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Protectores solares ecológicos y respetuosos con los océanos

Numerosas firmas eliminan los filtros dañinos y se suman a la carta de compromiso para salvar los males. Este verano protégete a (y con) conciencia.

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Océano

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Piensa en una pequeña playa que alberga cada día a unas 3.000 personas. Ahora vuelve a imaginar a cada uno de estos bañistas cumpliendo con el ritual cosmético de ponerse crema para el sol de la cabeza a los pies. Según un estudio reciente, un hábito tan común en nuestras costas se traduciría en 68 kilogramos de producto vertidos al mar. Todos los días. O lo que es lo mismo: más de dos toneladas durante todo el verano. Impresiona, ¿verdad?

A estudiar los efectos contaminantes de los protectores solares se ha dedicado los últimos quince años la doctora en química e investigadora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) Silvia Díaz Cruz, cuyos trabajos han sido determinantes para que la República de Palaos, uno de los cuatro países que conforman la Micronesia, y el estado americano de Hawaii hayan sido pioneros en prohibir ciertos filtros solares –oxibenzona y octinoxato–, una legislación prevista para el 1 de enero de 2020 y 2021, respectivamente, a la que se han unido, según cuenta esta experta, Aruba, Key West (Florida), la isla caribeña de Bonaire y ciertos destinos turísticos de México. “Desde la Comisión Europea han contactado conmigo para conocer las investigaciones científicas actuales con el fin de promover en un futuro alguna política ambiental al respecto en Europa. En España todavía no existe una regulación, aunque siendo como es un país tan turístico, con muchos kilómetros de costa, es totalmente necesario hacer un mapa de la situación de la contaminación por filtros solares”, explica Silvia Díaz Cruz.

VALOR DE LEY

Las investigaciones, no solo de esta química española sino de decenas de expertos, ponen bajo la lupa las consecuencias devastadoras de los filtros solares para el ecosistema marino:

“Se han observado efectos de disrupción endocrina en especies acuáticas, como la feminización de los peces, y malformaciones y blanqueamientos en los corales”, revela Díaz Cruz.

Estos últimos preocupan especialmente, ya que, aunque solo representan el 0,2 de la superficie total de los océanos, de ellos dependen las especies marinas (acogen a cerca de un tercio de su totalidad) y son claves para frenar la erosión de las costas. Conclusión: urge una regulación ambiental. A juicio de la investigadora del CSIC, se va por buen camino: “El mayor conocimiento científico del que se dispone sobre los efectos dañinos de determinados filtros UV está obligando a las firmas de cosméticos a modificar sus formulaciones y derivarlas hacia productos naturales testados con ensayos ambientales, de forma que sean respetuosas con el usuario, pero también con el medio ambiente”, aclara Díaz Cruz.

Las firmas están recogiendo el mensaje SOS y poniéndose las pilas.

Cremas solares

Bolso en esparto, de Cuquetes DeSign; (cuquetesdesign.com). Figuras decorativas, y banco de madera, de Zara Home; (zarahome.com).

  1. B-Potect SPF 50, de Avène (14,70€)
  2. Crema Solar Facial Antiedad SPF 50, de Caudalie (20,60 €)
  3. HydroOil SPF 30, de Isdin (19,50€)
  4. Spray Rostro y Cuerpo SPF 50, de Nuxe (25,95 €)
  5. Photoderm Kid SPF 50, de Bioderma (19,95 €)

A FAVOR DE UNA 'CORALICULTURA' SOSTENIBLE

Los laboratorios Avène fueron los primeros, en 2013, en adaptar sus solares a una estricta carta de formulación que contemplaba, entre otras premisas, la reducción de los filtros solares a cuatro o cinco (lo habitual es que una fórmula contenga entre siete y nueve), seleccionados de forma ecorresponsable –exentos de oxibenzona (benzofenona–3), octinoxato (etilhexil metoxicinamato) y octocrileno– y no hidrosolubles, para no ser asimilados por los organismos marinos. Más allá de la fórmula, Avène se unió a Pur Projet (una compañía creada para ayudar a otras a proteger los ecosistemas de los que dependen), para apoyar el proyecto Pur Corail, destinado a regenerar corales en Indonesia mediante la creación de viveros y de una ‘coralicultura’ sostenible, en asociación con poblaciones locales. El resultado: desde 2016 han sido replantados más de 3.200 corales frente a las costas de las islas de Bali y el objetivo es invertir en mejoras para la gestión de los residuos plásticos y de aluminio.

LOS AUTÉNTICOS WATER LOVERS

La relación de Biotherm con el mar ha existido siempre, ya que el plancton termal es la quintaesencia de sus fórmulas, pero su compromiso arrancaba en 2012 con el programa Water Lovers, cuyo plan de ruta para proteger los océanos pasaba por eliminar las microesferas de plástico en todas sus fórmulas (Cosmetics Europs ha recomendo al sector hacerlo antes de 2020 y, según Stanpa –Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética–, la industria cosmética europea ha reducido ya su uso un 97,6∞, lo que equivale a 4.250 toneladas de micropartículas plásticas que han sido ‘barridas’). La firma perteneciente al grupo L'Oréal daba un paso más en 2017 al crear una plataforma de pruebas medioambientales, llamada Ocean 5 PlatformTM, a través de la cual testean su cosmética solar: “Para analizar el impacto potencial de cada una de las fórmulas en la biodiversidad acuática fue necesario contar con veinte investigadores”, se enorgullecen desde Biotherm, que defiende que sus filtros no impactan en los corales, por mucho que se encuentren a concentraciones extremas.

