Escapada exprés

Fin de semana en Menorca

48 horas de "inmersión total" en la isla que todos quieren visitar

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El puerto de Ciudadela

Uno de los centros neurálgicos de la vida nocturna de la ciudad y de las fiestas del verano.

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Catedral de Ciudadela

Su fachada, de estilo neoclásico, es un emblema de la ciudad.

Foto realizada con un smartphone Kodak Ektra
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Calles de Ciudadela

Las callejuelas empedradas y las viviendas hechas con marés (piedra calcárea típica de la zona que en ocasiones se “emblanquece”) son típicas del paisaje menorquín.

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Monte Toro

Sube hasta Monte Toro, el punto más alto de la isla, y tómate algo junto al santuario de la Virgen del Toro.

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Faro Cavalleria

Desde su enclave tienes una vista privilegiada del paisaje que circunda la isla.

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Fornells

Un pueblo típico de pescadores donde degustar alguno de las recetas de pescados más tradicionales de Menorca.

Foto realizada con un smartphone Kodak Ektra
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Binibeca

Un pequeño pueblo de postal, con estrechos callejenos que parecen un laberinto y casas inmaculadamente blancas. Sus terrazas están siempre llenas de turistas.

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Binibeca

Entrada a uno de los callejones del pueblo de Binibeca.

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Isla del Rey

El edificio principal de Isla del Rey es un antiguo hospital militar que hoy homenajea la historia de Menorca. En torno a un claustro en rehabilitación se distribuyen numerosas salas, algunas de ellas reconstrucción de las que en su época albergaron a médicos y enfermos.

Foto realizada con un smartphone Kodak Ektra
IMG 0651. Isla del Rey

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Isla del Rey

El edificio principal incluye también un “herbolario” donde se secan y envasan las hierbas medicinales que se plantan en el huerto.

OPMEN POOL 14 low. Occidental Menorca

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Occidental Menorca

Un hotel familiar perfecto para largas estancias. Su régimen todo incluido merece mucho la pena, al igual que sus instalaciones y el Happy Mind un revolucionario concepto de animación infantil que encantará a los más pequeños, quienes podrán jugar mientras aprenden.

| Actualizado a

Al lado de la locura de Ibiza y del toque aristocrático y glamourosos de Palma, Menorca representa el sueño del turismo tranquilo y familiar. El bullicio coloniza la isla en meses de verano (julio y, sobre todo, agosto), pero se transforma en relax y paz durante la primavera y comienzos del otoño. Es esa tranquilidad la que ha hecho que muchos famosos hayan caído víctimas del embrujo balear. Iñaki Gabilondo, Ana Belén y Víctor Manuel, Mercedes Milá… todos tienen su refugio en la isla desde hace años. Una isla que, por cierto, se articula casi en torno a una sola carretera, la que une Mahón (Maó) con Ciudadela (Ciutadella), dos localidades, enemigas acérrimas desde siempre, cuya geografía las ha predestinado a entenderse.

La mejor idea para un finde de inmersión menorquina es tomar la carretera que une las dos localidades principales y señalar en el mapa los puntos principales a visitar. Dependiendo de dónde te alojes, empezarás por un lado o por otro. Nosotros comenzamos por el extremo oeste, donde se erige Ciudadela. La ciudad está llena de palacios, algunos todavía en manos de la nobleza isleña; otros reconvertidos en edificios oficiales. Pasear por sus calles es una delicia, no solo por la arquitectura, también por las compras. Aquí podrás ponerte las botas, o mejor, las abarcas (calzado típico balear), porque la tentación te asalta en cada tienda. Colócate frente al ayuntamiento y toma la calle que te lleva a la catedral. No solo podrás adquirir prendas de estilo adlib; también productos gastronómicos típicos, como el delicioso queso de Mahón o el botifarró, una mezcla de carne picada con sangre que recuerda a la morcilla. Por supuesto, imprescindible la sobrasada. Para tomarla al estilo menorquino, úntala sobre pan, métela al horno y rocía con miel. ¡Riquísimo! Pásate por El Paladar (Carrer de Maó 10) y hazte con el botín de los quesos y embutidos más exquisitos de la isla.

También en Ciudadela, al igual que en cualquier otro lugar de la isla, podrás realizar tu bautismo en la pomada, la bebida típica que tú misma puedes preparar mezclando una medida de ginebra con tres de refresco de limón y la cantidad que desees de hielo picado. Ideal para combatir los calores del verano.

Tomando la carretera a Mahón te encontrarás con algunos de los más de 1.500 talayots que se distribuyen por la isla. En su mayoría, son construcciones de piedras apiladas en forma de pirámide, que se erigen en solitario o formando parte de pequeños poblados. No tienen pérdida, así que párate a verlos.

