Álex Gadea, un hombre con estilo

Es uno de los galanes revelación de la televisión (a El secreto de Puente Viejo y Seis hermanas nos remitimos) y su encanto de hombre tranquilo no ha pasado desapercibido más allá de nuestras fronteras. Rueda película en Italia (una historia sobre la búsqueda de la felicidad) pero volverá. Nos lo ha prometido…

Alex Gadea

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"Me gusta la revista y estoy deseando hacerme las fotos, pero me muero de ganas de hablarte sobre la película que voy a rodar en Italia”. Un Álex Gadea pletórico y cercano aparece en el plató donde nos hemos citado con las pilas cargadas y casi ansioso por empezar ya a trabajar en el país transalpino, donde, según parece, fue descubrirle y quererle. Pero no adelantemos acontecimientos…

Cuéntanos más de tu aventura italiana.
El secreto de Puente Viejo, la serie que hice aquí, se vio en Italia. Allí tuvo muchísima audiencia y se convirtió en un fenómeno. Coincidió que llevamos una obra de teatro (Los Justos, de Camus) al festival de Sarzana, también en Italia, y allí conocí a una jefa de prensa, que me dijo lo que te suelen decir: “Me ha gustado mucho tu trabajo. Si surge algo, te tendré en cuenta”. Un año y medio después me propusieron rodar la película L'Amore è una scienza esatta. Yo tenía contrato en la serie Seis hermanas, pero nos pusimos de acuerdo para hacer un paréntesis y acepté.

¿Te toca interpretar a un italiano?
A medias. Mi personaje ha nacido en España, de padres separados, él italiano y ella española. Antes de morir, mi madre me dice que vaya a buscar a mi padre a Roma, porque es la única familia que me queda. Soy mitad romano. Me he pasado ocho semanas intensivas trabajando con un profesor de lengua italiana, sobre todo fonética y tonalidad.

Hemos empezado la casa por el tejado, así que volvamos al principio de tu historia: vienes de Valencia a Madrid a estudiar Arte Dramático...
Primero hice un año en Valencia. Nunca había sido un buen estudiante, pero cuando mis padres vieron que me había comprometido con algo que me entusiasmaba, me apoyaron al cien por cien, anímica y económicamente.

Una gran responsabilidad. Yo no lo sentí así porque estaba haciendo algo que me apasionaba. Descubrí tarde mi vocación: a los 16 años tuve que elegir una optativa en el instituto y me pareció que Teatro era lo más divertido. Recuerdo estar actuando y preguntarme: “¿De verdad hay gente a la que le pagan por hacer esto? ¡Yo también quiero!”. Tuve la suerte de tener un profesor muy bueno, un tipo que me inculcó mucha pasión por la profesión.

Ahora que te has establecido en Madrid, ¿qué echas de menos de tu tierra?
Lo bueno es que está muy cerca. Pero sí, extrañas a la familia, los amigos, el clima, tener el mar al lado... Además la casa familiar se encuentra en el campo, rodeada de naranjos y montañas. Cuando llevo un mes aquí, viendo edificios, el cuerpo me pide escaparme.

Cuentan las crónicas que eres muy futbolero...
No me gusta eso de “muy”, pero sí te digo que, uno a la semana, los partidos del Valencia, no me los pierdo. Tampoco soy de los que están en casa y ven cualquier partido. Pero el Valencia sí es sagrado.

Tu personaje de Seis hermanas (La 1) sufre por un amor imposible. ¿Cuál sería la receta de Álex Gadea para “espabilarle”?
No hay medicina para eso. La única cura es el tiempo, que te hace ver que hay cosas que, simplemente, no se consiguen. Lo asumes y pasa a formar parte de tu bagaje, de tu mochila. Si esa persona no ha sido es porque no tenía que ser. La tuya aparecerá en algún momento. Seguro.

¿Eres crítico con tu trabajo? ¿Y con las personas?
En el trabajo he aprendido a no ser obsesivo: si algo no sale como yo quiero, ya lo cambiaré. Con las personas soy exigente, pero porque también lo soy conmigo mismo. Lo inteligente es no esperar demasiado: cada uno es como es. Y en la amistad, el amor, este tipo de relaciones, hay que dejar espacio al otro. Todos tenemos maneras distintas de ver las cosas y no hay que enfadarse por eso.

¿Cómo resuelves tus compromisos de alfombra roja?
Tengo trajes propios que me he hecho a medida. En el fondo de armario de todo actor debe haber dos o tres trajes, porque siempre surge algo de repente. Y luego te dejan cosas, aunque no tengo una firma de cabecera. ¿Que un día voy de Armani? Fantástico. ¿Otro de Adolfo Domínguez? Yo, encantado de la vida.

¿Te asesoran?
Tengo una representante con muy buen gusto y le pido bastante consejo porque soy un poco dejado.

Seguro que en tu armario se esconden auténticas joyas…
Guardo una camiseta de Johnny Cash de hace bastante años. Y alguna ‘chupa’ o abrigo destartalado que me niego a tirar, cosa que a mi chica le pone de los nervios, por cierto (risas).

alex gadea

(Álex lleva 'trench' azul de Burberry, camiseta de American Vintage, vaqueros 501 de Levi's y zapatillas Stan Smith de Adidas.

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