Sostenible

¿Champú sólido? ¿Envases reciclados? Garnier acelera su revolución sostenible con el compromiso 'Green Beauty'

Repensar todos los procesos para tener un impacto mínimo en el medio ambiente. Así quiere Garnier sumarnos a todas al compromiso Green Beauty.

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@garnier_es

"Vamos a desenseñar a desaprender como se deshacen las cosas", decían en el mítico programa de los años 80 La Bola de Cristal. Algo parecido sucede cuando una gran marca cosmética como Garnier decide comprometerse con el medio ambiente y transformar por completo el sector. Y es que la firma de cuidado del cabello y la piel de L'Oréal ha hecho de la Green Beauty el centro de una revolución que ya empezamos a disfrutar en nuestro neceser. El objetivo es hacer más sostenible y transparente la marca de aquí a 2025.

Por ejemplo, en su último informe sobre los progresos en sostenibilidad, la marca confirma que gracias al uso de plástico reciclado, en 2019 se ha ahorrado producir 3.670 toneladas de plástico virgen, el 9,8% de su consumo anual, pero el objetivo es multiplicar por 10 esa cifra, hasta conseguir que todos los envases de Garnier estén hechos de ese material.

Pero no solo el exterior de los productos importa. Garnier quiere que desde que se encienda la primera bombilla de sus fábricas la energía utilizada sea renovable. También reducir el consumo de agua (un 45% menos hasta 2019), alcanzar la neutralidad de emisiones de CO2 y lograr que todos sus ingredientes renovables procedan de aprovisionamiento sostenible. Una revolución verde que también quiere ahondar en el aprovisionamiento responsable, con el empoderamiento de hasta 800 comunidades en todo el mundo, en la producción de ingredientes como el aceite de argán.

La apuesta también va a exigir mucho compromiso a los consumidores. Garnier se enorgullece de ser una marca "que democratiza la belleza". Por eso, el reto más importante sea posiblemente lograr todos los objetivos de sostenibilidad que se han impuesto y, a la vez, seguir siendo líder en las estanterías de nuestros baños en todo el mundo. Sobre todo, cuando no sólo hablamos del precio de los productos. ¿Prescindirías de tu champú líquido para lavarte el pelo con un jabón sólido? ¿Comprarías un tubo cosmético en el que parte del plástico ha sido sustituido por cartón? ¿Cuánto valoramos los sellos ecológicos en los productos?

Para saber un poco más de las últimas tendencias verdes de la cosmética, hemos hablado con André Albarrán, general manager de Garnier en España.

garnier Andre ALBARRAN

InStyle: Es realmente emocionante la lectura de su Informe sobre los progresos en sostenibilidad de 2019. Sobre todo porque impresiona el alcance revolucionario del reto y la seriedad con la que Garnier lo está afrontando. También porque convierte 2020 en un año no tan malo, desde el punto de vista de los objetivos verdes conseguidos por su empresa. Nos gustaría empezar por una primera cuestión que está en la base de todo. Uno de sus objetivos principales es la eliminación del plástico virgen en todos su productos en 2025. Pero, ¿qué es el plástico virgen y por qué se quiere prescindir de él?

André Albarrán: Muchas gracias, estamos muy emocionados y motivados con esta iniciativa que vemos como rasgo intrínseco de la marca a largo plazo, aunque también somos conscientes de los retos y el gran camino que nos queda por delante.

El plástico virgen es aquel creado de cero, conocido como plástico de primer uso. Con Green Beauty nos hemos propuesto acabar con él en nuestro productos por el impacto medioambiental que supone su fabricación y consumo. Al crear envases y botellas más ligeros y reduciendo el uso de plástico superficial hemos logrado reducir 3.670 toneladas de plástico virgen en 2019. Nuestro objetivo para 2025 es que el 100% del plástico de nuestros envases sea reciclado y desarrollar packaging alternativos que puedan ser reutilizados y reciclados. La idea de fondo es que nuestros envases evolucionen a otros formatos más respetuosos con el medio ambiente, ya sean reciclables, reutilizables o compostables para amortiguar el impacto del plástico en la biodiversidad.

