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El mejor exfoliante facial es un capullo (de gusano)

La última ocurrencia 'beauty' es, cuanto menos, singular. Los capullos de seda son ahora el mejor exfoliante facial, según las expertas en belleza oriental.

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capullos de seda

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Vale, sabemos lo que estás pensando y puede que no sea el producto más apetecible que hayas visto nunca pero... ¿Cuándo nos ha fallado un solo truco de belleza oriental? ¡Pues eso! Lo que viene de esa parte de Asia, sobre todo de Corea, va a misa. O es que ¿acaso nos fallaron con la mascarilla de 'la deformación'? ¿Y con la rutina coreana que, sin darnos cuenta, hemos adaptado a nuestra vida para siempre?

Por eso y porque nos gustan las novedades de belleza extrañas, te contamos cómo actúan los capullos de seda natural.

El mejor exfoliante facial: capullos de seda natural

Tal y como su nombre y su aspecto indican, son los capullos que los gusanos de seda dejan en la metamorfosis. Pero, más allá del pudor que puedas tener al mundo 'insecto', queremos que sepas qué propiedades tienen y cómo pueden ayudar a tu rostro. Según expertos, se utilizan desde la antigüedad para exfoliar la piel, a la vez que para recuperar elasticidad y firmeza, reduciendo arrugas y mejorando el tono y la suavidad.

Esto se debe a que la seda natural contiene dos importantes proteínas para estas funciones:

  1. La sericina, que forma una capa protectora de la piel para evitar que pierda humedad y, por tanto, que pueda mantener los nieveles de hidratación idóneos.
  2. La fibroína, que mejora la firmeza y la elasticidad de la piel.

Además, cuenta con un compuesto de aminoácidos muy similar a los que tenemos en nuestra piel. De esta forma, proporciona oxígeno activo para combatir arrugas, disimula las manchas oscuras de la piel, limpia el rostro, mejora el aspecto del acné, elimina impurezas y el exceso de grasa. Y claro, ahora no entendemos CÓMO no hemos usado esto antes.

Estas, de Vati, cuestan 6,99 € y vienen 50 unidades.

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Para usarlas, se recomienda seguir los siguientes pasos:

  1. Limpia tu piel como lo hagas habitualmente.
  2. Lávalos en agua tibia.
  3. Remójalos en agua caliente durante unos 2 minutos para suavizarlos.
  4. Frótalos contra tu cara a modo de masaje, especialmente por zonas conflictivas.
  5. Después de usarlos, lávalos siempre y déjalos secar.

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