El look

Carlos Bardem, un hombre con estilo

Un actor de carácter y un ser humano sensato y combativo a partes iguales.

Carlos Bardem
Rubén Vega

Él es así: cosmopolita, osado, contestatario... Su presente: La embajada (Antena 3). Su futuro: Estados Unidos, donde interpretará al patriarca de una familia texano en una serie creada por la misma cadena de Breaking Bad. La cosa promete...

Recién llegado de Colombia, donde ha rodado Bianca, “una serie de narcos destinada a una plataforma nueva; 10 capítulos de 10 minutos pensados para que los veas en el transporte público”, Carlos Bardem ‘aterriza’ en el plató con una mezcla de jet-lag y felicidad contenida. ¿El motivo? Acaba de anunciarse su fichaje por la serie The Son, de la cadera norteamericana AMC, un valor añadido a un currículum que destaca por su vocación internacional: Estados unidos, México, la mencionada Colombia... Carlos se ha construido una prolífica carrera a base de talento, viajes y personajes con cierto apega al lado oscuro. El último, Paco Cadenas, el empresario de pocos escrúpulos que pasea su villanía por La Embajada.

P: Cardenas es, valga la redundancia, todo un personaje.

R: Paco es un sinvergüenza. Y no he tenido que investigar mucho para crearlo: me ha bastado con ver los telediarios. Es un corruptor. En este país, curiosamente, se persigue mucho al corrupto, pero todavía no se ha perseguido a ningún corruptor, al que entre el sobre. Para Paco, lo que él hace es muy normal. Y lo explica con tanta naturalidad que hasta resulta empático.

​P: ¿Cuándo te veremos interpretando a un auténtico sufridor?

R: Yo sufro mucho y muy bien. ¡Y además soy muy llorón! Es cierto que tengo una cara que me condiciona bastante y que me coloca frente a un reto con el que tengo que trabajar: el encasillamiento. Fuera de España no me ocurre. Hace poco rodé una película en México donde interpreto a un señor homosexual casado con una señora y con dos hijos que, lógicamente, lo pasa mal. Como he dicho, yo sufro mucho pero también creo que soy muy gracioso. Ahí lo dejo para que quiera recoger el guante.

P: ¿Sientes que te tratan mejor fuera de España que en tu propio país?

R: Mucha gente me da leña porque no me callo y porque ejerzo el papel más importante que tenemos cada uno en la vida, te dediques a lo que te dediques, y que es el de ciudadano. Sin embargo, hay quien no sabe separar la faceta de ciudadano de la de actor. En este país había un gran sabio, que se llamaba Fernando Fernán Gómez, y que decía que, en contra de lo que todos suponemos, el pecado nacional de los españoles no es la envidia, sino el desprecio.

P: Tus opiniones en las RRSS siempre resultan polémicas, ¿cómo consigues que no te importen las críticas?

R: Eso no es del todo cierto. A todo el mundo le importa que le insulten, pero también es verdad que, como dice el refranero, no ofende quien quiere, sino quien puede. Y si tú haces una observación y recibes un insulto a cambio pues, bueno, quien te insulta ya se descalifica por sí solo.

P: Estudiaste historia, ¿qué te enseñó la universidad?

R: A leer peri´odioso. Buscar versiones antagónicas de la misma noticia e intentar descubrir entre líneas solo el trasfondo, sino también quienes manejan los resortes de nuestra sociedad. Me enseño a debatir. ¡Y a pasarlo muy bien!

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