Entrevista a Miki Esparbé

No para. Después de su paso por televisión ('Anclados') y de estrenar verano con la película Rumbos, repite en cine con 'Cuerpo de Élite' (se estrenó el 26 de agosto). Pero es que, además, Miki escribe, dirige... y no se le da del todo mal bailar. ¿El hombre perfecto? Decídelo tú misma.

Mik Esparbé

Un madrileño, un catalán, un vasco, una andaluza y un ecuatoriano con exacerbado amor por lo español, se unen al grito de “todo por la patria”. Más que un chiste, es una comedia. Se llama Cuerpo de élite y presume de que su guión, desternillante e interregional, es anterior al de 8 apellidos vascos. “Se trata de una versión más extendida de lo regional, del contraste entre las autonomías. Podrímos decir que es una comedia de acción o, incluso, una comedia regional de aventuras”. Lo dice Miki Esparbé, el “madrileño” del grupo, que además, interpreta a un agente de movilidad de multa fácil...

Un catalán ejerciendo de madrileño. Cualquiera lo diría.
En realidad yo me presenté para hacer de mosso d'esquadra, pero decidieron probarme en el papel de agente de movilidad y tan feliz. Básicamente, porque ya sabes cómo somos de masoquistas los actores, y cuanto más alejado de ti es el perfil, mejor. Aunque en realidad tampoco me sorpredió tanto porque no soy una persona a la que ubiquen mucho, tengo un acento raruno. Soy un poco el Cruyff de la interpretación, que cuando iba a Holanda le decían que era de aquí y al revés. Algo así.

¿Eres tan recto como tu agente de movilidad?
¡Qué va! Nada que ver. Yo soy más bien de poca autoridad, incluso poca disciplina. Pero mi personaje, Santi, en el fondo tampoco lo es mucho. Él se cree el héroe de la peli y no es así. Necesita al equipo.

Confiésalo: ¿has tenido algún encontronazo con las fuerzas del orden?
No recuerdo grandes conflictos. Es cierto que hice skate durante años y estaba acostumbrado a que los policías me echaran de las plazas, pero por lo demás... Bueno, tengo alguna multa por pagar, aunque no lo voy a decir muy alto.

Ese momento baile de la película al ritmo de Un año más, de Mecano, ¿ha “sacado del armario” tu faceta de bailarín?
Soy de la generación Mecano (nací en el 83) y ese momento fue un regalazo. Lo disfrutamos mucho. A veces era imposible seguir rodando porque todos nos arrancábamos a bailar la canción entera. Impagable.

Has coescrito una novela gráfica (Soy tu príncipe azul pero eres daltónica), has dirigido dos cortos... ¿Hay algo que se te dé mal en la vida?
¡Muchas cosas! Pero es cierto que soy muy curioso y observador. Los retos me ponen a tono y me gusta lanzarme a la piscina aunque no haya agua. La novela fue un encargo, pero los cortos son cosas pequeñas, que puedo manejar, como un hobby… Me lo paso muy bien tras la cámara.

Has sido pareja “irreal” de Úrsula Corberó (Anclados), Leticia Dolera (Requisitos para ser una persona normal), ahora María León...Es como para venirse arriba.
Siempre se agradece trabajar al lado de bellezones, pero además es que todas son chicas con muchísimo talento. ¡He tenido mucha suerte!

¿Cuál es tu estilo?
Lo que más me caracteriza es el pantalón pitillo. Voy siempre con pitillos, aunque ya pocos los lleven. Al margen de eso, tampoco tengo un estilo. Quizás me acerque más al mundo hipster, sin seguirlo al pie de la letra, porque el concepto, la verdad, me tira para atrás.

O sea, que esa barba de dos días es estudiada.
Todas las barbas de dos días son estudiadas. Si no, no nos afeitaríamos. También es cómodo: para mí es mucho más fácil pasarme la maquinilla que la cuchilla.

¿Cómo te las arreglas en la alfombra roja?
Me prestan cosas. Alterno distintas marcas, pero me fijo mucho en los cortes: clásicos en el concepto, modernos en la forma.

Cuéntanos cuál es tu perfume fetiche, dónde te encata ir a comer, y cuál es la canción de tu vida.
Eternity, de Calvin Klein es mi aroma desde adolescente. Para comer, siempre voy a Txirimiri (HUmilladero, 6), en Madrid, y en Barcelona al Bourmuth (Placa Comercial I). Y para levantar la moral, nada mejor que escuchar a Michael Jackson con su Don't Stop 'Til You Get Enough.