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Cómo tu rutina de belleza puede arruinar tus joyas (y cómo evitarlo)

Te enseñamos a restaurar tus piezas favoritas tras sufrir los efectos de los los cosméticos.

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Los diamantes están destinados a ser eternos, pero ¿alguna vez has mirado a tu dedo anular y has pensado: "Mi diamante ya no brilla como solía hacerlo?". Todo requiere un mantenimiento y un cuidado, empezando por uno mismo y terminando por las joyas. En este último caso, es posible que no te hayas dado cuenta pero hay pequeños gestos del día a día que son capaces de dañar tus valiosas posesiones.

Una de ellas es la rutina de belleza que afecta al estado de tus joyas más de lo que crees por lo que vamos a tratar de explicarte cómo evitarlo y de paso qué puedes hacer para restaurar el brillo de tus amados tesoros.

Diamante
Neil Lane

LIMPIADORES

La mayoría de nosotros nos lavamos o enjuagamos la cara por la mañana sin considerar cómo el agua, el jabón y otros productos afectan a la joyería que estamos usando. El jabón agrega una película a los diamantes y los aceites limpiadores apagan los brillos. Además, estos productos pueden dejar residuos en lugares difíciles de limpiar en anillos, pendientes o colgantes.

El agua también puede tener un impacto negativo en las joyas. Si bien un diamante húmedo no es motivo de preocupación, otras gemas, como las esmeraldas, es mejor que no se empapen en líquidos. Teniendo en cuenta todo esto, es recomendable quitarse las joyas antes de lavarse la cara. Eso sí, busca un espacio seguro para dejar las piezas antes de hacerlo porque no puedo decir cuántos de mis clientes han perdido sus anillos por el desagüe o simplemente han olvidado dónde lo han puesto. Para evitar tener que llamar al fontanero, coloca un colador sobre el desagüe y mantenga un pequeño joyero al lado del fregadero.

EXFOLIANTES

Los exfoliantes están diseñados para eliminar las células muertas de la piel para que las nuevas puedan prosperar. Esto es genial para tu cara, pero muy malo para tu joyería. Algunos crean rasguños microscópicos en metales preciosos, como el oro y el platino y, con el tiempo, este desgaste constante puede dañar tus anillos. Antes de comenzar a restregarte el exfoliante, sé consciente de lo que llevas puesto.

Neil-Lane joyas

CREMAS HIDRATANTES

A medida que hacemos la transición de los meses de invierno a las estaciones soleadas, es natural querer echarse lociones y cremas más densas. Si bien la hidratación es sin duda importante, las cremas a menudo dejan un residuo que puede decolorar las joyas, especialmente en piedras más suaves como ópalos y perlas. El oro blanco y la plata también son particularmente sensibles a los aceites, productos químicos y otras fuentes de humedad como el sudor. Cuando se exponen a la humedad, estos metales preciosos tienden a perder brillo, así que trate de guardarlos en un lugar seco y cerrado y póntelos cuando la piel esté limpia y seca.

PERFUMES Y FRAGANCIAS

Ponte el perfume siempre antes que los accesorios. Los aceites que se encuentran en los perfumes tienden a adherirse a las superficies planas de los diamantes, atenuando su brillo. Como algunas de las gemas naturales más bellas del mundo, los ópalos y las perlas no se exponen a las fragancias, lo que puede hacer que se oscurezcan o se vuelvan amarillentas. La regla de oro cuando se trata de joyas es "lo último, lo primero", es decir, deben ser lo último que se pone uno antes de salir de la casa y lo primero que se quita al llegar a casa antes de comenzar la rutina de belleza nocturna.

Joyas de Neil Lane
Neil lane

EL MEJOR RITUAL DE BELLEZA PARA TU JOYERÍA

Además de quitarte las joyas, hay algunas formas en las que puedes asegurarte de que tus piedras preciosas resistan la prueba del tiempo. De vez en cuando es recomendable llevarlos a para que los analicen y les hagan una limpieza profesional, pero la mayoría de las piezas también se pueden mantener de forma rutinaria sin tener que ir al joyero. Los anillos de compromiso, por ejemplo, pueden enjuagarse con agua tibia y un poco jabón para lavar platos y frotarse con un cepillo de dientes. Asegúrate de restregar suavemente, ya que cepillar demasiado fuerte puede aflojar las piedras, especialmente los diamantes más pequeños.

Si buscas un método de limpieza más delicado, puedes seguir el ejemplo de la extraordinariamente glamurosa Elizabeth Taylor cuyo remedio casero está comprobado y funciona: introduce tu anillo en un vaso de vodka o ginebra durante la noche y enjuágalo con agua por la mañana.

Otra nota importante para mantener sus joyas, concretamente tus anillos, es leer siempre las instrucciones del limpiador de joyas para garantizar un uso adecuado y evitar daños. De la misma manera, lee cuidadosamente qué dice tu garantía o póliza de seguro. Algunas incluso pueden requerir que se haga una inspección anual de su anillo para verificar que se está limpiando y cuidando.

Ciertos metales como el oro se pueden pulir o tratar con deslustre frotando suavemente con un limpiador para joyas preparado o con agua y jabón mezclados con unas pocas gotas de amoniaco. Los ópalos y las perlas se pueden limpiar con un paño suave, agua tibia y jabón para platos, pero asegúrate de hacerlo con cuidado porque las perlas generalmente se enganchan y mojarlas puede debilitarlas. Por esa razón, las perlas también deben llevarse a recortar cada 10 años aproximadamente. Y si heredaste una reliquia que se hizo en una época diferente, también se recomienda obtener una opinión de expertos antes de limpiarla no vaya a ser que la estropees.

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