Balance energético: la clave para combatir el sobrepeso

Dieta equilibrada + ejercicio = ¡Salud!

Balance energético

Se acerca el verano y seguro que estás inmersa en plena operación biquini: te has puesto a tope en el gimnasio (desde hace una semana, y calculas que te durará una o dos más) y estás siguiendo la enésima “dieta milagro” que te ha recomendado esa amiga que sí consigue mantenerse en forma (¿cómo lo hace si come lo mismo que tú?). Lo que quizá no sabes es que mantenerse en forma es una cuestión de hábitos, del día a día. Una rutina que no solo te ayudará a verte mejor por fuera, también te hará sentir mejor por dentro. Y es que la clave de todo se encuentra en una ecuación muy sencilla: el balance energético.

¿En qué consiste el balance energético?

El secreto está en ingerir la misma cantidad de energía diaria que la que se gasta a través de la actividad física. A este gasto se sumaría el del metabolismo basal en reposo (es decir, lo que nuestro organismo gasta al mantener activas las funciones vitales) y el efecto térmico de los alimentos.

Sin embargo, el estudio de Antropometría, Ingesta y Balance Energético en España (ANIBES), elaborado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN) en colaboración con varios expertos científicos, concluye que hay una causa clave de la obesidad y el sobrepeso de los españoles: el sedentarismo y la falta de actividad física son más culpables que la cantidad de calorías que ingerimos.

Por ello, es recomendable practicar al menos el ejercicio físico sugerido por la Organización Mundial de la Salud (OMS): para adultos de 18 a 64 años, “un mínimo 150 minutos semanales de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa”.

Además, según el estudio ANIBES, a pesar de que hayamos disminuido la cantidad de calorías que consumimos (800 calorías diarias menos que en 2010, con una media al día de 1.810), esta cantidad se compone de más grasas y proteínas de origen animal de las recomendadas por la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA) y de pocos hidratos de carbono. Y es que una alimentación equilibrada es clave para cumplir con el balance energético. Solo hay una solución (unida a una mayor actividad física): más frutas, verduras y cereales.

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