bien es cierto que la principal fuente de vitamina D proviene de tomar el sol, para que la síntesis se produzca solo se necesitan entre 10 y 15 minutos al día de exposición, tiempo suficiente para que el organismo realice esta función.

La dieta también ayuda pero los alimentos que contienen vitamina D son pocos y conviene apoyar con suplementación, incluso si se toma el sol. Hay que tener muy en cuenta que el empacho solar del verano no va a generar reservas de esta vitamina para todo el año.

Mi recomendación es revisar los niveles realizando una análitica profunda, llevar una dieta variada y tomar el sol en mini dosis de 12 minutos al día en horas donde no queme. Recuerda que para realizar la síntesis la piel debe estar libre de protección solar.

Volviendo al tema del bronceado, ¡falso!, no necesitas estar morena para tener niveles altos de vitamina D.

Si eres moreno de piel el sol no te afecta

Otra trampa en la que cae mucha gente. Por desgracia, la radiación solar nos afecta a todos sin importar el color de nuestra piel, otra cosa es que la rojez se note menos, sin embargo el daño se produce igualmente, por lo que mejor no correr riesgos y untarse bien de crema.

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Tomar el sol de la mañana y de la tarde es inocuo

Ojalá así fuera, pero me temo que no. Los rayos ultravioletas que más nos afectan son los VVA y los UVB. La presencia de UVB es más elevada entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde; en cambio los UVA, de los que somos menos conscientes porque no dan tanto calor ni enrojecen demasiado la piel, están presentes durante todo el día.

Por lo tanto los rayos ultravioleta, además de acelerar el envejecimiento prematuro de la piel, también son responsables de la aparición de cáncer, así que conviene cuidarse de ambos por salud y por estética, en este orden.

Usar alta protección en el rostro y baja en el cuerpo

¿Por qué consideras que la piel de tu cara es más importante que la del resto de tu cuerpo? Es verdad que el rostro, el cuello, el escote y las manos están más expuestas durante todo el año y hay que reforzar pero, a la hora de padecer los estragos del sol, el resto de la piel también sufre. Con ese hábito solo conseguirás cuidar mucho unas áreas y maltratar otras, así que mejor usar un único factor de protección elevado para todo.

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