Lo nunca visto

5 destinos exóticos que te encantará conocer

Propuestas para viajeras intrépidas

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Central Downtown Astana 2. Astaná

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Astaná

Concebida a modo de una ciudad europea pasada por el filtro asiático, Astaná ha convertido en símbolo la torre de Bayterek, epicentro del maremagnum de edificios emblemáticos.

Ulan Bator 14. Ulán Bator

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Ulán Bator

La capital de Mongolia tiene una historia para conocer y también para ver. Siguiendo su predilección por las estatuas ecuestres, caminando por sus calles te encontrarás la efigie de Genghis Khan o con Damdin Sükhbaatar, líder de la revolución de Mongolia de 1921 que preside la plaza que lleva su nombre (en la imagen).

545587207 1280x720. Isla Fogo

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Isla Fogo

Como el fin del mundo pero versión Canadá. El lugar perfecto para perderse... o encontrarse.

Panorama Montego Bay. Bahía Montego

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Bahía Montego

Sus aguas cristalina, su encanto caribeño, sus magníficos hoteles.... Las excusas para no visitar Bahía Montego simplemente no existen.

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Inverness

El rincón más norteño de Escocia, a tiro de piedra del lago Ness, te sorprenderá por su vocación centroeuropea. Si ir a las Highlands te parece el colmo del romanticismo, esta es tu ciudad.

Tienes tiempo, tienes ganas… ¿por qué este año no te atreves con un destino exótico o, al menos, diferente? Si antes que turista eres viajera, te encantará descubrir lugares que no aparecen en las rutas más clásicas. Hemos explorado alguno de los buscadores con más solera (edreams entre ellos) para descubrir qué destinos cotizan al alza en 2017. Y, sí, hay sorpresas…

Astaná. Probablemente el nombre no te diga nada, pero es la actual capital de Kazajistán y un ejemplo de la revolución urbanística que se puede acometer echando mando del dinero de la minería y el petróleo. En invierno hace frío (mucho), así que si te decides a montar tu periplo hacia la semidesértica ex república soviética, mejor ve en julio o agosto, cuando la temperatura sube de los 20º.

La mayoría de los edificios han sido ideados por un arquitecto japonés que, guiado por el presidente del país, soñó con convertir Astaná en el Berlín centroasiático. Norman Foster también ha puesto su granito de arena firmando dos edificios emblemáticos, entre ellos el Auditorio nacional. Eso sí, verás que muchos proyectos están aún a medio hacer, incluidos hoteles (Astaná cuenta con una limitada capacidad para atraer turismo, aunque el plan es convertirla en el destino estrella de Asia Central)

Entre los sitios que tendrás que ver si te decides a adentrarte en esta singular ciudad destaca la Avenida de la República, epicentro de la capital y donde se encuentran la mayoría de restaurantes y tiendas y, sobre todo, la torre de Bayterek, para muchos el símbolo de la nueva y moderna Astaná.

Ulán Bator. Esta sí seguro que te suena, aunque solo sea por los libros de geografía. La capital de Mongolia es la ciudad más poblada del país y, por ende, la más visitada. Está muy bien comunicada vía tren con otras ciudades de Mongolia (el Transmongoliano te lleva a todas partes) y también con China. En Ulán Bator encontrarás un montón de templos budistas, algunos (seis) incluidos en el Palacio de Invierno de Bodg Khan, el único palacio que queda a día de hoy, heredero de tiempos de esplendor. Además, obviamente, la ciudad está jalonada de museos que cuentan la historia del país incidiendo en los episodios bélicos. ¿Los hoteles? A precios europeos. ¿El mejor momento para ir? Verano (en junio, julio y agosto la temperatura ronda los 25º).

Isla Fogo. Antes de que empieces a buscarla en el mapa te damos pistas: está en Canadá, más concretamente, al este del país, en Terranova. Sus habitantes hablan inglés pero con una mezcla de acentos muy peculiar, así que prepárate para poner cara de asombro todo el día. Por eso y por los paisajes, que recuerdan un poco a las imágenes de Islandia que tenemos grabadas en la retina. Los 25 kilómetros de Isla Fogo están jalonadas de construcciones típicas de pescadores combinadas con edificios tan inusualmente modernos como el hotel Fogo Island Inn, un edificio rectangular y acristalado a pie de mar. Un paraíso para aventureros en el que podrás ver ballenas, coyotes (solo tal vez) y, sobre todo, un océano inmenso.

Bahía Montego. Bajo este nombre tal vez no te diga nada, pero si te contamos que se encuentra en Jamaica, seguro que despierta tu interés. Muy cerca del aeropuerto más grande de la isla, su fuerte son los hoteles, muchos de ellos de lujo y con el todo incluido por bandera. Entre lo que tienes que hacer, sí o sí, es viajar a las cascadas de Danns River, con paseo en balsas de bambú incluido (lo de las balsas es muy típico en la isla, así que no te librarás), visitar el poblado de Ocho Ríos, que aún conserva trazas de la antigua vida en la isla, o la ciudad de Port Antonio. Aguas cristalinas, buen tiempo, color, sabor… ¡Un viaje redondo!

Inverness. Más cerquita, en el norte de Escocia, se alza Inverness, la capital de las Highlands. Imprescindible llegar hasta ella por carretera, atravesando las montañas más impresionantes y con más historia de Escocia y los lagos, productos de una antigua glaciación. Entre ellos, lógicamente el lago Ness, a muy poca distancia de la ciudad. La ciudad está “diseñada” a modo de una tradicional capital europea, con imponentes edificios a ambos lados del río Ness. Te encantará pasar un rato en sus pubs o echar un vistazo al Mercado Victoriano, la catedral de St. Andrews o el castillo. Nuestra recomendación es que te abstengas de visitarla en invierno para no congelarte (tiene las temperaturas más bajas de todo el Reino Unido) pero en verano es otra cosa: los días son muy largos y el calor aprieta. Reserva con tiempo: la proximidad del lago Ness la convierte en un destino muy codiciado que hace que los precios de los hoteles suban (normalmente, uno de tres estrellas puede rondar los 100 euros por noche).

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