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VIVIR TU DESCUBRIR, por Xenia Tostado

POR Xenia Tostado

El último día…

Vivir tu descubrir: Gone Surfing

Tiempo para disfrutar

¡Vuelta a casa! Sabes que llegará en algún momento y sí, el último día de tus ansiadas vacaciones llega. Vivo haciendo maletas de un lado para otro y no sufro por ello; es más, me gusta, pero cuando se trata de vacaciones, las de ida se hacen con mayor alegría. El último baño, la última merienda en tu lugar favorito, la última puesta de sol… Despidiendo a mi Isla bella, Fuerteventura, a la que tanto quiero y tanto me da. Vuelvo a casa con el alma ligera y el corazón contento. No será fácil dejar atrás este último mes; echaré de menos mi rutina allí, los amigos que voy haciendo en la isla, el pescado, las “papas arrugás” y su mojo picón y sobre todo, echaré de menos a mi compañera de lucha. Tardaré unos días en poder vivir sin el olor a Wax.

Vivir tu descubrir: Gone Surfing
El Wax es la cera que se pone en la superficie de la tabla para dar agarre.

Hace unas semanas, hablaba en uno de mis posts de mi última afición descubierta; el surf. Rodillas, lumbar, psoas, hombros, tríceps… no hay una parte de mi cuerpo que no me duela y cómo me gusta sentir mi cuerpo flojo de tantas agujetas. Ser aprendiz de surfera y madre lactante es agotador, pero que viva el agotamiento si es por cualquiera de estos motivos.

Me declaro totalmente enganchada y dispuesta a seguir aprendiendo a surfear; porque si algo queda demostrado es que cuando superas tus miedos, sea en el ámbito que sea, la cosa fluye, tú avanzas más rápido y tu vida se llena de experiencias nuevas que abren ante ti mil caminos distintos… Siento que algo grande está esperando al final de uno de los míos.

Vivir tu descubrir: Gone Surfing

Después de varias puestas de sol sobre la tabla, observando las olas pasar, con un voy y no voy, tomo la decisión de entrar, de remar con fuerza contra las espumas, de pasarlas demostrándoles que puedo con ellas, esperando mi momento y ¡zas!, de pie sobre la tabla. ¡Qué sensaciones! No solo sientes el subidón el rato que dura la ola; la alegría que se queda en el cuerpo se va contigo para casa y la experiencia del surf no para. Comentas la jugada mientras cenas, sientes tu cuerpo cada día más fuerte después del esfuerzo físico, te vas a la cama con el último vídeo de olas gigantes visto, y como cuando pasabas horas jugando al Tetris, miles de olas cobran vida en tu cabeza al cerrar los ojos, ¡qué locura!

Una hora metida en el mar con la tabla equivale mínimo a cuatro horas de meditación; no hay nada más durante ese tiempo en remojo que ocupe tu mente, las incansables voces de tu cabecita se callan y eso… ¡cuánta falta nos hace eso a todos!

Pues así, la mar de contenta y nunca mejor dicho, cumplo mi promesa; el vídeo con mis pequeños/grandes avances que pueden no ser gran cosa para experimentados surfistas, pero que son, ni más ni menos, que los míos y para mí son los únicos y reales.

Los últimos días estaba tan agotada que todo era un esfuerzo inmenso. Enfundarte el neopreno y remar. Mis brazos estaban tan cansados que me costaba hacer el take off (levantarse y ponerse de pie en la tabla), pero objetivo conseguido; exprimir el tiempo al máximo y volver cargada de energía. Con alguna olita cogida en limpio y aprendiendo a girar, me declaro orgullosa y satisfecha. Espero que esto sea como montar en bici, porque pienso retomarlo en unos meses.

Vivir tu descubrir: Gone Surfing

El olor a mar, la sal en tu piel, ese sándwich maravilloso que te comes al salir del agua. Deporte, naturaleza, las voces de los niños jugando entre castillos de arena y piedras arrojadas; gente que viene y que va de todas partes del mundo. Buscas sentir quién eres en realidad; lejos del estrés, de las obligaciones, las preocupaciones… sentir que agarras la vida, que la agarras de verdad. Miradas cómplices entre desconocidos sabiendo que en ello estamos todos. ¡Sí! mis vacaciones han sido prematuras éste año, pero las tuyas seguro que están a la vuelta de la esquina.

Cada día tengo más claro lo mal montado que está el sistema y qué distinto sería el mundo si todos tuviéramos más tiempo para disfrutar, más tiempo en contacto con quienes somos en realidad, más tiempo con la familia.

No deseo nada con más fuerza que veranos llenos de alegrías para mi hija. Nunca olvidaré los que marcaron mi infancia y adolescencia, y cuánto agradezco a mis padres los esfuerzos para que mi hermano y yo los tuviéramos cada año y nos enseñaran a valorar y disfrutar del deporte y la naturaleza como lo hacemos.

Vivir tu descubrir: Gone Surfing
Jimena, más feliz que una perdiz.

Mi hija ya corre que se las pela y yo, después de un año sin poder hacer prácticamente ningún tipo de deporte por una lesión post parto en el pubis, llego a Madrid misteriosamente recuperada, de momento al menos; con un dorsal que no me había visto en la vida, unos brazos de hierro y el tono general de mi cuerpo sale del modo flan para volver a ser poco a poco quien fue no hace mucho. Con fuerza física y mental, empiezo una nueva etapa que espero me siga llevando a vivir experiencias tan increíbles como esta. Yo de momento cuelgo el cartel de GONE SURFING.

¡Os deseo a todos un feliz verano!

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