Los pros y contras de acostarte con tu ex

¿Deberías hacerlo?

El eterno retorno de Nietzsche es el acostarte con tu ex del mundo sentimental. Las reacciones ante este tropiezo sobre la manida y conocida piedra del desamor suelen ser dos bien distintas: el clásico “¡No pasa nada! ¡Si fue una inocente despedida!” y el pepitogrillero “La he liado”. Ambas reacciones tienen sus partes positivas y negativas. Repasémoslas.

LOS PROS

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Cuando sabes que es la última vez…

…Todo es mágico. El peligro es que tendemos a idealizar tanto las primeras -desde el anticipo y más tarde, desde el recuerdo- como las últimas veces, y podemos caer en la nostalgia. Pero acostarte con alguien al que sabes que no vas a volver a ver -al menos, entre sábanas- otorga al sexo un tono casi cinematográfico en el que todo -modo Gran Hermano ON- se magnifica y se disfruta el doble. Lástima que la última sea… la última.

No hay factores sorpresa

Porque ya sabéis a la perfección lo que os gusta y no habrá lugar alguno a sorpresas ni decepciones. En el último baile, la coreografía ha sido tantas veces ensayada que el resultado final puede ser épico.

El abrazo de la complicidad

Quizás necesites unos meses para volver a sentir complicidad con alguien, por lo que ese último revolcón te aliviará inmensamente. Una de las cosas que más se echan de menos de los ex es precisamente poder disfrutar de la complicidad construida a través de años de relación.

El último “catch-up”

Otra de las cosas que se experimentan y duelen al dejar a alguien es sentir el vacío comunicacional resultante al no poder contarle a tu pareja los pormenores del día. Al acostarte con tu ex -si ninguno de los dos salís corriendo al terminar presos de la culpa, que todo puede ocurrir en el universo de las recaídas sentimentales-, disfrutaréis de una reconfortante charla en la que os pondréis al día. Pero mucho cuidado con creer que sois amigos, porque para que un ex se convierta en amigo, hay que dejar que el tiempo fluya.

LOS CONTRA

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Agarrarte al recuerdo

Es habitual pensar que no pasa nada por recaer una noche con tu ex y sorprenderte pensando en él incesantemente la semana siguiente, pero si ese recuerdo se prolonga en el tiempo… Esa última noche será un FAIL mayúsculo.

Ay, los dichosos sentimientos…

¿Y si uno de los dos siente todavía algo? Entonces, ese pobre desdichado se quedará anclado en esa última vez y quizás inicie un intento de reconquista de dramáticas consecuencias. Aunque suene a consejo de café con leche, no te arrepientas de nada, porque de todo -incluso del reggaeton- se sale.

Menospreciar al siguiente

Porque quizás compares al siguiente hombre con el que te acuestes con tu última experiencia y termines por tildarle de torpe por no haber sabido dar con los puntos clave, cuando el que tu ex haya dado con estos con maestría no es cuestión de habilidad, sino de un largo tiempo de experiencia compartida.

Sentirte decepcionada

Maldito sea Disney y malditos sean sus finales felices. No todos los desenlaces son edulcorados y apoteósicos, y quizás esa última vez no sea tan mágica como esperabas. ¿La parte positiva? No te quedaras con un recuerdo sobresaliente al que agarrarte en tus momentos más sensibleros. ¿La mala? Que el broche a tu relación no ha sido un cuento de hadas. Pero dado que se ha terminado, quizás lo vuestro nunca lo fue, ¿verdad?

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