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Más que Yoga

POR Carla Sánchez

Los mudras: cómo hacer el Apan vayu

La complejidad del yoga enmarca numerosas técnicas que apoyan el objetivo de crecer física, emocional y espiritualmente. Una de las más conocidas, pero quizá menos trabajadas en las clases de yoga en occidente, es la práctica de Mudras o posiciones de manos, ¡descubre qué pueden hacer por ti!

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Mundras de yoga

Podría decirse que son auténticas asanas ejecutadas con las palmas y los dedos de forma que puedes practicarlos independientemente, o integrarlos dentro de una secuencia de yoga dinámicamente.

Son gestos sagrados destinados a potenciar determinados estados de conciencia. Se relacionan también con las cualidades de los chakras, los centro energéticos del cuerpo, y con ciertos aspectos de nuestra personalidad. Tienen un efecto equilibrante y sanador íntimamente ligado a su significado, la traducción literal es “producir gozo”.

Con frecuencia, dibujamos mudras con las manos sin ser conscientes de ello, posiciones que consideramos cotidianas están coordinadas por nuestra intuición y tienen su objetivo. Fomentan la atención y la intención por lo que hay una unión directa con la mente.

Hoy quiero hablarte de Apan Vayu. Es un mudra que quizá resulte raro o incómodo al principio, pero en pocos días practicándolo lo encontrarás confortable. Los dedos pulgar, medio y anular se unen en el centro, mientras que el índice se recoge hacia la palma y el meñique queda estirado.

Mundras de yoga

Se asocia al chakra corazón o Anahata, elevando su vibración y los sentimientos. Esto tiene su reflejo en el plano físico y se vincula al buen funcionamiento del aparato circulatorio, al alivio de problemas cardíacos, e influye también sobre el periodo menstrual de forma positiva.

En el plano mental, aporta serenidad y equilibrio emocional, cultiva la auto confianza y nos ayuda a creer en la vida desde la ilusión.

¿Cómo practicarlo?

Puedes meditar sobre su significado amplificándolo. Busca una posición sentado que te resulte fácil de mantener por largo tiempo, por ejemplo Sidasana, en una silla con la columna recta, o incluso con la espalda apoyada en la pared y las piernas estiradas.

Forma la figura en tus manos para poner en ella toda tu atención y ten presentes los atributos de Apan Vayu mientras respiras con calma.

Otra manera es aplicarlo a tus meditaciones cotidianas como complemento, o en los ejercicios de respiración que más te gustan.

Dentro de la práctica más física de yoga resulta un añadido interesante sin importar el estilo que realices, ya que aumenta la concentración y completa cada asana conectándola con la emoción.

Si padeces alguna afección cardíaca hazlo para generar paz interior; si estás en un momento emocional inestable también te ayudará a encontrar tu centro. Tus manos curan, no dudes en ejercitarlas a través de los mudras y utilizarlas con amor.

Namaste.

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