De viaje con María Esteve

Panamá: vacaciones al sol

Un destino del que todo el mundo habla pero que pocos conocen. Panamá es exuberante, generosa y sorprendente… Y María Esteve está dispuesta a verla, vivirla y, sobre todo, disfrutarla.

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Bocas de Toro

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Bocas de Toro

La actriz, con vestido de Intropia, posa en una de las típicas residencias panameñas, de coloridos porches e inmensos ventanales.

Frank Ghery

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Frank Ghery

El original y colorido Museo de la Biodiversidad, obra de Frank Ghery.

Panamá City

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Panamá City

Al fondo, el skyline de Panamá. María lleva blazer, de Sita Murt, y gafas, de Chanel.

Casco Antiguo

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Casco Antiguo

Una calle de la parte antigua de Panamá City.

Monumento  a Bolivar

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Monumento a Bolivar

Monumento a Bolivar (creación del escultor español Mariano Benlliure), en el Casco Antiguo de la capital.

Panamá  La Vieja

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Panamá La Vieja

En las ruinas de Panamá La Vieja. Top con bordados y bolso en piel, de Intropia. Shorts, con bordados, de Charo Ruiz Ibiza. Cuñas en piel, de Guess.

Los “diablicos”

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Los “diablicos”

Los “diablicos” son una figura típica del folclore panameño y dan nombre a un restaurante del Casco Antiguo de la capital (Avda. Central 7).

TÁNTALO. Tántalo

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Tántalo

En el corazón del Casco Antiguo, Tántalo es hotel, restaurante y terraza (roofbar). Todo en medio de un moderno diseño y sabores sorprendentes.

Bocas de Toro. Bocas del Toro

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Bocas del Toro

La actriz, en la foto, con blusa en algodón, con bordados, de Antik Batik.

The Humming Bird

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The Humming Bird

The Humming Bird, un refugio Bed & Breakfast en Bocas.

PLAYA TORTUGA HOTEL & BEACH RESORT. Playa Tortuga Hotel & Beach Resort

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Playa Tortuga Hotel & Beach Resort

Un hotel que presume de tener la piscina frente al mar más grande de Isla Colón. A cinco minutos exactos del centro del pueblo de Bocas.

Playa Tortuga

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Playa Tortuga

María, con vestido en seda de Intropia, posa en el restaurante de Playa Tortuga Hotel & Beach Resort.

Fauna

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Fauna

Los monos, una de las especies omnipresentes en Bocas del Toro.

Playa Bluff

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Playa Bluff

María, con blusa de Antik Batik, en Playa Bluff, el paraíso del surf en Bocas.

Gastronomía

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Gastronomía

El pescado y el marisco, deliciosos protagonistas del menú más caribeño.

Azul Paradise

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Azul Paradise

Los eco resorts, como Azul Paradise, han sembrado la costa panameña de exóticas cabañas-palafitos.

Las playas

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Las playas

Largas pasarelas desembocan en restaurantes de playa (nosotros los llamaríamos chiringuitos) escondidos entre palmeras.

Recorridos

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Recorridos

Uno de los tours imprescindibles es el que recorre Isla Pájaros, Boca de Drago y la playa de las Estrellas, “plagada” de enormes estrellas de mar.

Isla Pájaros

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Isla Pájaros

Isla Pájaros, un pequeño islote rocoso situado justo frente a Isla Colón, en el paradisiaco arichipiélago de Bocas del Toro.

Mercados

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Mercados

Un típico mercado panameño. Las hamacas y los sombreros son las estrellas.

Calíope

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Calíope

Calíope, uno de los restaurantes más chics (y exquisitos) de Panamá.

Mi abuela ya me había prevenido: ¡En Panamá hace mucho calor!”. Quien así se expresa, nada más aterrizar en el aeropuerto internacional de Tocumen, es María Esteve, actriz, presidenta de la Fundación Antonio Gades y viajera empedernida. Y su abuela no es otra que la madre de la también actriz y cantante Pepa Flores, antaño conocida como Marisol. Juntas, madre y abuela, recorrieron el mundo entre rodajes y actuaciones, viajes que, quién se lo iba a decir a ellas, años después recrea María cámara al hombro (la actriz cuenta con un canal propio en YouTube donde comparte experiencias y trucos).