IS. Es fundamental comunicar adecuadamente todo el inmenso trabajo que ha puesto en marcha Garnier para realizar su propia revolución verde. Y a la vez imaginamos que se tiene que encontrar un equilibrio con los deseos y las percepciones del consumidor. Es cierto que durante la pandemia ha crecido muchísimo el compromiso de la ciudadanía con el medio ambiente. Pero a la vez, la crisis ha vaciado los bolsillos de muchos. Grégory Arnal, director de Operaciones y Desarrollo de Productos de Garnier reconoce que el plástico reciclado es más caro que el virgen. ¿Cómo se consiguen entonces productos que mantengan la magnífica relación calidad-precio de Garnier?

A.A.: El objetivo de Garnier es democratizar la belleza natural, por lo que un requisito ineludible es que no existan barreras de entrada. Aunque conseguir el equilibrio entre todos los factores implicados no es nada fácil ni inmediato, el precio suele ser un freno en la cosmética sostenible. A Garnier como marca le ayuda tener el respaldo de un grupo dedicado a la belleza desde hace más de un siglo, que cuenta con un sólido equipo de I+D compuesto por los mejores científicos y una red consolidada de proveedores. Mediante el trabajo en equipo ha sido posible buscar soluciones cosméticas que lleguen a todos los miembros de todo tipo de familias y que sean beneficiosas para la piel y el cabello, pero también para el medio ambiente.

IS. ¿Los consumidores son sensibles a los esfuerzos concretos de marcas como Garnier a la hora de diseñar el packaging o la formulación Green de los productos? Imaginamos que se hacen paneles de prueba y que en ellos se revela su flexibilidad a los cambios que impone la revolución verde. Es decir, ¿estamos dispuestos los consumidores a cambiar nuestro champú tradicional líquido por uno sólido, por ejemplo, con todas las ventajas eco que el segundo plantea?

A.A.: Aunque aún queda mucho por hacer (especialmente si comparamos nuestro país con Francia o Alemania, por ejemplo) y el cambio se produzca de manera gradual, hemos constatado que los españoles cada vez están más concienciados con el medio ambiente. Empezamos a comprender que nuestras decisiones de compra deben ser conscientes, así que nos interesamos crecientemente por saber más sobre los ingredientes, fabricación, procedencia, etc. de los productos que compramos. En Garnier creemos que las marcas podemos ayudarles mediante la transparencia y la información, teniendo siempre en mente un objetivo educacional. Así toda aquel con curiosidad puede profundizar e investigar sobre Green Beauty y la belleza sostenible para generarse una opinión propia que le permita tomar sus propias elecciones en base a sus necesidades y recursos. De esta manera creamos una relación de confianza que va más allá de modas y que nos permite cambiar la realidad juntos.

IS. Arnal también destaca que “uno de los mayores desafíos es desarrollar fuentes locales de materiales sostenibles”. ¿En España existen esas fuentes locales? ¿Se va a poder trabajar con ellas?

A.A.: El desafío es compatibilizar el aprovisionamiento local con el que esas fuentes mismas sean sostenibles, pero la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos está impulsando a los productores en esa dirección. El hecho de tener presencia en multitud de países nos permite aprovisionar localmente en los lugares donde se obtiene la mejor materia prima, como el argán en Marruecos, la henna en India o la miel de Hungría. En el caso concreto de España, Garnier cuenta con diferentes proveedores en la Comunidad Valenciana que ofrecen la materia prima clave de la gama Leche de Almendra Nutritiva de Original Remedies, por ejemplo.

IS. Es muy interesante el concepto de fábrica waterloop, ¿es un modelo que también hay en España?

A.A.: El concepto de fábrica waterloop hasta hace poco se llamaba Dry Factory o fábrica seca y es una apuesta en firme de la marca por el ahorro de agua. En el mundo existen varias fábricas Waterloop, algunas localizadas en Italia o Alemania, por ejemplo, pero la primera fábrica internacional del grupo en implementarlo fue la de Burgos.

En el marco de L’Oréal for the future, para 2030 el objetivo es que el 100% de las fábricas del grupo (42 en total) sean Waterloop.

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