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POR Carla Sánchez

Aceite de coco: por dentro y por fuera

Censurada en el pasado por considerarse una fuente de grasa perjudicial, en la última década el aceite de coco se ha revelado como un verdadero súper alimento y elixir de belleza para la piel y el cabello. Tanto ingerida como aplicada en usos externos, sus propiedades son un plus de salud al que no deberías renunciar.

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Aceite de coco

La primera vez que tomé aceite de coco tenía doce años. Tras un viaje a Tailandia, mi madre vino cargada de frascos con una pasta blanca y sólida con intensísimo aroma a esta fruta; recuerdo abrir los botes solo para olerla y mi primer instinto era llevármela a la boca. Lo cierto es que lo mismo cocinaba con ella que nos la ponía en el pelo a mi hermana y a mí cuando íbamos a la playa después de cada baño para hidratar.

Cuando consumimos la última porción fue un auténtico drama, porque no era nada fácil de conseguir en aquella época.

Se ha comprobado que las poblaciones del mundo que toman aceite de coco, incluso en cantidades más elevadas de las que se recomienda hoy en día, evidencian un estado de salud extraordinario. La grasa de calidad es fundamental para el buen funcionamiento del cuerpo, así que deja a un lado los prejuicios y empieza a disfrutar ya mismo de los grandes beneficios de este producto de origen tropical.

Por dentro:

Aunque se puede cocinar con este aceite, desde saltear verduras y otro tipo de sofritos, su mayor potencial se obtiene tomándolo en crudo y virgen, donde los nutrientes, vitaminas y minerales se conservan intactos.

Tras varios estudios, la dosis recomendada por expertos es de alrededor de 50 gramos al día, unas tres cucharadas soperas. Ten en cuenta que si además estás tomando otro tipo de aceite (sésamo, girasol, maíz…) esa dosis debería ser menor para equilibrar. Como suplemento diario yo tomo una cucharadita por las mañanas y suelo cocinar con aceite de oliva virgen el resto de las comidas.

Si tragarlo a cucharadas no te gusta, una manera fácil de integrarlo en la dieta es añadirlo a zumos, batidos y a los cereales en el desayuno. En ensaladas también está muy rico y se puede mezclar con aceite de oliva.

Aceite de coco

Entre los beneficios más importantes que te aportará:

  • Tiene un gran efecto saciante, por lo que ayuda a controlar el apetito excesivo.
  • Acelera el metabolismo, por lo tanto favorece la quema de grasa.
  • Equilibra los niveles de colesterol en sangre y ayuda en la prevención de trastornos cardiovasculares.
  • Tiene propiedades antifúngicas y antibacterianas.
  • Nutre internamente el cabello y las uñas generando que crezcan fuertes y sanos.
  • Sus ácidos grasos mejoran las funciones cerebrales, perfecto para estudiantes, personas con estrés o mucha actividad mental, o con enfermedades de deterioro cognitivo.

Por fuera:

El aceite de coco hidrata, nutre, calma y ayuda en el tratamiento de diversos problemas dérmicos. Su contenido en ácido láurico, un ácido presente en la leche materna, ayuda a proteger, suavizar y a mejorar la estructura celular.

Gracias a su textura y propiedades antioxidantes es un bálsamo que penetra fácilmente ayudando a combatir el envejecimiento prematuro de la piel.

Aceite de coco

Se puede aplicar prácticamente como una crema sobre el rostro, al ser muy nutritiva la noche es el mejor momento para hacerlo. Tras haber limpiado la piel y aplicado un serum si lo usas, extiende el óleo con un suave masaje en todas las zonas, incluyendo el contorno de los ojos, ya que es ideal para pieles sensibles.

Se absorbe rápidamente y la sensación de descanso que deja es maravillosa; por la mañana la dermis amanece descansada y redensificada.

Como crema para las manos también es maravillosa, húntalas bien y ponte unos guantes durante quince minutos, es un auténtico flash de hidratación.

Si te van los masajes este aceite te conquistará por su aroma sensual.

Puedes encontrarlo en otros productos de belleza como geles, jabones, champú e integrado en cremas. Una vez más yo me inclino por el uso más rústico y casero, aceite virgen y aplicado en las zonas de interés.

Se emplea también en el cuidado del cabello. Lo hidrata y ayuda a eliminar la caspa ya que mantiene el correcto nivel de hidratación del cuero cabelludo, si acusas alguno de estos problemas no dudes en buscar una línea capilar que incluya este aceite.

Puedes aplicarlo también en medios y puntas como mascarilla en casa, o en la playa después de cada baño. Unas simples gotitas ayudarán a que el pelo no quede como un estropajo y le dará una textura genial con cierto efecto mojado; ¡si tienes rizos los potencia!

También se utiliza en el tratamiento de diversos problemas de piel como la dermatitis, la psoriasis, los eczemas y otras infecciones producidas por hongos o bacterias.

Después de esta larga lista de virtudes estoy segura de que te he convencido. Lo mejor, su precio, un frasco de aceite de coco virgen y ecológico cuesta entre 8 y 12 euros, si lo comparas con una crema es enormemente económico y además dura muchísimo

¡Qué lo disfrutes!

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