Junto a ella nos propusimos un reto: descubrir la otra Panamá, la que nunca ocupa las primeras páginas de los periódicos. “Es un país por conocer” –reflexiona la actriz–. “Como ocurre con todos los lugares donde pasan cosas, Panamá es mucho más que una noticia. Tenemos una idea preconcebida que estoy segura de que no se corresponde con la realidad”. Y la realidad que asoma una vez llegamos a Panamá City es que en ella se esconden no solo dos, sino hasta tres ciudades. Por un lado, la capital de los rascacielos, de los negocios (“un trasiego intenso de coches, de gente, con un olor muy peculiar”, dice María); por otro, el Casco Antiguo, articulado en torno a la plaza de la Independencia, la catedral y el parque Bolívar, con sus calles y edificios coloniales y coquetos bares y restaurantes (“estás dando una vuelta, se hace de noche y, de repente, empiezan a abrir lugares muy bonitos, innovadores, llenos de gente joven y con una marcha increíble”, explica la actriz) y, por último, Panamá La Vieja, un conjunto de ruinas de la época colonial española, que constituye un museo en sí mismo (lo has adivinado: hay que pagar por entrar). Desde nuestro centro de operaciones en el Waldorf Astoria Panamá, un majestuoso hotel de la zona “nueva”, nos dirigimos a Cerro Ancón, atalaya natural desde la que contemplar el conjunto de esa Panamá “tripolar” y su otro buque insignia, el Canal, construcción en la que el diseño se ha rendido a la practicidad. Después, siguiendo el consejo de María –“el truco para viajar es abrir la mente y adaptarte a los lugares a los que te lleven, dejar un espacio abierto para lo que pueda suceder”– nos ponemos a ello, a “integrarnos”. Paseamos por las calles de la zona antigua, probamos comida típica (espectacular el mondongo a la culona o la muy caribeña ropa vieja), disfrutamos del paseo del Pacífico que discurre por el malecón y finalizamos la noche en Tántalo, un original concepto de boutique hotel, restaurante y terraza con vistas al skyline panameño. El chef ejecutivo, Pierre de Janon, nos invita a degustar curiosos maridajes de pulpo y salmón y nos da acceso a la exclusiva terraza: buena música, buenos cócteles y mucha gente guapa.

Al día siguiente toca madrugar. Nuestro destino: isla Colón, la más grande de las que componen el archipiélago de Bocas del Toro, en el Caribe panameño; nuestro anfitrión: Juan Pablo de Caro, presidente de la Cámara de Turismo de Boca y orgulloso propietario de Buena Vista, un bar restaurante del centro del pueblo, donde las cocinas americana, mexicana y caribeña se atreven con mezclas insólitas y que se convierte, desde el primer momento, en nuestro centro de operaciones y lugar de “avituallamiento” habitual.

“La vida se me abrió al llegar a Bocas”, cuenta María. “Me parece un lugar especial y maravilloso. Muy turístico, pero conserva mucho de su esencia. El pueblo es peculiar (por ejemplo, encuentras una casa normal y descubres que dentro han abierto un cine), no hay peligro alguno, la gente está muy relajada y puedes coger un ‘taxi-playa’ que te lleva a calas maravillosas o a islas ya míticas como Cayo Zapatilla, donde se grabó Supervivientes”. Efectivamente, nuestro periplo por Bocas nos descubrió un pueblo donde el surf y el reggae juegan a las dobles parejas con la música latina y el turismo de relax. A un paseo en coche encontramos la playa de Bluff, 7 km de arena donde anidan las tortugas marinas y los surfistas cabalgan las olas. Junto a ella ha crecido uno de los negocios más boyantes de la zona: los eco alojamientos. Nuestro guía nos lleva a dos, The Humming Bird, un Bed&Breakfast con 6 suites, e Island Plantation, un eco resort de estilo balinés pensado para el mindfulness: en él podrás ducharte con agua de lluvia, degustar productos orgánicos de los jardines o practicar yoga en medio de un jardín tropical. “Los resorts son increíbles” –apostilla la actriz–. Y tienes de todos los tipos: desde aquellos destinados al turismo más asequible hasta otros más lujosos, integrados en el entorno, construidos en madera, con energía solar… y lo curioso es que, aunque estén en medio de la selva, siempre hay wifi”. Entre estos últimos se encuentra Azul Paradise Resort, en Isla Bastimentos, un complejo con bungalows-palafito, destino ideal para disfrutar de la tranquilidad o practicar la pesca, el buceo o dar una vuelta en kayak. Y como no solo del mar vive el viajero, recogemos mochilas y cámaras y nos dirigimos a Red Frog Beach Island Resort & Spa, también en Isla Bastimentos, un amplio lugar lleno de residencias de lujo, disponibles para compra y alquiler, y donde puedes practicar otra de las actividades imprescindibles en tierra panameña: el senderismo. Por supuesto, el repelente de mosquitos es fundamental. “¡Y no solo eso!”, apunta María. “Yo me llevaría un ventilador de mano (lástima que no se haya inventado ninguno con spray refrescante incorporado), sombrero y ropa fresquita, que las temperaturas pueden ser muy altas durante el día”. A la vuelta a nuestro hotel en Bocas, cogemos un “taxi-playa” (María dixit) y nos vamos a Bibi's on the Beach, en isla Carenero, un restaurante sobre el mar donde probamos esa curiosa mezcla de tortillas de maíz, arroz y marisco que bebe de mil tradiciones.

Despedirse de Bocas del Toro es complicado. “Me llevo imágenes preciosas”, cuenta María. “Calas escondidas, niños con uniforme cogiendo piraguas para llegar a escuelas que no alcanzas a ver, manglares infinitos… y una cerveza entre amigos en El último refugio (elultimorefugio.com), un restaurante de Bocas con música en directo y buen ambiente”. De regreso en Panamá aceptamos al reto gourmet que nos proponen los chicos y chicas de Tántalo: una cena en Calíope, el restaurante más trendy, situado sobre el Teatro Amador, y cuyo menú cambia mensualmente. La mejor manera de decir adiós a un país que nos ha sorprendido “por todo: por la amabilidad de su gente, por su naturaleza exuberante, por su vocación sostenible, sus rincones maravillosos… Un descubrimiento”.

María aprovechó el viaje para grabar este vídeo que no podemos dejar de compartir contigo. ¡Un viaje para recordar!

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