También tienes que realizar parada, sí o sí, en Monte Toro, muy cerca de Es Mercadal, casi en el centro de la isla. Es el punto más alto de Menorca (“solo” 358 metros), lo que lo convierte en enclave ideal para hacer fotografías panorámicas. En él te toparás con el santuario de la Virgen del Toro y, si tienes suerte y el día está muy, muy despejado, podrás ver a lo lejos la silueta de Mallorca.

Otro lugar con vistas privilegiadas es el Faro de Cavalleria. Sí, en Menorca te encontrarás con muchos faros, alguno de ellos los podrás tocar y otros mirarlos de lejos. A su lado se encuentra una pequeña cueva (unos 20 metros de recorrido, la mayoría en total oscuridad) que en realidad es un túnel: en el otro extremo cae el acantilado. La foto de la Illa des Porros desde la salida de la cueva es una de las “fijas” para cualquier visitante deseoso de crear postales de su paso por Menorca.

Desvíate del camino hacia Mahón para visitar Fornells, un pueblo de pescadores donde podrás degustar la tradicional caldereta. En cualquiera de los restaurantes que dan al puerto te servirán copiosos platos de pescado y marisco. Una visita que te dejará muy buen sabor de boca.

¿Echas de menos una excursión a las calas? Cerca del faro de Favaritx (uno de esos a los que solo podrás ver “de lejos”) están cala Tortuga y cala Presili, dos de las más bonitas del este de la isla y a las que se accede caminando. 15 o 20 minutos de paseo no son nada comparadas con la satisfacción de pasar el día en uno de estos arenales. Si sientes curiosidad por lo que te depara el sur y tienes tiempo y ganas, apunta en tu agenda ir a cala Galdana tras abandonar Ciudadela (verás el desvío cuando, entre Ciudadela y Mahón, te vayas acercando a Ferreries).

Al final del camino te espera Mahón, con su inmenso puerto donde atracan los cruceros, sus calles empedradas, su ayuntamiento y su iglesia de Santa María, depositaria de un órgano del siglo XIX. Al sur de Mahón está Binibeca, un pequeño pueblo de pescadores que parecen de postal: sus casas encaladas, sus estrechos callejones… un escenario de película.

Lo que tienes que hacer sí o sí.

Visitar Illa del Rei o isla del Rey. Antiguamente albergaba un hospital naval en el que recalaban los enfermos de los buques que llegaban al puerto de Mahón. Hoy, tanto el edificio como su entorno, la pequeña isla situada en medio del acceso al puerto, son objeto de intensas labores de restauración, la mayoría sostenidas por el esfuerzo y las aportaciones económicas de los voluntarios. Sus numerosas salas son una excelente muestra de la historia marítima de Menorca, pero también testimonio de la evolución de la medicina. El antiguo hospital recrea parte de sus tradicionales salas médicas, aunque también alberga una biblioteca o dos capillas (una de ellas anglicana). Se puede visitar los domingos (en verano también los jueves) tomando una lancha que sale del pequeño muelle de Fontanillas (Es Castells). La visita incluye un desayuno cuyo pago está sujeto a la voluntad de quien lo disfruta.

Hacer senderismo por el Camí de Cavalls. Una especie de camino de Santiago isleño que se extiende a lo largo de 185 kilómetros. 20 etapas, en su mayoría sobre suelo pedregoso, que te permitirán recorrer Menorca. Transcurre por alguna de las playas más interesantes, como la de Tortuga, así que algún que otro chapuzón podrás darte.

Probar el 57. Un helado que solo podrás degustar en Menorca. Bizcocho mojado en licor, vainilla, café… y una deliciosa cobertura de chocolate. La tentación de los más golosos.

Alojarte en el hotel Occidental Menorca. Concebido como un auténtico resort (no hace falta irse al Caribe para disfrutar de un todo incluido de alto nivel) este complejo orientado a las familias y situado muy cerca de la playa, cuenta con amplias habitaciones de hasta cuatro personas (por 18€ tienes también el mueble-bar enterito para tu uso y disfrute), un restaurante, la Tramuntana, donde la caldereta está de muerte, un cuidado spa con horario restringido para los más pequeños, piscinas, pistas de baloncesto, de tenis, de paddle, campo de fútbol, gimnasio, club para niños y adolescente y todas las comodidades que puedas imaginar. El único problema es que, tal vez, no querrás salir de él. Estás avisada.

Más información sobre qué ver y hacer en Menorca en menorca.es.

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