Entrevista y sesión de fotos con Silvia Abascal

Es la estrella de este otoño. En la mochila, una nueva serie (La catedral del mar) y una obra de teatro (La Cocina). Silvia, una de nuestras actrices más queridas, continúa la trayectoria ascendente: La seguridad, el buen hacer y, sobre todo, una luz que la diferencia del resto.

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5. Jersey + vestido guipur

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Jersey + vestido guipur

Jersey en cashmere de Ralph Lauren, vestido en guipur de Elie Saab, colgante en oro rosa y topacio con brillantes y anillo en oro rosa con gema y diamantes, de Tous y, por último, sandalias de tacón de Cuplé para The 2nd Skin Co.

6. Seda y pedrería

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Seda y pedrería

Vestido en seda de Hermés y brazalete con piedras de Elie Saab.

3. Vestido de seda + abrigo de lana

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Vestido de seda + abrigo de lana

Vestido en seda estampada, de JV por Jorge Vazquez, abrigo en lana de Caramelo y anillo en oro blanco con brillantes y anillo en oro rosa con piedra y brillantes, de Tous.

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Silvia se muestra divertida respecto a las sesiones de fotos. "Sé que el tema promocional forma parte de nuestro trabajo, así que intento disfrutarlo. Cuando me toca hacer un editorial o un photocall, me lo tomo como un juego", nos cuenta.

9. Vestido de tirantes + jersey de cuello vuelto

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Vestido de tirantes + jersey de cuello vuelto

Vestido en seda granate de Sportmax, Jersey con cuello vuelto de Lauren Ralph Lauren y pendientes en oro blanco y diamantes de Tous.

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Con el mismo outfit que en la anterior, Silvia nos dice que "la belleza no es cuestión de sustantivos, sino de verbos. No es cuestión de los ojos de una mujer o la boca de un hombre, es cómo mira, cómo sonríe, cómo camina".

Y sí, lo suyo es un regreso sin prisa pero sin pausa. Mientras se recuperaba del derrame que sufrió en el festival de Málaga hace ya cinco años, la fuimos siguiendo en cine y teatro, primero en pequeños papeles y posteriormente en proyectos mucho más ambiciosos. Le quedan secuelas, pero en nuestra entrevista, celebrada en la oficina de su manager, nos damos cuenta de que, si la propia actriz no hablara de ellas, pasarían desapercibidas hasta para el interlocutor más avezado. En persona parece muy discreta, pero, sin proponérselo, resulta tremendamente cautivadora. Y, afortunadamente, este otoño/invierno somos testigos privilegiados de su encanto y excepcional buen hacer gracias a varios trabajos como La catedral del mar (su nueva serie) y La cocina (la obra de teatro en la que también actúa).

Tu estilo es de una elegancia innata, ¿cuál es tu secreto?

Es verdad que dicen mucho de lo de elegante, pero de repente puedo ponerme un estampado muy cañero o un Stéphane Rolland con unos volúmenes difíciles o un escote profundo. Me gusta arriesgar y jugar, pero no disfrazarme.

Has evolucionado mucho desde tus inicios...

Empecé como actriz siendo una niña y claro que ha cambiado, pero no solamente en la forma de vestir. Creo que nos pasa a todos y, especialmente, a la mujer, porque una con los años se va conociendo. Veo a mujeres de 40 o 50 infinitamente más atractivas e interesantes. Es cuestión de actitud. Lo más atractivo del ser humano es la personalidad, lo que desprende. Respecto a la belleza, siempre digo que se pone todo en sustantivos pero todo pasa por los verbos. No es cuestión de los ojos de una mujer o de la boca de un hombre; es cómo mira, cómo sonríe, como camina...

Eres rubia y con la piel muy blanca, nada que ver con la belleza española típica, ¿te cuidas de alguna forma especial?

No creas que soy de cuidarme... No tomo el sol porque me quemo y necesito ponerme mucha protección. En lo que sí soy muy rigurosa es en el cuidado de la piel, me desmaquillo siempre por muy tarde que sea y por muy agotada que llegue. El resto es un aburrimiento.

Entonces, ¿el 'tipazo' que tienes es del todo natural?

Bueno, natural... Ahora tengo mucha tendencia a adelgazar debido a la sensibilidad al sonido. Me estresa un montón. Hoy se habla muy libremente de la delgadez, pero no se sabe en qué proceso está cada uno. Yo como muchísimo, pero en una semana de gran exposición al sonido, por trabajo o por ir a un concierto, pierdo dos kilos. A nivel interno lo llevo muy bien, la meditación es lo que más me está ayudando.

Eres muy activa en Instagram (@silviaabascal), ¿qué te gusta de las redes sociales?

Llevo poquito. No tenía redes, pero todo el mundo me decía que, siendo actriz, me iba a convertir en una especie en extinción. Instagram me gusta por la energía que recibo y que veo, no hay la agresividad que se percibe en otras, como Twitter. En mi cuenta no verás selfies ni morritos, no va nada conmigo. Promociono mi trabajo y me gusta ir mostrando cosas de mí con fotografías, frases, los autores o los artistas que me gustan. Además, te puedes mojar con la denuncia social, el compromiso o la política... Se puede hablar de muchas cosas y eres muy libre. Aunque también hay una industria en esto: tú subes contenido a cambio de que te regalen algo o incluso te paguen. Pero mi red no la tengo para que se convierta en un tablón de anucios.

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