La casa del árbol

Muchos decidimos que no queríamos dejar de soñar un día.

Agazapada en uno de sus rincones siento una cálida brisa de verano entrando por la ventana; es de noche, un baño de estrellas ilumina lo que hay frente a mí… Es una extraña sensación que a mi corta edad no termino de explicar. Mis padres duermen cerca, mi hermano más cerca aún, pero la inmensidad trae consigo la inevitable soledad. No duele, abre mis pulmones y mis ojos, no quiero moverme demasiado. Poco a poco asciendo y me alejo de ese suelo que hasta el momento soportaba mi peso; estoy flotando, cada vez más cerca de ellas. Como desde una ventana en el espacio observo ahora la casa sobre el árbol, puedo ver el mundo, sentirlo de una forma distinta. Sentía que era capaz de cualquier cosa, de hacer magia con todo lo que me rodeaba.

La casa del árbol

Soñaba con estar dentro de esa casa en el árbol; nunca existió en realidad, al menos en una realidad que los demás pudieran apreciar. Volvía a ella muchas noches, muchos días… mi imaginación volaba alto y desde allí crecía. A veces me veía asaltada por sensaciones tan fuertes que no conseguía entender y tampoco podía compartir; las palabras no ayudaban. Todo aquello, era el inmenso mundo de una curiosa niña.

El mejor legado; un lugar donde volverse de colores, una ventana abierta, una luz que calienta… Un sitio seguro para sus sueños, un lugar de encuentro; primos, amigos y confidencias que les pertenecerán.

No está en un árbol, toca firme el suelo, pero eso nadie lo sabe. Para entrar en ella solo tienes que subir los escalones mágicos, abrir la puerta y dejarte sorprender. Cuando la vi, supe que sería perfecta. Desarrollar su imaginación jugando a creer sin límites.

Tardé tres tardes en montar la casita de madera…

La casa del árbol

…la ilusión de verla terminada y que ella entrara dentro por primera vez era una motivación que compensaba el “estrunjer y el esflonsquin” necesario para el montaje de estas cosas. Al abrir la caja, piensas que va a ser imposible viendo tantas maderas, pero lo cierto es que no tiene pérdida. Una sola persona sin muchos musculitos puede montar la casa sola, puedo asegurarlo, las instrucciones son perfectas

La casa del árbol
Ahora sólo nos queda lo emocionante de decorar, iluminar y personalizar.

Hoy, entro en esa casa de madera, esa casa de juegos imborrables, de sueños inmortales, de meriendas mágicas y secretos susurrados. Hoy entro en esa casa con ella, de la mano que me agarra fuerte y me lleva de vuelta a casa, hoy vuelvo a pasar por esa puerta de la mano de mi hija.

La casa del árbol

No conocía Kidkraft hace unos meses y siento que vamos a pasar mucho tiempo juntos a partir de ahora. Muchos decidimos que no queríamos dejar de soñar un día. Otros dieron un paso más y decidieron dedicar su vida a crear juguetes increíbles para que, niños y no tan niños, sigamos jugando con las estrellas.

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