BLOG

Más que Yoga

POR Carla Sánchez

La India: Mi viaje yogi

¿Estás pensando en montarte unas vacaciones de yoga, hacer una viaje a algún país exótico para practicar, o asistir a un retiro? Estos planes pueden ser maravillosos o algo decepcionantes en función de lo que esperes de ellos. Mi consejo es: ¡ponte en modo explorador y ábrete a cualquier experiencia!

Actualizado el

Viaje yogi

Al principio éramos nómadas.

Viajar forma parte del ser humano, el impulso natural de movernos, de explorar y descubrir nuevos horizontes. Nos desplazábamos en busca de comida, caza, zonas fértiles que proporcionaran alimento y la aparición de la agricultura fue el comienzo de un gran cambio. Poco a poco nos fuimos asentando en comunidades sedentarias, precursoras de nuestro actual modelo de vida, pero el ansia de viajar nunca cesó.

Se ha ido transformando para dar paso a otra manera de transitar por el mundo, la curiosidad de conocer distintas culturas, de admirar la belleza de la naturaleza y de compartir momentos especiales. Ahora viajamos para hallar la emoción, que no deja de ser algo esencial e íntimo, que nos conecta profundamente con lo que somos y lo que nos rodea.

flores

Os voy a contar cómo fue mi primer viaje al norte de India; la yogini que aprendió el yoga en occidente se iba en busca de los orígenes.

Es un país cuya fama mística resulta difícil trascender. Se escuchan tantas historias de gente a la que le ha cambiado la vida, que repite una y otra vez, personas que se han quedado a vivir allí, que puedes perderte en una idea un tanto mitológica de lo que vas a encontrar, generando excesivas expectativas.

Cierto es que también hay quien ha tenido una vivencia negativa y no tiene intención de volver allí jamás (conozco a unos cuantos).

Norte de la India

El extra era viajar de la mano del Yoga, una experiencia que va mucho más allá del turismo. Cambiar el escenario siempre te sitúa en un plano mental distinto, la variación de perspectiva se da aunque no la busques y ahí es donde empieza la otra expedición, hacia el interior.

Si a esto le añades la práctica de Yoga y meditación diarias como eje conector, surge la oportunidad de profundizar conscientemente y abrir un espacio de autoconocimiento. Ambos viajes son siempre una aventura en unión, como la misma palabra YOGA indica, unión del cuerpo y de la mente, y por lo tanto, unión universal, porque no estamos separados de nada.

yoga

Elegir destino es importante, un lugar que nos inspire, ya sea por su encanto, por el interés cultural o su magia. Y después viene la disciplina de levantarse pronto cada día y aterrizar sobre la esterilla para comunicarte con tu cuerpo.

Los viajes de encuentro personal son únicos pase lo que pase en ellos. Una ocasión para desconectar de verdad de todo lo que abarrota nuestro día a día y conectar otra vez, echar gasolina premium para volver con la energía renovada siendo un poco más tú y con las ideas más claras.

Pero retomemos India. ¡Pues no fue lo que yo esperaba! teniendo en cuenta que no esperaba nada muy especial en concreto, ya que tenía claro que iba a encontrar mucha suciedad, bullicio, caos, ruido y pobreza entre otras cosas. Para lo peor iba teóricamente preparada.

Viaje India

Tampoco tuve un brote de iluminación, ni sintonicé en especial con la faceta más mística de su cultura, que en realidad dista mucho de mi sentido personal del misticismo.

Sin embargo, la belleza de lo real, de lo que es sin más añadidos, de las conversaciones con mis compañeros de andanza, de los pequeños detalles y la autenticidad de tantas situaciones vividas, positivas y negativas; todo interiorizado a través de mi práctica: las posturas, la respiración, los silencios, la atención consciente... conformaron la experiencia intensa e irrepetible de “mi viaje yogi”, haciéndolo sencillamente enriquecedor.

Te puede interesar:

yoga
Loading...