Con los ojos cerrados lo puedo ver frente a mí; su olor, su tacto, su infalible capacidad de embaucarme... como una tonta caigo una y otra vez sin poder resistirme a un festival de sensaciones. Me refiero a su arroz con langosta, no seáis romanticones.

¡Manolo! Podemos ir mañana a comer un arrocito?

-Cuando queráis, avisarme media hora antes pa’echar el arroz... contesta él con su ronca voz. Dicho y hecho.

Manolo
E-15, 04740, Roquetas de Mar, Almería

Manolodos

Es Agosto y muchos de vosotros estaréis disfrutando de vuestras vacaciones mientras otros vivimos de los recuerdos de las nuestras paseando por las nunca desiertas calles de Madrid.

Ha pasado más de un mes desde la última vez que nos sentamos en sus mesas como lo hacíamos de pequeños en casa de nuestra abuela, sabiendo que todo lo que cocina la iaia está rico. Como en casa, porque si existe un rincón más que nos tenga conquistado el corazón y el estómago en Roquetas de Mar es éste; LA BARRACA. Es imposible resistirse a probar sus platos. Rendidos, ¡Manolo, sorpréndenos! Sin duda, el mejor arroz que vayas a probar en tu vida ha pasado por sus manos.

Comiendo

Con Manolo
Con el Sr. Manolo.

Comida

Si tenéis la suerte de pasar por su casa, no dejéis de probar la langosta con patatas. Curioso y delicioso plato que me habían recomendado mucho y no defraudó.

Lugar de encuentro con familiares, compañeros de trabajo y amigos que vienen de visita, de largas jornadas y charlas interminables; ni con agua caliente nos sacan de allí.

Rodando cual croqueta después de entrantes y tres platos de arroz pa’l cuerpo; el tercero ya es pecado capital y que viva la gula. Como puedes, te levantas de la mesa, bajas esas escaleras camino a la arena sin perder del todo la dignidad y te dejas caer, literalmente, en sus hamacas…

Necesitarás un rato para hacer la digestión, pero cuando el reloj ha dejado de mover sus agujas eso ya no importa, no existe la prisa. Se ha parado el tiempo, sólo existen esas olas rompiendo frente a ti. Manolo no está sólo en todo esto. Algo así sólo se consigue con el trabajo, la dedicación y el cariño de todo un equipo que es una familia; José Manuel, Magdalena, Lecri, Jesús, Natali, Turia, Naja, Loli y Adrián…sólo él puede darle un significado más amplio al concepto Chill out; famila, ¿un mojito? Aparece Adrián para hacerte entender que, aunque no hayas sido consciente, el tiempo ha pasado ajeno a ti. Como en un dulce sueño, has alcanzado el nivel de relax necesario para no poder negarte a esa maravillosa bebida azucarada…

Chillout playero

Que el penúltimo mojito se de la mano con la fritura de pescado que te han plantado ahí delante para la cena, con una mesa improvisada sobre la arena, casi sin haberte dado tiempo a reaccionar, ya es un clásico; y que después de eso el mar te llame por su nombre no es de extrañar… ¿un bañito nocturno? ¡¡Por favor!! ¿Se puede pedir algo más?

No hay mejor experiencia que sentirse mimado por ellos, por la brisa, por la luz de la luna… Solo queda decir que pocas cosas se hacen con tanto amor y que para nosotros la luz de las antorchas no se apagan nunca en La Barraca.

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