Las tres claves para disfrutar en la cama

Y no tienen nada que ver con el punto G

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Fue Freud el encargado de propagar la idea de que el orgasmo clitoriano estaba asociado con la adolescencia y la inmadurez, y es ahí donde nace el ansia por lograr el orgasmo vaginal. Cuando en 1982 los sexólogos Alice Khan Ladas, Beverly Whipple y John D. Perry hablaron del Punto G, su incesante búsqueda hizo que las mujeres se desesperaran por lograr el dichoso punto sin aparte. Pero lo cierto es que los secretos para que las mujeres disfrutemos en la cama tienen mucho más que ver con la cabeza que con la vagina, sin entrar a debatir si dicho punto realmente existe o si son los padres.

Valérie Tasso habla en su Antimanual de Placer Sexual de la importancia de dejarse llevar a la hora de tener un orgasmo, del que a su parecer, somos responsables única y exclusivamente nosotras mismas, no nuestras parejas. “Cuando la razón aparece, el orgasmo huye como los corderos del lobo. Cuando la razón toma la decisión, el orgasmo ya ha tomado la decisión antes”, afirma. Tal y como explica, el orgasmo femenino encuentra en el cerebro el verdadero punto clave. Sí: era un juego de palabras, pero era demasiado tentador como para no hacerlo… ¿no?

1. Masturbación

La clave número uno para disfrutar en la cama no es otra que conocer nuestro cuerpo a la perfección. La masturbación es clave, por mucho que la sociedad se empeñe en silenciar el placer femenino. No exageramos: la humorista Whitney Cummings hizo un Focus Group para saber qué opinaba la gente de una de sus películas. Reconoció que algunos hombres no entendieron que una mujer se estaba masturbando en una de las escenas, pues “no había velas”.

Dedicar tiempo a conocer nuestro cuerpo y los puntos placenteros de nuestro cuerpo hará qué sepamos qué pedir en la cama y cómo movernos, pues es esencial dejar de centrarnos en el orgasmo del otro y comenzar a pensar en el nuestro.

2. Adiós inseguridades

Si queremos disfrutar del sexo, debemos dejar inseguridades físicas a un lado. Es imposible llegar al orgasmo si estamos preocupadas por cómo nos está viendo el otro -en realidad, por cómo creemos que nos está viendo, que es peor-, de si en esta postura se nos ve un michelín o de si se estará fijando en nuestra celulitis. Porque no te estás acostando con el jurado de Got Talent, sino con alguien que está ahí porque le gustas. Cuando por fin logras asumir y amar tu cuerpo, este responde permitiéndote sentir placer.

3. Déjate llevar

La clave número tres es liberar la mente, dejarte ir. En el sexo no hemos de pensar, no hemos de cuestionar lo que estamos haciendo ni darle vueltas a lo que haremos después. Es esencial centrarnos en ese momento, en nuestro cuerpo y en lo que estamos sintiendo. Y por supuesto, no es momento de pensar si lo estás haciendo bien -esto NO es un examen-, si estás sudando de más o si no hueles como una caja regalo de jabones Lush. Las revistas femeninas llevan toda la vida haciendo listas de trucos para satisfacer a los hombres en la cama, y nos hemos olvidado por ello de que nosotras también tenemos que disfrutar. Habla con tu pareja, pregúntale lo que le gusta y si te gusta lo que estás haciendo, pero no pierdas el tiempo intentando adivinarlo cuando estás practicando sexo, porque terminarás siendo tú la que no disfrutes y estará eliminando de la ecuación sexual un factor esencial: la comunicación.

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