LO ÚLTIMO: UN CERTIFICADO PARA ADOPTAR CORALES

“Para mi nueva línea solar no quería tener que elegir entre protección de la piel y protección de la naturaleza”, reflexiona Mathilde Thomas, fundadora de Caudalie, firma que estrena en 2019 una generación de cosmética solar (se retira la línea anterior) compuesta por cinco productos desprovistos de los llamados “filtros polémicos”. Tras analizar las 25 moléculas autorizadas en Europa, la marca ha eliminado los filtros químicos sospechosos de ser disruptores endocrinos –otinoxato y octocrileno–, los filtros en forma de nanopartículas y los considerados tóxicos para el ecosistema marino, como la oxibenzona y el otinoxato, responsables, según un estudio publicado por el científico Joseph C Di Nardo en el Journal of Cosmetic Dermatology, de la muerte de miles de corales cada año. Decidida a proteger a “los árboles del mar, que son los corales”, Mathilde Thomas se ha unido a la asociación Coral Guardian para impulsar un programa de restauración de los corales que, solo este año, pretende transplantar, restaurar y proteger 3.000 corales de Indonesia y Colombia. Además, la fundadora de Caudalie ha creado un certificado que permite, a nivel individidual, adoptar corales por geolocalización (más información en la web coralguardian.org/adopte-corail/).

Cremas solares
  1. Sunnique Naturals SPF 30, de Ecran (12,95 €)
  2. Waterlover Sun Milk SPF 30, de Biotherm (24,50 €)
  3. Face Sun Protection SPF 30, de Nilens Jord (22,15 €)
  4. Tratamiento para ojos y zonas sensibles SPF 50, de Lierac (24,90 €)
  5. Compact Solaire Minéral, de Clarins (37 €).
  6. Bolso de ganchillo, de Cuquetes Design.

SALVAGUARDAR LOS GENES Y UNA LUCHA CONTRARRELOJ CONTRA EL PLÁSTICO

La francesa Clarins es otra de las firmas que ha respondido a la llamada de la responsabilidad con el ecosistema marino, comprometiéndose a preservar los corales. Sin ir más lejos, en enero de 2018, Alberto de Mónaco hacía entrega de la cruz de la Orden de Saint–Charles a Olivier Courtin–Clarins por los estudios que el grupo lleva a cabo en asociación con el Centro Científico de Mónaco y que, atención, tienen como objeto los genes de los corales para, así, poder salvaguardarlos.

Y ¿qué ocurre con los miles de tubos de plástico que se venden cada verano? Esta fue otra de las preguntas que se hizo el grupo galo y que le llevó a respaldar el ambicioso proyecto de Plastic Odyssey, un catamarán de 25 metros que se propulsa gracias a los plásticos que recoge en cada escala. “Tras la selección y el reciclaje a bordo, los materiales no reciclables se convierten en carburante para alimentar los motores de la embarcación”, detallan los responsables. Además, todos sus envases han sido fabricados utilizando plástico reciclado y son reciclables, con el fin de limitar su impacto en el medioambiente.

Plantas marinas

"Se han comprobado efectos de disrupción endocrina –endometriosis, obesidad…–en humanos como consecuencia de ciertos filtros solares.” —Silvia Díaz Cruz, doctora en química del VSIC

¿Y QUÉ PASA CON NOSOTROS, LOS HUMANOS?

Ojo a estos datos: según la NASA, la cantidad anual de radiación UV que llega al hemisferio norte ha aumentado en un 5% en la última década, en Australia el 15% y en la Antártida el 25∞ . Además, existen estudios que indican que una disminución del 1% en los niveles de ozono implica un aumento del 3% en la incidencia del cáncer de piel. La estadística sobre esta enfermedad tampoco es halagüeña: el número de casos de cáncer de piel es diez veces mayor que hace cincuenta años y, según la OMS, el 90% tiene su origen en la radiación UV natural. Ante esto, no queda más que protegernos del sol, según la farmacéutica especialista en dermocosmética Inmaculada Canterla. ¿Que cómo hacerlo? “Resulta difícil estar exentos de sustancias que generen alguna toxicidad al ser humano y a su entorno. Los filtros solares, por otra parte, son básicos para la fotoprotección de la piel, además de la única opción que existe para protegernos de la radiación UVB y UVA. Su beneficio, a nivel salud, es mucho mayor que su toxicidad (mínima para el ser humano)”, advierte esta experta.

“Yo prefiero los filtros físicos o minerales (óxido de zinc y dióxido de titanio), porque son más limpios que los químicos. Estos últimos, como la oxibenzona o el octocrileno, tienen mayor posibilidad de causar reacciones y que sean absorbidos por el cuerpo. Es decir, tienen un mayor riesgo de toxicidad”, añade.

A esta toxicidad vuelve la experta del CSIC Silvia Díaz Cruz, recordando que no es un tema exclusivamente ecológico: “Se han comprobado efectos de disrupción endocrina –endometriosis, obesidad...–, además de la transferencia materna vía placenta y lactancia como consecuencia de la descarga al medioambiente de ciertos filtros solares”

Plastic Odessy

SE LLAMA PLASTIC ODYSSEY y es la expedición en catamarán que partirá en 2020 y recorrerá, durante tres años, Centroamérica, Asia–Pacífico y África, para emprender una particular lucha contra el plástico. Los deshechos recogidos en cada escala le servirán de motor, y el propio barco se convertirá en taller y sala de pruebas de las máquinas que más tarde se proporcionará a las comunidades locales para que aprendan a reciclar sus propios plásticos o a convertirlos en carburante.

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