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Cómo lidiar con tu ansiedad para mantenerte lejos de la nevera

Si no puedes evitar pasarte por la nevera cada poco tiempo, presta atención a los consejos que nos dan estas expertas para lidiar con la ansiedad y el picoteo constante.

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Cómo lidiar con la ansiedad con la comida estos días

Vivimos un momento extraordinario y, aunque los planes para ocupar nuestro tiempo durante estos días y que el confinamiento se nos haga más llevadero son infinitos, hay quien siempre termina recurriendo a lo mismo: la nevera. Tranquila, es normal, las tentaciones están por todas partes: stories en Instagram de reposteros improvisados, tips de recetas ricas en cada publicación, demasiado tiempo libre... En fin, lo difícil sería no caer en ello.

A pesar de que sabes cuáles son los alimentos de los que deberías alejarte esta cuarentena para mantenerte, seguro que a veces no puedes evitar darte un paseo hasta la cocina y terminar picoteando lo que pilles por ahí. Si te sientes identificada con esto, lo importante es que no te obsesiones: todo tiene solución y es el momento de encontrarla. Hablamos con expertas para que nos expliquen cómo controlar este impulso.

Fran Sabal, nutricionista, autora de Nutrición Emocional y Trainer de Programación Neurolingüística propone plantearnos qué es la ansiedad y por qué la sentimos. "Provoca que nos surjan dudas, estemos nerviosos, y esto nos lleva a hacer cosas como comer para saciar esas inseguridades y pensamientos negativos", explica. "La comida nos quita esa sensación de forma puntual pero, al cabo de unos minutos, volvemos al punto de partida, y lo único que hemos conseguido es coger kilos innecesarios y sentirnos aún peor", afirma la experta.

Llena tu depensa de alimentos saludables

"Lo primero que hay que hacer es dejar de demonizar la nevera", aconseja la doctora Electa Navarrete, especializada en Bioquímica y Medicina Estética y nº1 de España en Cellfina. "Llénala de alimentos saludables, depende de ti negativizarla o no", dice.

La nutricionista Sofía Giaquinta coincide: "Todo lo que no entra en casa deja de ser una tentación". Para ello, lo mejor es que planifiques la lista de la compra y lo que vas a comer a lo largo de la semana, evitando caer en los ultraprocesados como cereales, galletas, fiambres o chocolatinas.

Practica la alimentación de forma consciente

Es importante que miremos nuestras sensaciones de frente. Piénsalo así: la vida nos acaba de brindar todo su tiempo. Aprovecha para observar tu cuerpo y aprender de esta situación, sacar lo mejor de ti. Tienes una oportunidad para organizarte mental y nutricionalmente. "Para y siéntate, es el momento de aprender a alimentarse, comprar con conciencia. El tiempo, por primera vez, lo manejamos nosotros. Es una oportunidad de oro para reeducarte", aconseja Electa.

Sofía recomienda evitar la alimentación emocional: "No atraques la nevera por impulsos". ¿Su truco? Adelantarse a estas situaciones: "Prepárate un picoteo de lo que más te suele apetecer y déjalo para cuando realmente lo vayas a disfrutar. Si lo planificas de forma pausada e inviertes algo de tiempo en realizarlo, evitas comer de forma automática". Es el momento de pararnos a pensar por qué tenemos hambre, si realmente la tenemos o si la confundimos con una sensación de sed.

Marta Vallejo, diestista y nutricionista de la Clínica Opción Médica destaca que es importante diferenciar el hambre emocional del físico. "Si a una persona cercana no le aconsejarías comer cuando está aburrido, tampoco te lo apliques a ti misma", aconseja.

Cómo lidiar con la ansiedad con la comida estos días

Mantenente ocupada

"Muchas veces es el propio aburrimiento el que nos hace acudir a la nevera", explica Rocío Escalante, titular de Arbosana Farmacia y experta en dermocosmética y nutrición. "Es vital ocupar el día, aun sin salir de casa: marcarte horarios para teletrabajar, hablar con tus amigos, disfrutar de una serie, leer un libro o hacer ejercicio. Así nos olvidaremos de comer constantemente", dice.

Sofía recomienda buscar buenas sensaciones por otras vías: "A través de la comida buscamos también el bienestar, el placer, disfrutar comiendo. Un punto importante sería encontrar otras tareas que puedan proporcionarnos esa sensación, y no volcar siempre todas nuestras emociones comiendo". Aprovecha el momento para hacer aquello que siempre has querido y para lo que no has encontrado tiempo. "Vamos a pautarnos una rutina realista que realmente disfrutemos. Dedícate un rato a ti", apunta la nutricionista.

El ejercicio siempre es una muy buena opción, no solo para mantener la forma, también para liberarnos y desconectar durante un rato, olvidando la sensación de hambre constante. "Aparte de los ejercicios de cardio que nos ayudan a quemar grasa y mantener el peso, el mindfulness, yoga, relajación y pilates tienen un doble efecto positivo en nuestro cuerpo. Por un lado nos tonificamos. Por otro, aprendemos a canalizar la energía y reducimos la ansiedad que nos impulsa a comer a deshoras", cuenta Fran Sabal.

Lleva un orden

Mantén unos horarios de comida fijos para no tener hambre entre horas. "Por la mañana, el desayuno es sagrado y así lo debemos cumplir, con una buena ración de frutas, frutos secos, lácteos o huevos. Te van a aportar energía y van a ayudarte a llegar al mediodía sin nada de ansiedad", explica Rocío.

Sofía lo tiene claro: "Vive el día que toca. Con esto quiero decir que, si es miércoles, puedes hacerte una ensalada porque no te apetece cocinar, pero el domingo toca paella, cocido o lo que más te guste en casa".

Además, procura evitar la sensación de estar demasiado llena o, al revés, llegar al punto de tener mucha hambre. "Los alimentos no sacian. El sistema saciante lo tenemos en la cabeza, no es físico. Debemos buscar la manera de que el estómago no tenga sensación de vacío, porque vamos a tener tanta hambre que caeremos en el picoteo", dice Electa. Nos da un consejo práctico: "El truco es comer con un intervalo de tres horas aproximadamente (en caso de que lo necesites). De manera saludable, con proteínas, vegetales o frutas, y con hidratos en las primeras horas del día".

Rocío lanza un par de tácticas: "Reduce las raciones. Come en platos más pequeños, por ejemplo". Aprovecha para elaborar comidas que aporten la cantidad de nutrientes recomendados por la OMS, y confía en los picoteos sanos. ¿Uno de sus favoritos? Los batidos de fruta congelada. "Son riquísimos y muy fáciles de preparar", desvela.

Ten paciencia

Date tiempo. Puede que no lo consigas a la primera, y no pasa nada. Es un proceso que cuesta y se consigue poco a poco, prestándote atención a ti misma.

"Si nuestro sistema del apetito y la saciedad funcionan correctamente, nuestra sensación de hambre disminuirá por sí sola", dice Sofía. "Parar, pensar y conocerse a uno mismo puede llevarnos por caminos desconocidos y sorprendentes. Si antes picoteabas continuamente y desde que te preparas una infusión para teletrabajar frente al ordenador ya no te apetecen esos picoteos, es porque has aprendido a distinguir tu sensación de la de de hambre", afirma.

Una ayuda extra

Si te cuesta mucho controlarlo, hay plataformas online que proponen asesoramiento nutricional gratuito a través de su equipo de expertos. Es el caso de PronoKal que ha puesto en marcha una iniciativa solidaria para aportar información gratuita a través de su web a todas aquellas personas que necesiten consejo o un plan nutricional.

¡Ánimo!

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